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Discurso institucional de Sant Jordi

Illa presume de una Catalunya "buena económicamente y moralmente" al frente de la regularización de inmigrantes

ERC y Comuns reivindican el catalán como "herramienta de cohesión" y Junts ataca al president por "españolizar sin complejos"

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Misa y 'chocolate para todos': así ha sido el Sant Jordi de Illa en el Palau de la Generalitat

Declaración institucional de Salvador Illa con motivo de Sant Jordi

Declaración institucional de Salvador Illa con motivo de Sant Jordi / JORDI BEDMAR / GOVERN / VÍDEO: EUROPA PRESS / GOVERN

Barcelona
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Una Catalunya diversa e inclusiva, adalid de la regularización de personas migrantes en España, sin "división ni confrontación" y que vuelve a "liderar" España en términos económicos, pero también en valores y en políticas destinadas a atajar las principales preocupaciones de la ciudadanía. Esta es la radiografía que ha hecho el president de la Generalitat, Salvador Illa, en el que es, oficialmente, el primer Sant Jordi en el que puede desplegar por completo su agenda política, social y cultural -el anterior estuvo marcado por el luto por la muerte del Papa Francisco-. "Catalunya es buena económicamente y moralmente", ha asegurado desde un Palau engalanado con rosas rojas, y en un discurso en el que la defensa del catalán también ha tenido lugar, aunque en un plano más discreto.

Para Illa, Catalunya es un ejemplo de "fraternidad y de humanidad", de una autonomía "comprometida con Europa y abierta al mundo, no encerrada en sí misma". El president ha defendido que le "guía una máxima moral irrenunciable", que no es otra que "que todas las personas que viven y trabajan aquí merecen la misma dignidad, los mismos derechos y oportunidades, los mismos deberes y responsabilidades". Es aquí cuando ha sacado pecho del proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes, a los que se les otorgarán derechos para que contribuyan "a la prosperidad del país plenamente". Todo, en un momento de crecimiento del voto a la extrema derecha y con una oposición que está cargando duramente contra un proceso que en Catalunya beneficiará a unas 150.000 personas.

Tenemos que recordar cuando eran nuestros abuelos y bisabuelos los que tuvieron que irse en busca de una vida mejor

"El Govern, como la inmensa mayoría social del país, está plenamente comprometido para que este proceso se lleve a cabo de la manera más ordenada y en beneficio de todos", ha insistido tratando de aplacar las críticas, y ha dicho que la "regularización es memoria" porque conecta con todos aquellos que llegaron a Catalunya en busca de una vida mejor. "Tenemos que recordar cuando eran nuestros abuelos y bisabuelos los que tuvieron que irse en busca de una vida mejor", ha afirmado en un intento de reclamar empatía a la ciudadanía con los ahora recién llegados. "La regularización es, sobre todo, futuro. El futuro de una Catalunya ejemplar, abierta y próspera", ha rematado.

El catalán, ¿en el centro?

Illa se ha referido al catalán al final de su declaración, y de forma escueta, señalando que la lengua necesita "optimismo y confianza". El president ha asegurado que se está "invirtiendo más que nunca" en la promoción y el fomento del catalán, y que se alcanzarán más de 150.000 plazas para aprenderlo. "Cada nuevo catalanohablante es una nueva esperanza, es el éxito colectivo del país", ha zanjado vinculando la inmigración al futuro de una lengua que gana en cantidad de hablantes a la par que crece su población pero que retrocede en su uso social. Aunque Illa no ha hurgado en el hecho de que el Govern, tal y como explicó EL PERIÓDICO, está trabajando en una norma autonómica para que el catalán se contemple en los criterios para renovar los papeles, los discursos de los partidos de la oposición sí se han centrado en este aspecto.

ERC, Comuns y la CUP han aprovechado la jornada para reivindicar que el catalán es una "herramienta fundamental" para la integración de los miles de ciudadanos en Catalunya que se acogerán a la regularización y para la "cohesión" de la sociedad. Pero los republicanos, no obstante, temen que no se trate como una exigencia y han pedido a Illa ir más allá. Su argumento es que todos los países del mundo defienden "sus respectivas lenguas" y que, por lo tanto, en Catalunya debería ser una "exigencia", es decir, un requisito. "El catalán es una herramienta de inclusión y de igualdad de oportunidades que queremos compartir con todo el mundo que vive en Catalunya", ha señalado Oriol Junqueras en declaraciones a los medios desde el stand de ERC en la Rambla Catalunya de Barcelona. informa Quim Bertomeu.

Los Comuns, por su parte, han evitado posicionarse sobre si debe ser una obligación o no y han defendido que la "legislación vigente" ya los contempla como un elemento más en los informes de arraigo. Lo que sí han reclamado son más cursos de catalán para atender a las personas que pongan en orden sus papeles, ya que para Jéssica Albiach, líder de los Comuns en el Parlament, las anunciadas hasta ahora son "claramente insuficientes". La previsión es que se regularice entre 120.000 y 150.000 migrantes que residen en Catalunya, por lo que los Comuns creen que "como mínimo" hay que sumar 150.000 más a las 100.000 ya existentes, informa Gisela Boada.

Pero Junts, en cambio, ha aprovechado la jornada para cargar contra el Govern, al que ha acusado de propiciar una "españolización sin complejos" desde la Generalitat. El portavoz Josep Rius, que ha criticado duramente al president Illa por reivindicar una Catalunya sin "división ni confrontación". "Quieren simular una cosa que no existe. Pretenden vender una falsa normalización, cuando hay una ofensiva enorme contra el catalán y la cultura catalana", ha sostenido, tras lamentar que solo un 28% de los jóvenes tenga el catalán como lengua habitual. Además, ha puesto en duda la labor realizada hasta ahora por el conseller de Política Lingüística y ha afeado al president que hablara de "Lérida" y no de "Lleida" en una entrevista esta semana en Onda Cero, informa Carlota Camps.

"Optimismo" ante los grandes retos

Pero, pese a las críticas de la oposición, Illa ha continuado defendiendo que está liderando un proyecto de "cohesión" y del "'sí' a la paz" siguiendo la estela del presidente Pedro Sánchez, pero también políticas en materia de vivienda que no está llevando a cabo ninguna otra comunidad autónoma. "Estamos construyendo más vivienda pública que nadie en España y logrando contener la subida de precios", ha reivindicado. Y si de encabezar iniciativas se trata, ha recordado también el nuevo modelo de financiación, que ha definido como "el mejor de la historia de Catalunya", pese a que aún no cuenta con una mayoría para aprobarse en el Congreso.

El president Salvador Illa, en el Palau de la Generalitat

El president Salvador Illa, en el Palau de la Generalitat / Jordi Bedmar / Govern

Es Sant Jordi y, por ello, ha pedido "optimismo" ante los "caminos de mejora" que, ha reconocido, también existen. "Máxima determinación, rigor y ambición en todo y en todas partes: en las infraestructuras, la prevención de incendios, en las aulas y granjas, en los barrios, en los centros de atención primaria, en las viviendas de las familias y en las empresas", ha dicho en un contexto marcado por las disfunciones en Rodalies, huelgas de profesores y médicos, inflación de precios y alquileres por las nubes. Aún así, el president ha querido transmitir que está ocupado en la búsqueda de las soluciones. "Catalunya ha dejado atrás los tiempos de parálisis y de indecisión, de división y de confrontación", ha asegurado en lo que ha sido una velada referencia a la etapa del 'procés'.

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