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Datos de 2020-2025

Una de cada cinco bajas de profesores en Catalunya no se ha cubierto en los últimos cinco cursos por falta de docentes

Un 11% de ausencias sin cubrir se alargó más de un mes, una duración que los expertos relacionan con el auge de los problemas de salud mental

La escasez de especialistas de Matemáticas, Informática o Catalán o el rechazo a aceptar determinadas plazas explican las cifras

Institutos y familias, ante las bajas docentes no cubiertas: "Si pasa a final de curso en matemáticas en segundo de Bachillerato es trágico"

Una aula de un centro educativo de Catalunya.

Una aula de un centro educativo de Catalunya. / MARC ASENSIO

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Barcelona
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Cada curso quedan sin cubrir en Catalunya una media de 5.400 bajas docentes de más de una semana, según datos del Departament d'Educació i Formació Professional obtenidos por EL PERIÓDICO a través de una petición de transparencia. Según los criterios de nombramiento de sustitutos que la Generalitat actualiza cada curso, esas bajas deben cubrirse desde el primer día si tienen una duración prevista superior a siete días. En la práctica, casi una de cada cinco no llega a sustituirse.

El curso pasado hubo 31.804 bajas, de las que 5.204 no se sustituyeron, y de estas 858 fueron de más de un mes

Las cifras abarcan los cinco últimos cursos cerrados, de 2020-2021 a 2024-2025. En ese periodo se registraron 149.666 bajas docentes de más de siete días. De ellas, 27.231 no fueron sustituidas, el 18,2% del total. En el último curso, 2024-2025, fueron 5.204 (un 16,4%). Fuentes de Educació admiten que, aunque la normativa prevé cubrir estas bajas, el sistema depende de la disponibilidad de la bolsa, que sufre los agravios de una falta generalizada de docentes en algunas especialidades y territorios y las reticencias de los docentes a aceptar según qué plazas (por algo se las llama plazas de difícil cobertura). "El Departament no puede obligar a un docente a aceptar una plaza asignada", esgrimen las fuentes consultadas por este diario.

Datos sobre las bajas médicas de más de siete días de los últimos 5 cursos.

Para aliviar la presión sobre los centros, la conselleria ha introducido asignaciones diarias de las plazas -antes se hacían dos veces por semana- y ha activado complementos retributivos en especialidades como informática desde hace dos cursos y, desde el pasado, lengua catalana y literatura. Es decir, un pago extra para que docentes de esas materias asuman voluntariamente más horas lectivas cuando no hay sustitutos disponibles.

El problema castiga a la FP, que en cinco años suma 13.005 bajas sin cubrir; en secundaria son 9.564 y en primaria, 4.662.

El problema de la falta de docentes se acentúa en secundaria y Formación Profesional, donde la especialización de las materias deja menos margen a los centros para reorganizar horarios o cubrir una ausencia con otro docente del claustro: en cinco cursos, la FP concentra 13.005 bajas sin cubrir; secundaria, 9.564; y primaria, 4.662.

Un problema estructural

La falta de sustitutos en los centros educativos catalanes no es solo una percepción de claustro ni una queja aislada de las direcciones. Los expertos consultados por EL PERIÓDICO la describen como un problema estructural. La evolución no ha seguido una línea recta, pero las cifras se han mantenido en niveles elevados durante todo el periodo analizado.

En el curso 2020-2021, marcado todavía por la pandemia y la enseñanza a distancia, hubo 3.582 bajas de más de una semana sin sustitución, la cifra más baja de la serie. Un año después, el dato se disparó hasta 6.476, coincidiendo con el retorno pleno a las aulas y la incidencia de la variante del covid ómicron. En 2022-2023 fueron 6.291; en 2023-2024, 5.678; y el curso pasado, 5.204. La mejora de los dos últimos cursos no evita que, todavía en el último año contabilizado, más de 5.000 bajas de sustitución obligatoria quedaran sin cubrir.

Las bajas de más de un mes se han triplicado respecto a los cursos 20-21 y 21-22

El dato más sensible está en las ausencias largas: una media del 11% de bajas no cubiertas se alargó más de un mes. El curso pasado quedaron sin sustituir 858 bajas docentes de 29 días o más, casi el triple que en 2020-2021 y en 2021-2022 -cursos marcados por la pandemia-, cuando fueron 315 y 320 respectivamente. En los cursos 2022-2023 y 2023-2024, ya plenamente pospandemia, las cifras se situaron en 821 y 708.

