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Aritmética parlamentaria

La imputación de Zapatero deja a Sánchez sin un activo negociador con los socios de la investidura

Varios aliados han reivindicado la labor del expresidente del Gobierno para sacar adelante investiduras y leyes delicadas

José Luis Rodríguez Zapatero, en su reciente comparecencia en el Senado.

José Luis Rodríguez Zapatero, en su reciente comparecencia en el Senado. / José Luis Roca

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Miguel Ángel Rodríguez

Miguel Ángel Rodríguez

Madrid
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Negación. Confusión. Ira. Tristeza. Los socios del Gobierno han dado ejemplo esta semana de buena parte de las fases del duelo tras conocer la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. No es para menos. El expresidente del Gobierno, referente moral de varios de los aliados del Ejecutivo, ha ejercido en los últimos años de negociador en la sombra con la mayoría de las formaciones que han llevado a Pedro Sánchez a la Moncloa, cuando no de consejero oficioso. Ahora, con la legislatura en su recta final y una aritmética parlamentaria siempre al borde del colapso, el presidente del Gobierno pierde a un activo para mantener engrasadas las relaciones con sus socios. 

El martes, tras las primeras informaciones, salieron algunos de los aliados -ERC, Junts y Podemos- que apuntaban a un nuevo caso de 'lawfare'. Hubo quienes se mantuvieron prudentes desde el principio, como el PNV. Sin embargo, las 88 páginas del auto de imputación, obligaron a rebajar el apoyo concedido al expresidente del Gobierno. 

"Estoy jodido", admitió Gabriel Rufián, durante la sesión de control al Gobierno, y avisó de que "hay mucha gente de izquierda en este país a la que esto le rompe el corazón". Él, uno de ellos. El portavoz de ERC en la Cámara Baja no ha ocultado nunca su respeto por Zapatero, con quien mantiene una relación personal desde hace años, y estos días ha reconocido su labor: "En los últimos seis, siete u ocho años, casi todo lo bueno que ha pasado en este país políticamente hablando ha sido con Zapatero intermediando sin pedir nada a cambio".

Las primeras investiduras

El propio Rufián, en una entrevista en TVE, explicó que en 2019, durante las negociaciones para investir a Sánchez, fue Zapatero quien se puso en contacto con él. "Me coge y me dice: 'Mira, vamos a intentar ir para adelante. ¿Qué necesitáis, qué queréis?' Y así hasta sacar a las nueve personas que impusieron un referéndum en Cataluña y que estuvieron cuatro años en la cárcel". Esa mano que echó el expresidente del Gobierno para sacar adelante los indultos le valió, años después, para que Sumar le propusiera como negociador de la amnistía con Junts, aunque esto no se terminó de concretar. Al menos, oficialmente. 

ERC no era la única tecla que tocaba por aquel entonces el expresidente del Gobierno. En septiembre de 2018, dos meses después de la moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy, Zapatero se reunió con el entonces líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, para conocerse. El exdirigente socialista, bajo cuyo mandato se derrotó a ETA, tildó entonces a Otegi como "decisivo" para el fin de la banda terrorista. "Quiero reivindicar el derecho de EH Bildu y de sus votantes, democrático", decía hace unas semanas en su comparecencia en el Senado, en otra prueba de cómo ha ido engransando esa relación. 

También de aquellas investiduras de Sánchez de 2019 -una fallida y otra exitosa- hay pruebas de su implicación para lograr las mayorías necesarias negociando con Pablo Iglesias. En la primera, durante el debate, el líder de Unidas Podemos desveló que "una persona con mucha autoridad dentro del PSOE" le había pedido que fuera más flexible con sus exigencias, que renunciara al Ministerio de Trabajo y pidiera competencias en políticas activas de empleo. Aquella persona con "autoridad" era Zapatero.

Allanar el terreno

Ya en esta última legislatura, Sánchez volvió a recurrir al expresidente del Gobierno para continuar con los contactos con Junts tras la caída de Santos Cerdán por presuntos casos de corrupción. Zapatero se reunió en varias ocasiones con Carles Puigdemont, Jordi Turull y Miriam Nogueras para tratar los avances en la aplicación de la amnistía, la financiación catalana o la posibilidad de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. "He hablado muchas horas con él", reconocía el propio Zapatero, en referencia al expresident de la Generalitat. 

En esta labor de muñidor de mayorías, a Zapatero se le ha escapado habitualmente el PNV. El exlíder del PSOE tuvo bastante relación durante su mandato con la formación jeltzale, sobre todo en lo relativo a la lucha contra ETA. Sin embargo, es difícil encontrar contactos posterior entre Zapatero y el PNV, lo que quizá explique que este miércoles saliera el lehendakari, Imanol Pradales, ha exigir explicaciones al expresidente del Gobierno ante un hecho "muy grave y sin precedentes", la reacción más contundente entre los socios. 

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