Elecciones
La campaña del 17-M pasa de largo por el barrio más pobre de Andalucía: "Al Polígono Sur no han venido ni para engañarnos"
Vecinos del Polígono Sur denuncian el abandono institucional y la falta de atención política en una campaña electoral que les resulta invisible

María, Maribel, Ana y María Isabel, vecinas del Polígono Sur, en la asociación Esparanza Sur / Pablo León
La línea 32 de Tussam sobrepasa el Tiro de Línea y se adentra en La Oliva. A medida que se aleja del pulso del centro y se acerca al Polígono Sur, el paisaje que se desliza tras la ventana del autobús se vuelve casi un viaje en el tiempo, concretamente a los días que precedían a la campaña: desaparecen los carteles de las farolas, se esfuman las vallas publicitarias y apenas queda rastro de los colores de los cinco partidos con mayores aspiraciones de cara al 17M.
Para los vecinos que viven en el Polígono Sur, si no fuera por las redes sociales y los medios comunicación, esta semana sería una más en el día a día de uno de los barrios más pobres de España. La campaña electoral no ha alterado la agenda de los miles de personas que viven tras la frontera que marca la Carretera Su Eminencia. Aunque unos partidos claman por la "prioridad nacional" y otros por terminar con las enormes desigualdades que se viven en Andalucía, la realidad es que los habitantes de este barrio han quedado "alejados de la mano de Dios". "Nosotros también somos andaluces y sevillanos".
El partido que ha protagonizado el principal -y único- acto de campaña ha sido el PSOE-A. Los socialistas estuvieron en La Oliva encabezados por Isabel Rodríguez, Ministra de Vivienda del Gobierno de España, que incluso estuvo tomándose unos caracoles en un bar. Para los vecinos del núcleo del Polígono Sur esto queda muy lejos. No solo geográficamente, sino de sus necesidades. Tan solo algunos grupos han paseado por Los Marrones o el mercado para repartir folletos, pero la mayoría de la zona están huérfanas de contenido electoral. Nada comparado con el resto de Sevilla.
En los dos debates electorales que se han celebrado ni siquiera se ha mencionado el Polígono Sur. Muchos menos se ha abordado la situación que viven la mayoría de quienes lo habitan. En el repaso de los programas electorales, tan solo el PP menciona tímidamente que culminarán "las obras previstas en Martínez Montañés, en el Polígono Sur".
Un barrio fuera de la campaña electoral
Ante la apatía política que sufren, son las vecinas y los vecinos quienes han construido una fuerte red de solidaridad en la que apoyarse y poder seguir viviendo donde crecieron. Es el caso de Esperanza Sur, una asociación vecinal en la barriada de Murillo que destaca por su continua labor de denuncia y reclamo ante las necesidades del barrio. "Hasta el bus nos han quitado, hijo", lamenta Ana Moreno, miembro de esta asociación, después de retrasar el inicio de la reunión unos minutos a causa del desvío que ha tomado la línea de autobús que para frente al Colegio Andalucía, cerca de donde se encuentra esta asociación.
El nombre puede que refleje a la perfección la incansable labor que acometen estas vecinas por mejorar, aunque sea un mínimo, la calidad de vida de quienes viven en estas calles. Un batallón frente a las instituciones que no pierde la esperanza porque las cosas mejoren en el sur de Sevilla. "Nosotras paliamos la falta de fuerza política; actuamos solas".
Aquí no ha venido nadie, ni para engañarnos
"Es la primera vez que no viene ningún político a hablar con nosotros, ni uno. Aquí no ha venido nadie, ni para engañarnos", lamenta Ana, que toma la palabra con gran decisión. No se refiere a la presencia de los grupos de los partidos que han ido repartiendo folletos por diferentes puntos del barrio, como han hecho por ejemplo las agrupaciones del PSOE, sino a una presencia real, de candidatos y figurantes en las listas que se acerquen a escuchar a una zona que ha sido históricamente silenciada. "Lo que quiere todo el mundo es una fotografía, pero nosotros lo que necesitamos es que nos escuchen, no que tengo que hablar con un guardia de seguridad si tengo algún problema", añade indignada María Isabel Romero, quien también pertenece a la asociación.
Hubo un tiempo en el que sí se buscaban soluciones a las problemáticas del barrio. Las cuatro vecinas presentes -Ana, María Isabel, Maribel y María- recuerdan que criaron a sus hijos en estas calles y vivían bien, jugando y yendo al colegio sin problema. A pesar de la crudeza de la situación con el paso de los años, "los políticos aparecían por el barrio hasta cuatro meses antes de las elecciones. Se organizaban reuniones semanales en las asociaciones y había una sensación de que, aunque fuera para engañar, al menos se acercaban a escuchar", recuerda Maribel Chávez. "Existía ilusión con la llegada de la democracia, pero hemos llegado a un abandono total".
