45 años del atraco que puso en vilo la Transición
Asalto al Banco Central de Barcelona: la CIA sospechó de la participación de guardias civiles
Un informe de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana, siguiendo “fuentes gubernamentales", asumió la teoría de una inspiración de extrema derecha

Los últimos rehenes escapan del Banco Central de Barcelona, el 24 de mayo de 1981 / EFE

Hubo “24 asaltantes de ultraderecha, incluidos numerosos guardias civiles” en la toma del Banco Central de Barcelona, el 23 de mayo de 1981, según “algunas fuentes gubernamentales” que cita un informe de la época manejado por los servicios secretos de Estados Unidos al que ha tenido acceso este diario.
La CIA norteamericana valoró esa versión entre las primeras explicaciones del “terrorist takeover” (toma terrorista) que conmocionó a este país durante 36 trágicas y televisivas horas. Cuando, este sábado, se cumplen 45 años de aquel suceso aún no aclarado, no añade más claridad la lectura de un documento desclasificado de la Agencia Central de Inteligencia americana. El asalto, complejo, cruento, confuso, estaba aún muy reciente, y España era un hervidero de explicaciones conspirativas que empapaban las portadas de los diarios. Puede que también lo hiciera con las informaciones que barajó la CIA.

Párrafos de inicio del informe de la CIA del 26 de mayo de 1981 sobre el asalto al Banco Central de Barcelona. / El Periódico
Un documento “Top Secret” emitido el 26 de mayo de 1981, dos días después de acabar el asalto, no valoraba tanto cuál podía ser la autoría y la finalidad del asalto como el hecho de que su investigación elevara la presión de la izquierda sobre el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, y eso, a su vez, elevara la tensión de los militares contra el mismo poder civil.
El documento se titula, de hecho: “Los izquierdistas presionan al Gobierno”. Es una hoja redactada por un analista de de la CIA para un National Intelligence Daily (informe de situación que a diario se remitía a los poderes político y militar de Estados Unidos) y retrata la situación del país con una lacónica descripción: “Desde que extremistas de izquierda y derecha agitan en España para desestabilizar al gobierno democrático, en ocasiones es difícil decir cuál de los dos bandos está detrás de un ataque determinado”.
Lo que se sabe
Hay un extenso arco de posibilidades entre un atraco organizado por una banda de delincuentes comunes con pocas luces y un ataque organizado para extraer documentación secreta sobre el intento de golpe de Estado del 23-F. Ambas versiones son las que todavía sobrevuelan este episodio oscuro de la Transición como explicación para un crimen no aclarado del todo casi medio siglo después.
Los hechos menos controvertibles son:
- El asalto comenzó a las 9:14 de la mañana del sábado 23 de mayo de 1981, tres meses después del intento de golpe de Estado en el Congreso.
- Once asaltantes (pudieron ser más) entraron en el edificio del Banco Central de Barcelona en la Plaza de Catalunya, se hicieron con el inmueble y tomaron como rehenes a cerca de 300 personas.
- Alguien dejó en una cabina de teléfono un comunicado pasadas las 14 horas explicando que el ataque se hacía en reclamación de libertad para “cuatro héroes del 23 de febrero y nuestro valiente teniente coronel Tejero” y exigiendo un avión en Barajas y otro en El Prat para facilitar la huida de los militares golpistas y de los propios atracadores, o empezarían a ejecutar a cinco rehenes cada hora.

Un momento del atraco en Barcelona el 23 de mayo de 1981. Un asaltante sale a la calle protegiéndose con un rehén. / PEPE ENCINAS
- El Gobierno manejó al principio la tesis de un ataque organizado por la extrema derecha, y de la presencia entre los asaltantes del capitán Gil Sánchez Valiente, implicado en la asonada del 23-F y entonces en paradero desconocido.
- Uno de los asaltantes, José Juan Martínez Gómez, alias ‘El Rubio’, civil, sin estudios, con pasado delicuencial, se comportaba como líder de la banda, y como tal le tuvo la Justicia.
- Los GEO de la Policía rodearon el edificio y, en la toma de la azotea, un francotirador policial abatió a uno de los atracadores a las 19:55 de la tarde del domingo 24. El hecho desencadena una salida en tropel de rehenes y delincuentes mezclados entre sí. Al menos uno de los atracadores escapó.
- El director general de la Guardia Civil, José Aramburu Topete, calificó al grupo ante la prensa de “banda de chorizos, macarras y anarquistas”.
- El Rubio sostuvo en una entrevista 28 años después que le había contratado el servicio secreto español para robar documentos sobre el 23-Fue guardaba una cámara acorazada del banco.
- Once asaltantes fueron condenados a penas superiores a los 30 años de prisión.
Tres muertos en un coche
El documento de la CIA admitió como posible la versión de que “la derecha está implicada”. Contaba el analista de inteligencia al gobierno norteamericano que “numerosos extremistas de derecha han sido detenidos para ser interrogados ayer” (por el 25 de mayo), y continúa: “Pero el Gobierno estará bajo una intensa presión para investigar la posibilidad de un papel de la Guardia Civil en la toma del banco”.

Párrafo final del informe de la CIA del 26 de mayo de 1981 sobre el asalto al Banco Central de Barcelona. / El Periódico
En aquel momento, con el asalto al Banco Central muy reciente, el análisis de la CIA sobrevolaba todo el panorama para considerar en el mismo escenario otro asunto atroz: “El Gobierno ya está bajo la presión de la izquierda para investigar la misteriosa muerte de tres sospechosos detenidos por la Guardia Civil”, dice el informe secreto.
Se refería al que todavía no se conocía como Caso Almería, la detención, tortura y asesinato de tres jóvenes que pasaban en coche por Roquetas de Mar y a los que unos guardias civiles consideraron miembros de un comando de ETA que había atentado tres días antes contra el general Joaquín Valenzuela, jefe del Cuarto Militar del Rey.
El informe de la CIA recoge cómo, en el Congreso, los socialistas argumentaron que los cadáveres que se explicaban como víctimas de un accidente de tráfico tenían heridas de bala, y que junto a su coche quemado supuestamente en el siniestro apareció... una lata de gasolina.
Mayo de tremenda tensión en España. El documento desclasificado de la CIA valoraba un momento delicado para la estabilidad del país, desde la óptica de Washington: “Los recelos militares acerca de los políticos en general se profundizarán si la izquierda introduce presión en estos caos durante un periodo de alta tensión política en España”.
La oficina de la CIA en este país informaba a su mando que “la cúpula militar sospecha que los partidos ya intentan sacar ventaja política mientras la estabilidad de España está muy socavada”. Y concluía con esta advertencia, redactada tres meses y tres días después del intento de golpe de Estado: “Los jefes militares asumirán rápidamente que la izquierda está montando una caza de brujas contra la Guardia Civil”.
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