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Estrategia de comunicación

Illa y sus consellers se lanzan a la búsqueda de 'followers' en las redes sociales: "Aquí se jugará, más que nunca, la próxima campaña electoral"

El president de la Generalitat ha aumentado sus intervenciones en Instagram y TikTok para intentar que la acción de su Govern llegue a más ciudadanos, un terreno que exploran también otros consellers como Dalmau, Romero o Parlon

Vídeo en Instagram de Salvador Illa hablando del concierto de Rosalía

Vídeo en Instagram de Salvador Illa hablando del concierto de Rosalía / Instagram

Sara González

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Barcelona
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El president Salvador Illa, sin americana, mirando a cámara y explicando que la canción que más le gustó del concierto de Rosalía fue 'Magnolias'. O desmontando en primera persona 'fake news' sobre la recién aprobada regularización de personas migrantes o explicando cómo acceder a las ayudas para pagar el alquiler. En los últimos meses, las redes sociales del jefe de la Generalitat, así como las de otros consellers del Govern, han experimentado un aumento en su uso y un cambio de formato que deja en un segundo plano el atril y los despachos para tratar de que sus mensajes lleguen de forma clara y directa a los ciudadanos, con un tono más desenfadado y un lenguaje menos encorsetado.

El equipo encargado de ello sostiene que hay una estrategia propia detrás, pese a que esta tendencia se produce al mismo tiempo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cosecha un notable impacto en Instagram y TikTok y que eso también supone una "inspiración" y anima a más dirigentes a dar el paso. Sí que, en particular, para el president fue un revulsivo el vídeo de Ràdio Flaixbac que se viralizó hace un mes en el que varios jóvenes a las puertas del Saló de l'Ensenyament, eran incapaces de responder el nombre del president de la Generalitat.

Un punto de "reflexión"

"Le hizo reflexionar. Dijo que no podía ser y que lo afrontaba", sostienen desde su gabinete de comunicación. Un par de días después recibió en el Palau de la Generalitat a uno de los estudiantes que había respondido que el president era, ni más ni menos, que Salvador Dalí. "El president ya estaba concienciado desde antes de que había que llegar a más público e hizo el encargo", explican desde su equipo de redes. En estos momentos cuenta con 50.000 seguidores en Instagram y unos 5.400 en TikTok. El objetivo, insisten, es que la acción gubernamental se cuele en la información que consume el ciudadano, que va más allá del acceso directo a los medios de comunicación, y alcance especialmente a los jóvenes.

Se van "probando cosas", se replica lo que funciona y se descarta lo que no siempre acorde con un perfil en el que el president se sienta "cómodo" y no impostado. ¿Y qué es lo que funciona en el caso de Illa? Vídeos cortos, con pocos datos y con un "tono natural". Eso explica por qué la semana pasada un anuncio que habitualmente hubiera hecho el Govern en la rueda de prensa semanal de los martes, como era la inversión de 100 millones de euros para renovar escuelas antiguas, se decidiera que lo hiciera Illa en un vídeo en Instagram a primera hora de la mañana mientras subía las escaleras de la Generalitat con la mochila a hombros.

Sin embargo, el que más audiencia cuentan que ha tenido fue uno sobre el joven ghanés Ahmed Mansur, al que reivindicó como un caso de integración de éxito ante el discurso racista de Vox y Aliança Catalana. Aunque también el de la mona de Pascua que le regalaron los hermanos Roca dedicada al reto de la vivienda cosechó interés. Y es que, pese a que la mayoría de vídeos en redes están relacionados con la acción política, también hay licencias de cariz más personal que han detectado que generan interés.

"Es mejor ocupar ese espacio que dejarlo vacante"

Lo tienen perfectamente comprobado en el equipo de redes y comunicación del conseller de la Presidència, Albert Dalmau, que partía de cero en este ámbito porque no tenía perfil político en Instagram cuando asumió el cargo y que ahora cuenta con 5.100 'followers'. La reflexión que hay detrás es que el espacio que no se ocupa son otros los que lo llenan. "Los discursos de odio son especialistas en llegar hasta el tuétano, las fuerzas progresistas lo han visto, así que es mejor ocupar ese espacio que dejarlo vacante", aseguran. De hecho, están convencidos de que "la próxima campaña electoral se jugará, más que nunca, en las redes".

En el caso de Dalmau, exprimen que es un conseller joven -34 años- que tiene "ganas de explicarse" y habilidad comunicativa para hacerlo con un tono un poco menos institucional que el president, aunque lo que le falta es "tiempo" para poderse dedicar más a las redes. Más aún cuando en los últimos meses ha tenido que suplir a las conselleres de Educació y de Salut, además de al propio Illa durante su baja médica.

Explorando "la jungla"

En su caso, el reto de las redes es especialmente complejo porque se ha propuesto explicar "temas grises" y "complejos" sobre la gestión de la administración de manera digerible. Desde resumir "en un minuto" las cifras de los presupuestos a cómo hacer trámites de la Generalitat por videollamada o explicar qué es una subvención. El más visto hasta ahora es el que explica el proyecto Catalunya Media City, que atesora más de 100.000 visualizaciones. Aunque el que le hizo ganar en notoriedad fue el de la entrevista personal en Catalunya Ràdio el pasado mes de febrero.

Hay otros consellers del Govern concienciados en labrarse un llegar a los ciudadanos por nuevos canales. Está en ello también la consellera de Economia, Alícia Romero, empecinada en explicar el nuevo modelo de financiación; la consellera de Interior, Núria Parlon, con un perfil largamente labrado desde su etapa como alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, o el conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, Òscar Ordeig, que también a echado mano de Rosalía para hablar de los vinos con denominación de origen del Penedès o que se ha atrevido con la manga pastelera a hacer bombones de chocolate. "Esto es una jungla y vamos explorando qué funciona", sostienen desde el equipo de Dalmau. Y es que los caminos del algoritmo, que tratan también de escudriñar los asesores del president, a veces, son inescrutables.

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