Toma de posesión
El Rey asiste en Costa Rica al singular relevo de Rodrigo Chaves: deja la presidencia, pero no el poder
Laura Fernández asume este viernes el principal cargo de un Gobierno en el que mantendrá a su antecesor como ministro de Hacienda y Presidencia

Felipe VI y Laura Fernández, la futura presidenta, el jueves, en San José (Costa Rica). / AFP

La imagen que proyectará este viernes Costa Rica hacia el exterior será la de una transición institucional ordenada, con presencia de mandatarios extranjeros y del rey Felipe VI en San José. Pero bajo la ceremonia y el protocolo se esconde un experimento político raro: Rodrigo Chaves abandona la presidencia, aunque no el centro real del poder.
La derechista Laura Fernández, de 39 años y mano derecha del mandatario saliente durante buena parte de la legislatura, jurará el cargo en un multitudinario acto en el Estadio Nacional. La nueva presidenta llega respaldada por el enorme capital político de su mentor, que deja el poder con índices de popularidad extraordinarios para la región pese al aumento de la violencia vinculada al narcotráfico y a las acusaciones de deriva autoritaria lanzadas por parte de la oposición y distintos sectores académicos.

Felipe VI, el jueves, a su llegada a San José (Costa Rica). / CASA DEL REY
El Monarca español llegó a San José el jueves y se reunió con Fernández, segunda mujer en alcanzar la jefatura de Estado del país centroamericano. También se vio con Chaves y mantuvo un encuentro con la colectividad española en el país, como es habitual en este tipo de desplazamientos. Felipe VI está acompañado por la secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo, en lugar del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, que tenía comparecencia en el Congreso para hablar de las gestiones del Gobierno en relación con la Flotilla de Gaza.
Fernández va a gobernar con su exjefe en el núcleo duro y manteniendo mucho poder ya que Chaves asumirá simultáneamente los ministerios de Hacienda y Presidencia, dos carteras desde las que controlará la estrategia económica, la relación con el Parlamento y buena parte de la agenda política diaria del Ejecutivo. En la práctica, el presidente saliente seguirá ocupando una posición determinante dentro del llamado "Gobierno de continuidad".
El mandatario saliente- (2022-2026), un economista de estilo bronco y discurso antipolítico con buena sintonía con el estadounidense Donald Trump y el israelí Binyamin Netanyahu, ha construido en apenas cuatro años un liderazgo profundamente personalista apoyado en la confrontación con los partidos tradicionales, los medios y parte del Poder Judicial. Los analistas consideran que su deseo a medio plazo es volver a la presidencia, algo para lo que tendrá que esperar hasta 2034 porque así lo marca la ley.
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