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Aniversario del PDeCAT

Mas, Turull y Trias cuestionan diez años después que la disolución de Convergència fuera una decisión acertada

El secretario general de Junts ve "mucho espíritu convergente" dentro del partido, pero el expresidente cree que "queda camino por recorrer"

Junts gana la batalla judicial al PDECat y se queda con las siglas

La candidatura de Junts en Barcelona aviva la pugna entre el núcleo de Puigdemont y el sector convergente

Trias y Mas en 2015, antes de la disolución de CDC y la creación del PDeCAT.

Trias y Mas en 2015, antes de la disolución de CDC y la creación del PDeCAT. / Toni Garriga (Efe)

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"Entre la vieja política y la nueva política, la gente elige la buena política". La entonces portavoz de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Marta Pascal, celebró así el 21 de mayo de 2016, el llamado 'Supersábado', que un 70% de la militancia optó por bajar la persiana convergente y crear una nueva formación. Diez años después, y con numerosas voces reivindicando un "reencuentro" del espíritu de CDC dentro de Junts, tanto el exalcalde de Barcelona Xavier Trias como el secretario general de Junts, Jordi Turull, ven la maniobra como un "error". El expresidente Artur Mas cree que podrían haberse "ahorrado" la decisión de enterrar las siglas, si bien la defiende dada la voluntad de "salvar el proyecto" convergente.

El "embrollo" de 2016

Hace ahora diez años, la nave convergente atravesaba la tormenta provocada en 2014 por la confesión del expresidente Jordi Pujol sobre una herencia en Andorra no declarada y acababa de vivir el enésimo golpe de timón en la ruta hacia la independencia: el entonces alcalde de Girona, Carles Puigdemont, había sido investido a principios de año en sustitución de Mas, que dio un paso al lado tras el 'no' reiterado de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) a darle apoyo. Además, CDC cargaba con la losa de los recortes durante el primer Govern de Mas, entre 2010 y 2012.

Una década después, Turull y Trias, en entrevistas a la ACN, comparten el diagnóstico sobre el final de CDC. El secretario general de Junts recuerda que él nunca fue partidario de matar el partido. Aquella fue una "decisión estructural" dictada por unas "circunstancias coyunturales", en alusión al impacto de los ajustes presupuestarios o el "acoso por posibles casos de corrupción". Sobre la primera carpeta, Turull cree que los recortes "no se explicaron como se debería haber hecho" y repercutieron en el "alma social", que quedó "muy afectada". Y, sobre la segunda, señala el papel de las cloacas del Estado. El exalcalde de Barcelona también es crítico con la hoja de ruta que desembocó en la extinción de CDC. "Nos metimos en un embrollo", sostiene, porque "a muchos partidos les han pasado cosas más sonadas" que al espacio convergente y "no han cerrado". "Había mucha gente que quedó disgustada porque era pujolista y nos quedamos en una situación de cierta orfandad", lamenta.

Ahora, visto con perspectiva y habiendo ido las cosas como fueron, quizá nos lo podríamos haber ahorrado. Nunca lo sabremos del todo

Artur Mas

— Expresident de la Generalitat

Precisamente, Mas enarbola el legado pujolista en su argumentario para justificar la decisión de acabar con CDC. La cuestión era encontrar la manera de "salvar" el proyecto convergente, "que era el de Pujol", aunque fuera prescindiendo de "un instrumento", las siglas. En una entrevista con la ACN, Mas califica la confesión del expresidente como una "inundación de agua fría" contra el partido, que también debía cambiar de dirección dados los vientos que soplaban en Catalunya: "Teníamos que pasar de un partido que siempre había actuado en clave autonomista a uno que lo hiciera en clave soberanista e independentista, que no era la tradición de CDC". Así, el expresidente niega que, en pleno 2016, fuera un error sacrificar CDC. "Ahora, visto con perspectiva y habiendo ido las cosas como fueron, quizá nos lo podríamos haber ahorrado. Nunca lo sabremos del todo", añade.

El parto "tortuoso" del PDeCAT

Turull define como "tortuoso" el nacimiento del Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), que ya contaba con "muchos defectos de fábrica". Uno de ellos, que el aparato del partido "se resistía a una dinámica que había tomado el país" hacia el independentismo. Menos de 18 meses después, se celebraría el referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017. Para afrontar aquel momento, el secretario general de Junts defiende que hacía falta una "herramienta muy fuerte" que el PDeCAT no llegó a ser.

Trias sobrevuela los acontecimientos que marcaron el partido, desde la ruptura con Junts -que se constituyó como formación en julio de 2020- hasta su disolución en 2023 tras numerosos reveses electorales: fue "una muerte anunciada" que dejó a parte de la militancia "disgustada".

