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Comicios en mayo de 2027

Un año para las elecciones municipales: así preparan los partidos catalanes la cita con las urnas

MULTIMEDIA | ¿Quién se presentará a la alcaldía de Barcelona y las principales ciudades de Catalunya en 2027?

La inmigración, de cerca: los alcaldes explican cómo blindar la convivencia a un año de las elecciones

Los componentes de una mesa electoral esperan a que los ciudadanos voten en la Escola Grèvol, a 28 de mayo de 2023, en Barcelona.

Los componentes de una mesa electoral esperan a que los ciudadanos voten en la Escola Grèvol, a 28 de mayo de 2023, en Barcelona. / Kike Rincon/Europa Press

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Gisela Boada / Sara González / Quim Bertomeu / Carlota Camps

Barcelona
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Los partidos catalanes han empezado ya a calentar motores para la próxima gran cita con las urnas a un año vista: las elecciones municipales del 23 de mayo de 2027. La convocatoria llegará en un momento especialmente sensible, a las puertas del final de la legislatura en el Congreso y pasado ya el ecuador del mandato de Salvador Illa en la Generalitat, lo que convertirá las urnas en el primer gran examen electoral desde su llegada al Govern.

Más allá de la batalla por las alcaldías, los comicios medirán si el PSC rentabiliza el Govern a nivell territorial, el estado actual del independentismo entre Junts y ERC, la competencia entre el PP y Vox, y el impacto municipal de Aliança Catalana.

Así se están preparando los partidos para estos comicios:

El PSC no tiene duda de que, desde la atalaya que supone gobernar la Generalitat, mantendrá el primer lugar del podio en las municipales. Una supremacía en votos que, más allá del gran bastión del área metropolitana de Barcelona, aspira a completar gobernando en las capitales de provincia. No duda de que Jaume Collboni retendrá Barcelona, de la misma manera que Fèlix Larrosa y Rubén Viñuales continuarán en las alcaldías de Lleida y Tarragona. La gran asignatura pendiente es Girona. Todavía es una incógnita si el president Salvador Illa volverá a apostar por Sílvia Paneque como candidata, cuando en estos momentos es una de las conselleras clave del Govern. En junio, el partido empezará ya a proclamar cabezas de lista con el horizonte de superar las 615 candidaturas de hace tres años.

A un año de las elecciones municipales, Junts ya tiene más de un centenar de candidatos proclamados. Sin embargo, sigue pendiente la joya de la corona: la candidatura en Barcelona. Se trata de un punto especialmente delicado, no solo porque es la capital catalana, sino también porque vienen de una victoria de Xavier Trias en 2023. Después de meses intentando evitar este desenlace, la dirección del partido deberá celebrar un proceso de primarias. La renuncia de Josep Rius parecía haber despejado el camino al actual líder municipal, Jordi Martí Galbis, pero le han salido otros posibles contrincantes: Jaume Giró, Josep Maria Argimon, Glòria Freixa y Jaume Alonso Cuevillas están valorando sus opciones. En una situación parecida se encuentra el partido en Tarragona. En cambio, sí tiene ya elegidos los candidatos de Lleida y Girona: serán las exconselleras Violant Cervera y Gemma Geis, que en su caso repite en el puesto. Donde también tienen los deberes hechos es en ciudades como Manresa, Vic o Figueres, donde existe un mayor temor al auge de Aliança Catalana. Junts, el partido con el mayor número de alcaldías en Catalunya, deberá revalidar también esta posición.

ERC busca que las municipales de 2027 sean un punto de inflexión para dejar atrás un ciclo electoral a la baja que empezó, precisamente, la noche de las elecciones locales de 2023. Para coger impulso, el partido ha acelerado la selección de sus candidatos. En 23 de las 25 ciudades más pobladas de Catalunya ya tienen alcaldable y en 15 de ellas, un 65%, es una cara nueva. Esa será una de sus señas de identidad: renovarse para volver a crecer. La otra será la feminización de sus listas. El gran estandarte será la candidata en Barcelona, Elisenda Alamany. En juego está salir del bache y, en consecuencia, evitar que el partido se desestabilice por una nueva decepción electoral.

