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Crónica política

Moreno malagueñeando, socialistas mirando a Picasso y Adelante Andalucía, adelante

Los socialistas están divididos entre los que esperan lo peor hoy, bajar de treinta escaños, y los que aún conservan la esperanza apelando a que puede haber casi medio millón de abstencionistas, muchos de los cuales pueden movilizarse en favor del PSOE. Lo de Adelante son las provincias pobladas y puede que alcancen seis asientos

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Juanma Moreno, en el cierre de campaña con Patricia Navarro y Carolina España.

Juanma Moreno, en el cierre de campaña con Patricia Navarro y Carolina España. / ÁLEX ZEA

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José María de Loma

José María de Loma

Málaga
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Manuel Marmolejo, veterano militante muy activo del Partido Popular, actual diputado provincial y que también fuera concejal y senador, coordina equipos de campaña en el PP malagueño. Son tres. Cada uno con su agenda y calendario, complementándose. Marmolejo conoce el partido como pocos y trabaja como nadie. «Solo Bendodo, por ejemplo, se ha hecho cinco mil kilómetros», afirma delante de un cortado en una de las últimas jornadas de campaña, muy temprano. Ya llevo unos cuantos, dice señalando la taza pequeña, blanca y brillante. A tres centímetros de ella reluce y reposa una chucharita de las que dan ganas de meterse en el bolsillo. Antes de meterla en el café, claro. Sacarina.

A Marmolejo le suena el teléfono. Son los preparativos para el último día de campaña, el cierre, que será, fue, en la plaza Antonio Garrido Moraga, con Juanma: «Cierra en Málaga, en Sevilla, no. En Málaga».

Hay una temperatura, un clima, un ambiente, ofensivamente primaveral. El cronista dice una frase previsible: está el día para quedarse aquí toda la mañana, tranquilamente sin hacer nada. Marmolejo mira extrañado. Ha debido pensar en lo aburrido que ha de ser eso de no hacer nada.

Cuando lean estas líneas será jornada de votación. Marmolejo será uno de esos esforzados, hay figuras equivalentes en el PSOE y en los demás partidos, que irán por los colegios electorales todo el día. Asistiendo, ayudando, avituallando, estudiando. Terminará en la sede central, Avenida de Andalucía, tarde, muy tarde. Tal vez eufórico si su partido logra la absoluta. Las campañas electorales las diseñó Estajanov pero no todos cumplen a rajatabla sus dictados.

Manuel Chaves, con Rosa Torres, Estefanía Martín Palop y José Bernal, esta semana. | ÁLEX ZEA

Manuel Chaves, con Rosa Torres, Estefanía Martín Palop y José Bernal, esta semana. / ÁLEX ZEA

Los socialistas malagueños por su parte han redoblado sus esfuerzos en los últimos días, actos por la mañana y actos por la tarde. Sin renunciar a ningún refuerzo: Manuel Chaves, Marisa Bustinduy, Magdalena Álvarez. Todo suma. Hasta Susana Díaz ha dado mítines en algunos puntos de Andalucía. A mediados de semana, entre bromas y veras, Manuel Chaves, ochenta años, erguido, optimista, que recordó abundantemente con la exconsejera de Cultura Rosa Torres la gestación de la pinacoteca con la que Málaga inició su despegue como destino cultural, paseaba cerca del Museo Picasso y un miembro de su comitiva, al habla con este cronista, lo decía claro, melancólico e irónico: «Ya podría darnos la receta de cómo ganarle al PP en Andalucía». No en vano lo hizo seis veces. No perdió nunca, Zapatero lo sacó para llevarlo al Gobierno.

Los socialistas malagueños sin embargo, no pusieron autobuses para ir al acto final en Sevilla con María Jesús Montero, como han hecho en fechas similares. El hecho de que Juanma Moreno (en una provincia en la que los sondeos indican que puede bajar uno o dos escaños y donde los restos pueden ser decisivos) cerrara en Málaga, mitiga un tanto el centralismo político de que todos los demás dieran el grito final pidiendo el voto en tierras hispalenses.

Los socialistas están divididos entre los que esperan lo peor hoy, bajar de treinta escaños, y los que aún conservan la esperanza apelando a que puede haber casi medio millón de abstencionistas, muchos de los cuales pueden movilizarse en favor del PSOE. Argumentan que tras las debacle de las municipales de 2003, Sánchez convocó elecciones y logró aumentar en bastante más de un millón los votos. «A lo mejor eran los candidatos locales los que restaban, y no Sánchez», afirma un militante. Por eso, por el supuesto tirón del presidente del Gobierno es por lo que han reclamado abundantemente su concurso en esta campaña en la que ha dado cuatro mítines multitudinarios junto a María Jesús Montero.

No faltan los miembros del PSOE que alertan de que en caso de que el resultado sea muy malo, históricamente malo, el partido entre en lógica ebullición, ebullición imprevisible para la que habrá que ir tomando posiciones.

El partido emergente, Adelante Andalucía, con José Ignacio García al frente, unánimemente tildada su campaña de buena, fresca y efectiva, se ha centrado en Sevilla y Cádiz, donde más posibilidades de subida tienen, aunque se da por seguro un escaño también en Málaga, donde los suyos lo han echado un tanto en falta. Lo de Adelante son las provincias pobladas y puede que alcancen seis asientos en el Parlamento. El sorpasso a Por Andalucía es posible. «Podemos robar votos de cabreo a Vox», llegado a decir García.

Todo esto repite un patrón que podría darse en Andalucía y que ocurrió en Aragón y Extremadura: triunfo incontestable del PP aunque sin absoluta, debacle del PSOE y aumento fuerte de una fuerza autóctona, más o menos, de la izquierda.

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