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Las cuentas de 2026

Illa relanza la legislatura con los presupuestos y afianza la mayoría con ERC y Comuns

La consellera de Economia, Alícia Romero, presume de la "fortaleza de la mayoría progresista" con la vista puesta en que las cuentas se aprueben de forma definitiva en julio con el conflicto con los profesores resuelto

El Govern mantiene un presupuesto de casi 50.000 millones y reserva 900 millones para cumplir con ERC

El Govern sube un 50% los recursos para acción exterior y abrirá tres nuevas delegaciones

El president de la Generalitat, Salvador Illa, con la consellera de Economia, Alícia Romero, antes de la reunión para aprobar los presupuestos

El president de la Generalitat, Salvador Illa, con la consellera de Economia, Alícia Romero, antes de la reunión para aprobar los presupuestos / JORDI OTIX

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Sara González

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Barcelona
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La legislatura del 'post-procés' empezó con una fotografía, la de ERC y Comuns votando la investidura de Salvador Illa, una estampa que va camino de repetirse en el ecuador del mandato. Con esa triangular que anteponía el progresismo a la sensibilidad independentista, empezó todo, y con esa aritmética quiere acabar el mandato el president de la Generalitat. Este viernes, tras un primer intento fallido, los presupuestos se han registrado formalmente en el Parlament, pero esta vez con las garantías suficientes como para ser aprobados y convertirse en una suerte de renovación de votos entre el Govern y sus socios. La puesta de largo definitiva será en julio, momento en el que los socialistas, con unas nuevas cuentas en el zurrón de casi 50.000 millones de euros y, por lo tanto, con más margen de maniobra pese a llevar la batuta en minoría, tratarán de relanzar su proyecto de gobierno tras una primera mitad del año convulsa por la crisis en Rodalies y el pulso con el sector educativo.

Aunque admiten que no respirarán tranquilos hasta que vean materializados los 68 votos necesarios para que los presupuestos entren en vigor tras tres años de prórrogas, los miembros del Govern están de celebración desde el pasado martes, cuando Oriol Junqueras entró en el Palau de la Generalitat para solemnizar que sus diputados darían su 'sí' tras amarrar proyectos como el de la línea orbital ferroviaria o la mayoría catalana en el Consorcio de la Zona Franca. Se oficializó que el 'quid pro quo' de retirar el proyecto en marzo a cambio de relegar la exigencia de la gestión del IRPF ha permitido recomponer una confianza que quedó lesionada. No son pocas las veces que en los últimos días la consellera de Economia, Alícia Romero, ha pronunciado la palabra "estabilidad", un concepto que forma parte del centro de la hoja de ruta de Illa desde que se convirtió en president.

Estas cuentas nos dan estabilidad, muestran la fortaleza de la mayoría progresista en el Parlament

Alícia Romero

— Consellera de Economia i Finances

Hoy lo ha vuelto a hacer, además de presumir de la relación robusta tejida con ERC y de los Comuns. "Estas cuentas nos dan estabilidad, muestran la fortaleza de la mayoría progresista en el Parlament y contrasta con la no aprobación de presupuestos en territorios próximos", ha dicho en una referencia velada a las comunidades del PP que convocaron elecciones tras no lograr acuerdos. Y ha añadido que con estos recursos buscarán dar respuesta a los "retos" que tiene el país por delante, ninguno tan inmediato como el de gestionar la crispación del sector educativo.

Barcelona 22/05/2026 Política La consellera de Economia i Finances,Alícia Romero,entrega los presupuestos 2026 al presidente del Parlament,Josep Rull. AUTOR: JORDI OTIX

La consellera Alícia Romero saludando a Josep Maria Jové, de ERC, y David Cid, de los Comuns, en el Parlament / JORDI OTIX

El pulso con los docentes

La negociación de presupuestos ha estado marcada por las huelgas de los docentes y un conflicto que no ha hecho más que escalar desde que el Govern cerró un acuerdo en marzo con CCOO y UGT del que se quedaron fuera los sindicatos mayoritarios, una decisión que se agravó con el plan piloto para que los Mossos ejerzan de mediadores en centros y la infiltración de dos agentes en una asamblea de la CGT preparatoria de las protestas. Eso le ha costado a Illa ver cómo este jueves el Parlament reclamó el cese tanto de la consellera de Interior, Núria Parlon, como del director de la Policía, Josep Lluís Trapero, con el voto a favor de ERC y dels Comuns, que se abstuvieron en el caso de la consellera.

El conflicto, que en el Govern admiten que no se ha afrontado con la mejor de las estrategias, no ha impedido que se selle el pacto de presupuestos, pero los socios, incómodos con estampar su firma en medio de 17 paros convocados, sí que han exigido a Educació que renegocie la subida salarial a los profesores y que encuentre el encaje en las cuentas, pese a que, por ahora, no se ha tocado ni una cifra en las partidas que se presentaron hace tres meses. Tanto ERC como los Comuns han abierto la puerta a cambiar las cuentas en su tramitación parlamentaria a través de la presentación de enmiendas para ayudar a desbloquear el conflicto, que el Govern querría cerrar antes de la visita del Papa el 9 de junio.

La triangular con el Gobierno

La estabilidad de la que pretende presumir Illa no solo depende de lograr la paz social en sectores como el educativo o el sanitario, sino de que se cumplan todos los acuerdos alcanzados con ERC y que dependen del concurso del Gobierno de Pedro Sánchez. El portavoz adjunto de los republicanos en el Parlament, Jordi Albert, ha explicado este viernes que su partido apoya los presupuestos porque tienen la "ambición nacional" que no tenía la primera ley que presentó el Govern y para que pueda "avanzar el país" con carpetas de calado como la línea orbital ferroviaria, los cambios en la titularidad del Consorci de la Zona Franca o un modelo de financiación que no tiene asegurada una mayoría en el Congreso. La incógnita es si Sánchez continuará en la Moncloa después de las elecciones generales que se celebrarán, como muy tarde, en julio del año que viene.

"Aunque haya cambios de gobierno, los compromisos hay que cumplirlos", ha asegurado Romero, consciente de cómo zarandearía la legislatura catalana que el PP volviera a la Moncloa. Con el convencimiento de que Sánchez apurará los plazos para poner las urnas, Illa prevé inaugurar un septiembre con las crisis de los últimos meses resueltas y con una agenda propia después de que ERC y Comuns le hayan marcado el paso en materia de autogobierno y vivienda en la primera mitad de la legislatura. Con permiso, eso sí, de los imponderables.

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