Los expertos apuntan que las ausencias de mayor duración suelen estar más vinculadas a problemas de salud mental que requieren recuperaciones largas y que se han incrementado, de forma generalizada, en los últimos años, con un impacto más alto en sanitarios y educadores.

Gráfico que muestra el número de bajas de los profesores en Catalunya en el curso 24-25 y cuántas se sustituyen
Gráfico que muestra el número de bajas de los profesores en Catalunya en el curso 24-25 y cuántas se sustituyen.

El investigador en política educativa Edgar Quilabert, especializado en rotación del profesorado en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), considera que el aumento de bajas y las dificultades de cobertura en los años posteriores a la pandemia pueden explicarse, en parte, por los efectos acumulados del covid sobre las plantillas. "En los tres años posteriores al curso 2020-2021, el número de bajas aumenta también como expresión del malestar que hoy vemos en las calles", señala, en referencia al conflicto abierto entre los sindicatos mayoritarios y el Govern por las condiciones laborales del profesorado, que se ha intensificado en las últimas semanas.

En los tres años posteriores al curso 2020-2021, el número de bajas aumenta también como expresión del malestar que hoy vemos en las calles

Edgar Quilabert

— Experto en política educativa y educación comparada

La situación se agrava en los centros de alta complejidad, donde se concentra alumnado con más vulnerabilidad socioeconómica y mayores dificultades de aprendizaje, un colectivo sobre el que pesan muchas de las demandas del sector educativo, que pide más recursos para la escuela inclusiva. "Hay poca evidencia, pero la carga psicológica por el clima escolar y la sensación de falta de apoyo institucional inciden en la salud mental de estos docentes", apunta Quilabert. El impacto, añade, es mayor porque esos alumnos necesitan referentes estables durante todo el curso, por tanto, hay un impacto también sobre el alumnado y la calidad educativa.

Gráfico que muestra las bajas registradas de más de 29 días no sustituidas.

Otra experta consultada por este diario, Sheila González, investigadora de la Universitat de Barcelona (UB) especializada en desigualdad social y educativa, también sitúa el foco en los centros de máxima complejidad y en las escuelas rurales, plazas que suelen ser de difícil cobertura. "La normativa actual puede acentuar desigualdades territoriales y de composición social entre centros, el punto no es tanto cuáles no se cubren, sino dónde", señala. Según González, cuando las plazas más difíciles de cubrir son también las que concentran más vulnerabilidad, el problema deja de ser solo de gestión de personal y se convierte en una cuestión de equidad: los centros que más estabilidad necesitan son, a menudo, los que tienen más dificultades para conseguir sustitutos.

"La normativa actual puede acentuar desigualdades territoriales y de composición social entre centros"

Sheila González

— Experta en desigualdad social y educativa

El segundo factor que destacan los expertos es la falta de docentes en determinadas especialidades. El problema no es solo cuántos profesores hay disponibles, sino de qué materias. Es más difícil encontrar sustitutos en ámbitos como matemáticas, tecnología, informática, química o determinadas ramas de FP que en especialidades con bolsas más nutridas. "Cada vez más matemáticos encuentran salidas más atractivas fuera de la educación", resume Quilabert. Esta dificultad se agrava en secundaria y FP, donde no siempre es posible cubrir una ausencia con otro docente del claustro sin alterar horarios, grupos o asignaturas.

Un problema internacional

Los expertos también apuntan a las condiciones laborales y al desgaste acumulado de la profesión. Las bajas largas, especialmente las vinculadas a problemas de salud mental, se explican en parte por la presión sobre las plantillas, el aumento de la carga de trabajo y la sensación de falta de apoyo en determinados centros. A ello se suma que, en la función pública docente, las bajas médicas mantienen la retribución durante los primeros meses, lo que evita una penalización económica inmediata.

La escasez de docentes, en cualquier caso, no es exclusiva de Catalunya. La UNESCO calcula en su último informe mundial que harán falta 44 millones de profesores adicionales para garantizar la educación primaria y secundaria universal en 2030. En Europa y América del Norte, el organismo atribuye más del 90% del déficit estimado -4,8 millones de docentes- al abandono de la profesión.

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