El secretario general de Junts, Jordi Turull, en la entrevista con la ACN.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, en la entrevista con la ACN. / Pau Cortina / ACN

Mas señala que faltaron dos piezas clave dentro del engranaje del partido heredero de CDC: "unidad interna" y un liderazgo como al que el espacio estaba "acostumbrado", al estilo de Pujol o del propio Mas. De hecho, el expresidente se reprocha a sí mismo "haber dejado, un poco, este vacío de liderazgo" dentro de la familia convergente durante su tránsito hacia el PDeCAT. "Ahora me acuso de no haberme mantenido más en primera línea aquellos primeros meses", dice, porque debería haberse implicado "mucho más" en la construcción de la nueva formación.

Los ingredientes del "espíritu convergente"

Los tres entrevistados coinciden en la definición del espíritu convergente: es una "manera de entender el país, de ser y de hacer que se injerta con los valores del catalanismo", para Turull; significa encontrar cómo "se junta al máximo de gente posible" para trabajar por una Catalunya "soberana" y "no dependiente" del Estado, para Trias; y quiere decir "una manera de hacer y de ser con éxito", para Mas.

El exalcalde barcelonés, que llenó su última campaña electoral -en 2023- de referencias a la herencia convergente, subraya que en CDC había gente tanto de derechas como de izquierdas que remaba para construir un “proyecto común”. Turull añade a la mezcla la “cultura del esfuerzo” y la visión de Catalunya en “conjunto”. Y aunque coinciden en que el terreno de juego es el independentismo, muestran ciertas discrepancias sobre cómo debería ser la política de alianzas desde este prisma convergente.

Trias, aunque reconoce su enfado por el pacto del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) con el Partido Popular (PP) y Barcelona en Comú (BComú) para que Jaume Collboni fuera alcalde de Barcelona, cree que el candidato de Junts en las próximas elecciones municipales “debe tener claro qué problemas tiene la ciudad”, especialmente en vivienda, y “marcar” políticas adecuadas y hechas “en colaboración” con el PSC. Contrapone, sin embargo, que el discurso y la actitud de los socialistas “que mandan ahora en Catalunya” lo ponen “difícil” para el entendimiento con Junts.

Llegar a acuerdos con unos socialistas absolutamente sumisos a Madrid no lo haremos nunca

Jordi Turull

— Secretario general de Junts

Turull considera que la “voluntad de acuerdo” siempre debe estar presente en política. “Las dinámicas locales son muy diferentes”, añade. Eso sí, no significa “renunciar” a los objetivos propios ni “ser la muleta de nadie”. “Llegar a acuerdos con unos socialistas absolutamente sumisos a Madrid y aceptar esta sumisión, no lo haremos nunca”, asevera.

En este debate, Mas receta a Junts, con la voluntad de ser una formación “central”, que pueda llegar a acuerdos “a derecha e izquierda”. “Un partido central siempre pone la ideología en segundo orden, nunca es la excusa para negar pactos con otros”, constata. Asimismo, pide “combatir” a los adversarios, desde Aliança Catalana hasta los Comuns, la CUP o el PSC, si bien eso no significa “odiar, aislarse o imposibilitar cualquier pacto”. Además, cree que, si hay un “gran objetivo nacional”, es válido “sacrificar la ideología” propia, pero no “para siempre”.

El “reencuentro” y el “reto” de 2026

En pleno 2026, Trias considera que el ecosistema convergente tiene la “voluntad de reencuentro” -sobre todo impulsada desde el mundo local- dentro de Junts. De hecho, el partido de Puigdemont ha cerrado pactos con formaciones de la órbita de CDC para concurrir a los comicios locales de 2027, como Convergents -del exconseller Germà Gordó-, y en 2024 integró a Demòcrates de Catalunya, escisión independentista de la antigua Unió Democràtica de Catalunya, en su dirección.

Turull constata que dentro del partido “hay mucho espíritu” convergente, aunque con una “evolución” hacia las tesis del siglo XXI. “El 80 o el 90 % de los militantes de CDC acabaron en Junts y, al igual que CDC, tenemos la vocación de aglutinar”, subraya.

El expresidente de la Generalitat Artur Mas en la entrevista con la ACN.

El expresidente de la Generalitat Artur Mas en la entrevista con la ACN. / Pau Cortina / ACN

Mas comparte el análisis del secretario general, pero recuerda que Junts nació sin la receta convergente como “nexo de unión principal”. “Se ha ido volviendo a ella, y yo creo que todavía no ha llegado al 100 %. La prueba, que es muy evidente, es que no todo el mundo que se sentía convergente hoy está en Junts”, remacha.

Pese a ello, cree que el partido de Puigdemont es el único que puede encarnar el espíritu de CDC, y se sabrá si lo ha conseguido cuando se “confirmen” el “proyecto” de Junts, la “estructura de gente” y sus “liderazgos”, tres elementos básicos para “definir una acción política”. “El reto que tiene ahora Junts no es nada fácil: cómo pones al día un proyecto que fue un gran éxito, pero que ahora cuesta volver a visibilizar en su conjunto, entre otras cosas porque hemos ido hacia una fragmentación mucho mayor de la política catalana”, concluye Mas.