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El pacto en Aragón no evita el recrudecimiento entre Vox y la dirección nacional del PP: "Génova solo ha puesto zancadillas"

El futuro vicepresidente aragonés, Alejandro Nolasco, critica la actitud de Génova durante las negociaciones, acusándola de poner "palos en las ruedas"

El líder de VOX en Aragón, Alejandro Nolasco, ofrece declaraciones a los medios tras un pacto con Vox, a 22 de abril de 2026, en Zaragoza, Aragón (España). El Partido Popular y Vox han cerrado hoy un pacto de gobierno en Aragón para investir presidente de

El líder de VOX en Aragón, Alejandro Nolasco, ofrece declaraciones a los medios tras un pacto con Vox, a 22 de abril de 2026, en Zaragoza, Aragón (España). El Partido Popular y Vox han cerrado hoy un pacto de gobierno en Aragón para investir presidente de / Ramón Comet - Europa Press

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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La firma del acuerdo de gobierno entre el Partido Popular (PP) y Vox en Aragón, por el que el popular Jorge Azcón volverá a ser investido presidente de esa comunidad, llegó este miércoles con el ambiente bastante enrarecido entre ambas formaciones, hasta el punto de que no evitó el recrudecimiento de las hostilidades entre la extrema derecha y la dirección nacional del PP. Mucho más que cuando, la semana pasada, se firmó el pacto que ha permitido celebrar en la Asamblea de Extremadura el debate de investidura de la también popular María Guardiola.

Si entonces todo fueron buenas formas y parabienes entre la presidenta extremeña y el líder regional de Vox y a partir de ahora vicepresidente, Óscar Fernández, en esta ocasión el futuro vicepresidente de Aragón, Alejandro Nolasco, dejó una frase que rompió claramente el ambiente de acuerdo entre ambos partidos: "Quiero agradecer al presidente Azcón que haya tenido la disposición y la valentía de llegar a este acuerdo final, mientras que por otro lado Génova solo ha puesto palos en las ruedas, solo ha puesto zancadillas". Azcón escuchó con parsimonia y al tomar luego la palabra ante los informadores, lejos de desmentirle o, al menos, intentar templar gaitas, calló elocuentemente ante el dardo que su socio y dentro de poco mano derecha en el Ejecutivo autonómico acababa de lanzar a la dirección nacional del PP.

Las palabras de Nolasco ponen de manifiesto que si los acuerdos entre ambos partidos siguen prosperando (el próximo puede ser Castilla y León, donde Alfonso Fernández Mañueco vuelve a necesitar a Vox, con el que fue el primero en pactar después de las anteriores autonómicas, en 2022) no son, precisamente, gracias a la buena sintonía entre las cúpulas de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, sino incluso a pesar de que la conexión es muy endeble. Aunque en Génova consideran que lo dicho por el líder aragonés de Vox responde, de alguna manera, a un "teatro", en la cúpula de Vox el enfado es palpable. "Dicen que hemos intercambiado documentos las direcciones nacionales, es mentira, ni uno solo", afirman.

De fondo, y de alguna manera paradójicamente, en Bambú creen que el discurso y los perfiles de Guardiola, Azcón, o incluso el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, son más adecuados que el de Feijóo, por cuanto aceptan un cierto reparto estratégico en el amplio caladero del centroderecha, dejando a Vox la parte más a la derecha, y pujando por otro tipo de votante que, admiten en Vox, les es inalcanzable.

Bronca en el Congreso

Al ambiente enrarecido en el que se alcanzó el segundo pacto de coalición se sumó, sin duda, lo ocurrido en el pleno del Congreso de los Diputados. Finalmente el Grupo Popular votó No a la moción en la que Vox defendía el concepto de "prioridad nacional" defendido en los acuerdos de Extremadura y Aragón, pero llevándolos aún más allá. Tanto, que los de Abascal no aceptaron una enmienda del PP que pretendía reconducir ese concepto a los términos estrictos de lo acordado. El diputado por Badajoz Ignacio Hoces, en su discurso desde la tribuna de oradores para defender la moción, se lo dejó claro al PP: "Señorías del PP, han presentado una enmienda con la filosofía de lo pactado en Extremadura. Está bien. Pero hoy estamos en el Congreso nacional, en el Congreso de los Diputados, y no vamos a renunciar a la repatriación de los ilegales y a la deportación de las personas que cometan delitos".

Le dio la réplica la diputada popular Carmen Navarro: "Señoría, no es filosofía, es la literalidad del acuerdo en Extremadura", afirmó blandiendo un folio con la enmienda de su grupo. Navarro presumió de representar a un partido "fiable" que en materia migratoria "piensa en las personas, y no en el rédito electoral", señaló en otro claro dardo velado a la bancada a su derecha.

Luego, y cuando la firma del acuerdo en Aragón era ya inminente, dos pesos pesados de la dirección del PP, como la portavoz parlamentaria Ester Muñoz y la vicesecretaria de Organización, Alma Ezcurra, siguiendo con la batalla en las redes sociales. Después de un tuit de la cuenta oficial de Vox presumiendo de haber "retratado" con su moción al resto del arco parlamentario, el que votó unánimemente en contra de su iniciativa. "Quien se retrata es quien firma una cosa en Extremadura hace solo unos días y no es capaz de votar lo mismo en el Congreso. Son muy libres de explicar por qué", señaló Ezcurra, a lo que Muñoz apostilló: "Vox presenta una iniciativa. EI PP presenta enmienda para actualizarla a lo firmado por ambos partidos en Extremadura. Vox rechaza la enmienda porque prefiere un titular que conseguir el apoyo.
Pues vale, allá ellos", concluyó.

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