Recuperar la alcaldía de Barcelona, esta vez con Gerardo Pisarello como candidato, es el gran sueño electoral de los Comuns en las próximas municipales. Pero también lo es recuperar otras plazas perdidas, como Sant Feliu de Llobregat, Montcada i Reixac, Castellbisbal o Altafulla, además de mantener las plazas icónicas, como El Prat de Llobregat o Montornès del Vallès. Ya han trazado una hoja de ruta para ello, que pasa por un plan específico para aumentar su representación en la segunda corona metropolitana y también por implicar en su campaña a colectivos de personas inmigrantes para hacer frente a la extrema derecha. Sin embargo, tienen por delante el reto de recomponer los puentes con Podem e incluso, en el caso de Barcelona, explorar el "frente de izquierdas" abanderado por Pisarello.

Los populares tienen como prioridad conservar sus principales feudos: Badalona, donde Xavier García Albiol gobierna con una mayoría incontestable, y Castelldefels, donde Manu Reyes aspira a ganar con margen suficiente para gobernar en solitario. Junto a Josep Tutusaus, alcalde de Pontons, y Núria Carreras, alcaldesa de Monistrol de Montserrat, son los cuatro únicos alcaldes del PP en Catalunya. El partido buscará ganar terreno en la corona metropolitana y utilizar las municipales como escaparate territorial de cara a las próximas generales, en las que Alberto Núñez Feijóo aspira a llegar a la Moncloa de la mano de un buen resultado en Catalunya. En Barcelona, el PP volverá a apostar por Daniel Sirera con la esperanza de ser decisivo en la gobernabilidad, como en 2023, cuando sus votos hicieron alcalde a Collboni, aunque esta vez avisan de que no darán su apoyo a cambio de nada.

Vox lleva meses en precampaña con la mirada puesta en el área metropolitana, donde aspira a capitalizar el malestar ciudadano con un discurso centrado en la mano dura contra la delincuencia, el rechazo a la inmigración y la denuncia de la inseguridad. En el último año y medio, el partido ha desplegado campañas en distintos puntos del área de Barcelona y de la segunda corona, especialmente en el Vallès y el Maresme. La formación ha impulsado ofensivas xenófobas en Sabadell, Tarragona y Santa Coloma de Gramenet. Así seguirá todo el año hasta la cita en las urnas, para lograr alguna alcaldía.

La CUP cuenta con la alcaldía de una capital de provincia, Girona, y otras 21 en diferentes localidades como Berga, Olesa de Montserrat o Sarrià de Ter. En 2023, Lluc Salellas logró la vara de alcalde de Girona al frente de Guanyem, una confluencia de izquierdas e independentista impulsada por los anticapitalistas, tras alcanzar un acuerdo con ERC y Junts. El objetivo prioritario de la CUP pasa por conservar esta alcaldía, y es plausible que el actual edil siga al frente de la lista. El partido también explora fórmulas más amplias de cara a 2027. Sobre la mesa está la posibilidad de impulsar listas conjuntas con otras fuerzas de izquierdas y, en plazas como Barcelona, apostar por un candidato ajeno a las siglas, pero vinculado a los movimientos sociales y ciudadanos.

Aliança Catalana sube con fuerza en las encuestas, pero tiene una falta de candidatos para liderar los proyectos políticos en los municipios. En las últimas semanas, la formación de Sílvia Orriols ha empezado a presentar algunos alcaldables, la mayoría perfiles poco conocidos, aunque también ha recurrido a antiguos cargos locales de Junts y del PSC, e incluso tantea nombres procedentes de ERC. A un año de las elecciones, el principal interrogante sigue siendo Barcelona. El partido se comprometió a anunciar su candidato por Sant Jordi, pero el plazo venció sin novedades y la incógnita continúa abierta. Según fuentes de la formación, todavía no hay ningún nombre definitivo sobre la mesa.

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