Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

En el Congreso

El Gobierno salva los vetos de PP y Vox al blindaje del aborto en la Constitución con muchas críticas de sus socios

Los aliados del Ejecutivo comparten serias dudas con populares y ultras por la vía escogida para la modificación de la carta magna y el artículo que se retoca

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, defendiendo el proyecto de reforma de la Constitución.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, defendiendo el proyecto de reforma de la Constitución.

Miguel Ángel Rodríguez

Miguel Ángel Rodríguez

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La reforma de la Constitución para blindar el derecho al aborto ha superado su primer trámite en el Congreso, aunque puede que sea uno de los últimos. La Cámara Baja, con el voto de los partidos del Gobierno y de sus socios, ha rechazado las enmiendas a la totalidad con las que Partido Popular y Vox trataban de tumbar esta modificación, pero lo cierto es que los aliados del Ejecutivo han mostrado serias dudas sobre los objetivos perseguidos con esta propuesta y la vía para hacerlo. Además, sin el apoyo de los populares resulta imposible que, en próximos pasos, se alcance la mayoría necesaria de tres quintos del Congreso (210 diputados) para dar el visto bueno definitivo a este cambio.

"Los poderes públicos garantizarán el ejercicio del derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo en condiciones de igualdad real y efectiva con cuantas prestaciones y servicios sean necesarios para dicho ejercicio", es el redactado que el Gobierno quiere incluir en el artículo 43 de la carta magna. Ha sido la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien ha defendido la necesidad de esta modificación para "garantizar la interrupción voluntaria del embarazo de una manera real y efectiva en todo el territorio".

Redondo ha criticado que haya territorios, como Andalucía o la Comunidad de Madrid, en los que menos de un 1% de las mujeres que abortan lo hacen en la sanidad pública. "La dimensión de libertad del derecho no está en riesgo, pero sí lo está el ejercicio real y efectivo a la interrupción del embarazo. La libertad no está en duda, pero de qué sirve si no podemos ejercerla en condiciones de seguridad, de igualdad y de plenitud en todo el territorio", ha insistido tras recalcar que existe un consenso social en torno al aborto.

"Oportunismo" y "fraude"

Poco respaldo ha encontrado la ministra, salvo en las portavoces de PSOE y de Sumar. El resto de la Cámara Baja, en menor o mayor medida, ha criticado el "oportunismo" del Ejecutivo con esta reforma. Los más duros han sido, obviamente, populares y ultras, que habían registrado las enmiendas a la totalidad que se debatían. Ambas formaciones han arremetido contra la reforma por su "electoralismo". "La única demanda consistente que hay es la de un Gobierno que intenta desplazar el foco de sus escándalos, de su corrupción y de su agenda judicial", le ha espetado la diputada del PP Silvia Franco, que ha rechazado que haya una parte amplia de la sociedad que reclame este cambio. Una línea que también siguió el parlamentario de Vox Joaquín Robles.

Mientras Robles ha denunciado que el objetivo del Ejecutivo solo es "promover un debate artificioso con el que pretenden obtener un puñado de votos", Franco también ha reprochado que se use como una "herramienta" para los intereses del Gobierno en plena precampaña de las elecciones andaluzas, como un "instrumento de polarización". Además, han asegurado que prueba de ello es que ya saben que esta reforma es imposible porque sus formaciones no la respaldarán y, por tanto, será rechazada cuando vuelva al pleno del Congreso.

La vía escogida

Sin embargo, la principal crítica de todas las formaciones ha sido que se introduzca este derecho en el artículo 43, que hace referencia al derecho a la salud, y no en el 15, relativo al derecho a la vida. Franco ha asegurado que se trata de un "fraude constitucional autoconfirmado" por el Gobierno, ya que la modificación del artículo 43 va por la vía ordinaria, que solo requiere una mayoría de tres quintos, y el del 15 por la vía agravada, que implica la disolución de las Cortes Generales, celebración de elecciones y un referéndum. "Ahora resulta que abortar es una cosa saludable, recomiéndele usted a las mujeres que aborten cada mes porque es muy saludable", le ha espetado Robles, haciendo referencia a esa alusión a la salud del artículo 43.

Es aquí donde se han sumado a las críticas sus socios. Varios de los aliados han explicado que el Tribunal Constitucional ya ha blindado el aborto al "máximo nivel" al ligarlo con el "derecho a la vida y a la integridad física y moral" recogido en el artículo 15. Así, la diputada de ERC Pilar Vallugera ha avisado de que introducirlo en el artículo 43 podría ser un "atraso" y poner en "peligro" los avances ya conseguido. Además, ha cuestionado a los socialistas si esta propuesta solo se debe al debate electoral andaluz. La parlamentaria de Junts Pilar Calvo también ha dicho que la iniciativa es "humo" y que no tiene "ningún recorrido".

La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, también ha dicho que es una "reforma aguada", "más simbólica y de oportunismo político que sustancial". La líder de Podemos, Ione Belarra, también ha criticado que se dé una "patada" al aborto para mandarlo al artículo 43, sacándolo del apartado de derechos fundamentales para enviarlo al de principios rectores de la política social y económica. Aun así, todos los aliados han votado en contra de las enmiendas de PP y Vox, por lo que el texto seguirá su tramitación en la Comisión Constitucional, aunque con muy pocos visos de salir adelante.

Suscríbete para seguir leyendo