Elecciones Andalucía
Abascal, ante el riesgo del primer retroceso que envalentone a los críticos de Vox
Vox se somete al examen casi una década de aquel hito inaugural en la historia de Vox, que le dio el impulso imprescindible para llegar a convertirse en la tercera fuerza política de España

16/04/2026 El presidente de Vox, Santiago Abascal, en Andújar (Jaén) / Joaquín Corchero - Europa Press / Europa Press

Como en él es habitual, Santiago Abascal vivirá instalado en Andalucía hasta que la campaña de las elecciones autonómicas concluya el próximo 15 de mayo. Aunque no le agrada que se subraye así, volverá a vislumbrarse como el candidato de facto de Vox, eclipsando en buena medida al candidato real, en este caso Manuel Gavira, que debuta como tal, tras el fracaso que supuso hace cuatro años la opción de Macarena Olona, hoy fuera del partido tras un proceso que le llevó a enfrentarse al líder de la extrema derecha.
El Parlamento andaluz no se antoja un lugar cualquiera para Vox. La cámara autonómica, por el contrario, es la primera institución en la que obtuvo representación, en contra de muchos pronósticos, a finales de 2018. En aquella ocasión, además, se convirtió en una fuerza clave para el cambio en el Gobierno de la Junta, donde el popular Juan Manuel Moreno Bonilla con uno de los peores resultados del PP, en coalición con Ciudadanos, muy pujante electoralmente por esa época, puso fin a cuatro décadas ininterrumpidas del PSOE al frente del Ejecutivo autonómico.
Pasada casi una década de aquel hito inaugural en la historia de Vox, que le dio el impulso imprescindible para llegar a convertirse en la tercera fuerza política de España, el posible resultado de dentro de dos semanas deja enormes interrogantes para el partido. Después de unos meses en los que el viento de la inercia demoscópica soplaba de cola, disparándose por doquier las especulaciones incluso sobre un sorpasso sobre el PSOE andaluz, al menos en alguna de las ocho provincias, ahora los pronósticos son algo más cautelosos. Hasta el punto de que no se descarta que se empeoren incluso los números de hace cuatro años (14 escaños y un 13% del voto) que ya entonces supusieron una enorme decepción, tras una campaña, la protagonizada por Olona, que se terminó aceptando como fallida. Así lo pronosticaba, sin ir más lejos, el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que vaticina la mayoría absoluta de Moreno.
Naturalmente, al margen de la cifra de escaños y del porcentaje que finalmente dictaminen las urnas el próximo 17 de mayo, el éxito o el fracaso de Vox, si se considera en términos tan tajantes, estribará en saber si hay o no mayoría absoluta del PP, como hace cuatro años. Dicho de otro modo: si el concurso de Vox seguirá siendo imprescindible para investir a otro presidente autonómico popular, como ya ha ocurrido en Extremadura con María Guardiola y en Aragón con Jorge Azcón, y muy posiblemente con Alfonso Fernández Mañueco en la Junta de Castilla y León.
En cualquier caso, todo retroceso, por mínimo que fuera, daría munición al grupo de críticos internos, que tienen sus principales cabecillas en el ex portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, y en el ex secretario general, Javier Ortega Smith, ya expulsado formalmente como militante, aunque aún con sus actas de diputado en el Congreso y de concejal en el Ayuntamiento de Madrid. Es más, los envalentonaría de nuevo, si bien su margen de incidencia en la vida orgánica parece cada vez más limitado.
En Andalucía, por lo demás, Vox tiene pocas o ninguna excusa para justificar que su discurso no cale. La comunidad más poblada de España es una región con fuerte presencia migratoria y con un importante peso del sector primario. Los problemas de resiliencia del sistema sanitario, que con el escándalo de las mamografías salió más a la superficie que nunca, también será un argumento de campaña, en este caso en competición con la izquierda. Como lo ha sido por parte de Gavira durante toda la legislatura autonómica, en la que la mayoría absoluta del PP ha situado al partido en la pura oposición. Aunque en el caso de Vox, huelga decir, vinculando la saturación de los servicios a la presión migratoria. "Nosotros sabemos de la importancia crucial que el sistema público de salud tiene para un español, cualquier desconfianza sobre ello es letal para un gobernante", explican ya desde hace tiempo en la sede de Bambú al respecto.
En el cuartel general de los de Abascal, pese a todo, se confía en confirmar el crecimiento de las últimas citas electorales, dado que el 13% de 2022 se queda por debajo de su media de crecimiento. Bajar de esa cota sería difícil no aceptarlo como un serio revés.
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