Hasta llegar a la asociación, que se sitúa en la ladera de una plaza rodeada de bloques con una puerta decorada con la silueta de Andalucía, se echa en falta los cartelones que cuelgan de las farolas en estas fechas. "A la fecha que estamos, siempre todos los años, te encontrabas los buzones llenos de propaganda de todos los partidos. Pues lo único que me han echado son los del censo. Ni una propaganda de ningún partido. Ni derecha, ni izquierda. Ni uno", acentúa Maribel sobre la invisibilidad que sufren.
La soledad institucional del Polígono Sur
Los principales reproches de estas vecinas son dirigidos a la Junta y, más en específico, a AVRA (Agencia de Vivienda y Rehabilitación de la Junta de Andalucía). "En mi bloque hicieron la primera rehabilitación a través de los fondos europeos", menciona María Isabel, "querían que firmase un documento en el que reconocía que en mi piso, ni siquiera en todo el bloque, habían invertido más de siete millones de pesetas -unos 40.000 euros- y mi piso estaba para verlo, no habían hecho nada y me tuve que gastar mi dinero. Me planté y dije que no iba a firmar nada", recuerda.
"El día que vino Carmen Nieto -representante de AVRA- le advertí de que lloraría lágrimas de sangre al contarle todo lo que nos habían hecho. Se fue llorando cuando al terminar y nos confesó que teníamos razón", recuerda Maribel. "No nos arreglan ni los ascensores. Aquí hay personas mayores o con movilidad reducida que tienen que estar encerradas en casa, no hay derecho".
Al preguntarles por soluciones, las cuatro al unísono lo tienen claro: "Educación. Que se invierta en educación, no en ladrillos". Son conscientes de que muchos de sus convencinos no respetan unas estándares de convivencia. "No puede ser que yo me tenga que levantar a las 7 de la mañana y estén hasta las 5 de la mañana con la música, con las candelas. Llamas a la policía y no vienen. ¿Por qué? Porque no les quieren pagar un plus de peligrosidad, reconocido por ellos mismos", denuncia Maribel en un tono elevado a causa de la indignación.

Mural en la Barriada de Murillo del Polígono Sur, donde se encuentra la asociación vecinal Esparanza Sur / Pablo León
"Aquí pagamos muy pocos luz y agua, pero es que a los que no pagan les han enseñado que pueden hacerlo. Les interesa que aquí estemos así, sin prosperar. Nosotras creemos que, si pones un precio fijo de 20 euros mensuales por luz y agua, mucha más gente pagaría y se les educaría a cumplir con sus pagos. Mucho mejor recolectar 20 euros de todo el barrio que 60 de los cuatro que pagamos", propone Ana ante dicha problemática. "Está demasiado normalizado que paguemos justo por pecadores en este barrio".
"El día que vino la Esperanza de Triana se demostró que, si se quiere, se puede. Pintaron, limpiaron, pusieron todo perfecto y no hubo ningún tipo de incidente. Muchas personas de otras zonas de la ciudad se acercaron para la ocasión y decían que pensaban que esto era mucho peor", recuerda Maribel con alegría al recordar una jornada que disfrutó mucho.
“Que venga y se siente frente a mí”
No solo pasan a la acción, sino que proponen soluciones. Desde hace meses las líneas 31 y 32 de Tussam no hacen su recorrido habitual por incidentes graves ocurridos. "Entendemos que han tenido problemas, pero estamos hablando de un servicio público que está impidiendo que personas mayores puedan acercarse a La Oliva, aunque sea". Ni el Ayuntamiento, ni el Comisionado, les ha ofrecido soluciones. "Les enviamos un mapa con una ruta diferente por lugares por los que nunca ha ocurrido nada, pero tampoco quieren. Me reuní con José Luis Sanz y me dijo que no podía hacer nada por el Comité de Empresa y los sindicatos. ¿Los sindicatos? A mí qué más me dan los sindicatos, eres el Alcalde y estás privando de un servicio público a tus vecinos. Se lo dije bien claro", recuerda Ana con un rostro muy serio.
"La falta de voluntad se camufla con el 'no me dejan'", comenta firmemente Maribel. "La oposición tampoco ha hecho nada. Una verdadera oposición moviliza a todos los vecinos y nos plantamos juntos en la puerta del Ayuntamiento o del Comisionado y lucha por nosotros. Pero a nadie le interesa nuestro voto", menciona Ana, que ante tal abandono, reconoce que "soy una persona de izquierdas, pero todos nos tratan igual. Tú pasas de mí, yo paso de ti. Estas van a ser mis primeras elecciones que no voy a votar, porque se que nadie nos va a mirar".
Antes de cerrar esta conversación, las cuatro coinciden que les encantaría tener "a todos los partidos aquí delante y dejarle las cosas claras, porque no iban a poder ni contestar". Al próximo candidato que salga electo, tan solo le piden "que venga". "Que venga y se siente frente a mí", reclaman las cuatro, aunque que pierden la esperanza.
"Todo va a peor. Nos tienen la dignidad por los suelos. No van a solucionar nada, les interesa que nos quedemos así. Solo les falta lanzarnos la bomba atómica. Ya no tenemos motivaciones ninguna", lamenta Maribel con crudeza para reflejar la dura realidad de los vecinos que crecieron en el Polígono Sur.
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