Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La intrahistoria del acuerdo

Los 63 días que salvaron los presupuestos: de las citas con el ministro España a la reunión de Romero con las juventudes de ERC

La decisión de retirar las cuentas públicas del Parlament en marzo acabó resultando clave para enderezar la segunda negociación que pasó por elevar un acuerdo entre partidos a uno entre instituciones en una comisión bilateral en Madrid

Illa se asegura la estabilidad para agotar el mandato tras atar los presupuestos con ERC

Las claves del pacto entre el Govern y ERC para los presupuestos: línea orbital, IRPF y catalán

Illa consigue sus primeros presupuestos tras atar el 'sí' de los Comuns con más inversión en vivienda

El líder de ERC, Oriol Junqueras, y el president, Salvador Illa, el lunes de esta semana.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, y el president, Salvador Illa, el lunes de esta semana. / Ferran Nadeu

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El 18 de marzo de este año se produjo un hecho inédito en Catalunya desde la restauración de la democracia: el Govern de Salvador Illa retiró los presupuestos del Parlament porque ERC amenazaba con tumbarlos. La legislatura entró en un callejón sin salida y la convocatoria de elecciones se convirtió en un escenario plausible. Dos meses después, los mismos protagonistas de la ruptura anunciaban un acuerdo que, junto a los votos de los Comuns, alumbrará unas nuevas cuentas en vigor en julio. ¿Qué ha pasado en estos 63 días?

Aunque la retirada de los presupuestos estuvo a punto de romperlo todo, fue, al final, el gesto clave para entender el pacto posterior. El Govern asumió el coste de dar un paso atrás a ojos de todo el mundo, una decisión que no fue compartida por todos en el PSC, pero que fue una concesión que dejaba con poco margen a ERC para tumbarlos en un segundo intento. Esquerra se apuntó el tanto de forzar a los socialistas a la retirada, pero se comprometió a dejar a un lado el gran escollo que había impedido el pacto: la recaudación del IRPF. El camino estaba más desbrozado de lo que parecía.

"A nadie le interesaba un choque que lo rompiera todo", explica uno de los negociadores. "Incluso en los momentos de mayor tensión, nunca nos hemos levantado de la mesa", expone otro. Un tercer protagonista resume el esquema: "Yo retiro los presupuestos, pero tú me garantizas que no vuelvo a hacer el numerito". Una escenificación que acordaron el president Salvador Illa y Oriol Junqueras cara a cara y que asumió cada uno públicamente. Solo quedaba retomar la negociación.

Para ello, no hubo que hacer presentaciones previas. "Tenemos un núcleo negociador estable", explica uno de ellos. En el bando socialista, los consellers Albert Dalmau y Alícia Romero; los dirigentes Lluïsa Moret y Ferran Pedret, y altos cargos de la Generalitat como Javier Villamayor. En el bando republicano, el núcleo duro de los colaboradores de Junqueras: Lluís Salvadó, Ester Capella, Jordi Albert, Isaac Albert y Oriol López. Se estructuraron al menos cinco grupos de trabajo: escudo social, política lingüística, vivienda, plan de pueblos, y un subgrupo de comunicación en la recta final de la negociación. Algunas de las reuniones se celebraron en las instalaciones de la Diputación de Barcelona, en la parte alta de la Rambla de Catalunya, con bizcochos y chocolate de por medio. Y, cuando fue necesario, Illa y Junqueras hablaron directamente y se citaron unas cuatro veces.

Lluïsa Moret (PSC), Lluís Salvadó (ERC) y la consellera Alícia Romero en una imagen reciente.

Lluïsa Moret (PSC), Lluís Salvadó (ERC) y la consellera Alícia Romero en una imagen reciente. / Andreu Dalmau / EFE

Las negociaciones han tenido turbulencias. Por ejemplo, el adelanto de las elecciones andaluzas al 17 de mayo, que sirvió para constatar que no podría haber un acuerdo antes de esa fecha para no torpedear la campaña socialista. También complicó las cosas la decisión de Junts de tumbar el consorcio de inversiones en el Congreso, un asunto que pedía ERC para aprobar los presupuestos. "Fue un golpe, pensábamos que se enrollarían", explica un socialista. Pero también hubo espacio para las anécdotas, como cuando se adelantó la hora de una reunión para ver la vuelta del Barça-Atlético de Madrid de la Champions League. "Los negociadores culers estaban preocupados", ironiza uno. Salvadó es muy del Barça y Villamayor, muy del Real Madrid. El Barcelona cayó eliminado. No hay constancia de que nadie hiciera sangre con la derrota.

Dos citas clave

Hay dos citas importantes que explican el acuerdo. El 17 de abril, aprovechando la cumbre mundial progresista convocada en Barcelona, se reunieron en las dependencias de la Conselleria de Economía en la Zona Franca -a dos minutos andando de la fiesta socialista- la consellera Romero y el ministro de Hacienda, Arcadi España, con el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el gerente del partido y negociador, Lluís Salvadó. España y Junqueras no se conocían y verse las caras es siempre clave para ganar confianza de cara a los acuerdos. El papel del ministro era muy relevante porque tenía que avalar algunos de los puntos clave del pacto presupuestario y porque él continuará con el trabajo de María Jesús Montero en cuanto al modelo de financiación y el IRPF. Romero era la principal cómplice de España, ya que mantienen muy buena relación desde que en el último congreso del PSOE -en 2024, en Sevilla- consensuaron la apuesta del partido por reformar, precisamente, la financiación. Los republicanos salieron satisfechos del encuentro: "El Ministerio de Hacienda se muestra receptivo".

El ministre Ángel Víctor Torres i el conseller Albert Dalmau presideixen les comissions bilaterals a Madrid.El ministre de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, i el conseller de Presidència de la Generalitat, Albert Dalmau, presideixen les comissions bialterales celebrades aquest dimecres a Madrid. | JOSÉ LUIS ROCA

El ministro Ángel Víctor Torres y el conseller Albert Dalmau en la comisión bilateral. / José Luis Roca

Doce días después, en Madrid, se volvieron a reunir para mantener los contactos y aterrizar el acuerdo. Una delegación de ERC mantuvo reuniones tanto con Hacienda como con Transportes. Allí se cerraron los grandes flecos del pacto: se acordó, a petición de los republicanos, la celebración de una Comisión Bilateral Estado-Generalitat para que, como avanzó EL PERIÓDICO, el Estado asumiera formalmente la línea orbital de tren y los cambios en la titularidad del Consorci de la Zona Franca. "El consorcio es poco conocido, pero es un instrumento económico potentísimo, a la altura del aeropuerto y el puerto de Barcelona", defiende ERC. Hacienda también vio con buenos ojos los 527 millones para aumentar la capacidad de la Agència Tributària de Catalunya (ATC) hasta 2029, una puerta abierta a pactar el traspaso del IRPF en el futuro. Para los republicanos era clave que el Gobierno ratificara los pactos, ya no solo como un seguro de cumplimiento, sino también como la forma idónea de elevar un acuerdo de partidos a un acuerdo entre instituciones: "Si no cumplen, ya no estarán incumpliendo con ERC, sino con Catalunya", recalcan. El acuerdo fue encarrilado, y quedó del todo atado el sábado 16 de mayo, cuando Romero envió la última propuesta a Salvadó por WhatsApp.

Vivienda y pobreza energética

Con el pacto de ERC encauzado, no convenía olvidar a los Comuns, cuyos votos también eran imprescindibles. Este partido sí logró alcanzar un pacto a principios de año, pero, con la retirada de las cuentas, había caducado. En este caso, negociaron la consellera Romero y el diputado David Cid, con interlocución directa entre el president Illa y la líder parlamentaria, Jéssica Albiach, cuando convino. Si ERC se quedó con los temas centrados en infraestructuras, los Comuns abanderaron los asuntos más sociales: más fondos para vivienda y para luchar contra la pobreza energética.

La líder de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, y el portavoz, David Cid.

La líder de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, y el portavoz, David Cid, esta semana en el Parlament. / Lorena Sopena / Europa Press

El problema estaba en las cifras. "Nos pedís mucho", fue la primera respuesta que obtuvieron del Govern. El miércoles de esta semana, en el pleno del Parlament, todo se aceleró. Entre votaciones, y con gestos, Illa inquirió a Albiach cuándo se cerraría el acuerdo. El president quería presentar las cuentas este viernes. Las cifras se acabaron cerrando pasadas las diez de la noche y por WhatsApp: 650 millones para vivienda, y la creación de un Fons d'Atenció Solidària para "rescatar" a familias en situación de pobreza energética.

Un Consell Nacional imprevisto

Pero no hay pacto importante sin imprevisto de última hora. Cuando el martes pasado Illa y Junqueras ya habían firmado el pacto, trasciendió que las juventudes de ERC no lo veían claro. No se sentían cómodas apoyando a los socialistas. Convocaron un Consell Nacional el miércoles para decidir si su diputada en el Parlament, Mar Besses (ERC), tenía que votar a favor o no. No fue algo menor, ya que su voto es decisivo para sumar los 68 necesarios para la mayoría. Previendo el escenario, una semana antes, dos miembros del Jovent Republicà -la propia Besses y el portavoz, Marc Martínez- fueron citados en la Conselleria de Economia para que la consellera Romero, en persona, les explicara las bondades del pacto y acordaran los cambios en el Carnet Jove para que deje de estar vinculado a una entidad financiera.

La diputada del Jovent, Mar Besses, en una imagen reciente en el Parlament.

La diputada del Jovent, Mar Besses, el miércoles en el Parlament. / Enric Sitjà Rusiñol / ACN

Tras cuatro horas de debate, el miércoles por la noche, las juventudes de ERC avalaron el acuerdo presupuestario. A las 23.22 horas, distribuyeron un comunicado en el que decían que, pese a que les supone "contradicciones importantes", Besses votaría a favor. Así que Catalunya tendrá presupuestos.

Suscríbete para seguir leyendo