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La decisión de la justicia europea

El retraso en el regreso de Puigdemont eleva la "inquietud" en Junts a un año de las elecciones municipales

El TJUE no emitirá su fallo sobre la amnistía, como mínimo, hasta la última semana de mayo, lo que retrasa una decisión del TC y el Supremo sobre la vuelta del expresident

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El líder de Junts, Carles Puigdemont.

El líder de Junts, Carles Puigdemont. / DAVID BORRAT / EFE

Carlota Camps

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Barcelona
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¿Cuándo podrá volver Carles Puigdemont a Catalunya? Esa es la pregunta que sobrevuela Junts desde hace dos años, cuando el Congreso aprobó la ley de amnistía. Y la respuesta sigue sin estar clara. Las expectativas generadas en noviembre por la opinión favorable del abogado general de la UE se han ido moderando a medida que se retrasaba el fallo del TJUE, que sigue pendiente y, como pronto, se conocerá durante la última semana de mayo o ya en junio. "Que se retrase no indica nada, la duda es si el regreso será antes o después del verano", indica un dirigente posconvergente. Sin embargo, el pesimismo ha empezado a instalarse en muchos otros miembros de la formación.

Las primeras previsiones eran que la justicia europea se pronunciaría cerca de Semana Santa, y que el regreso llegaría antes de las vacaciones estivales. De hecho, el partido ya había empezado a diseñar una gira del expresident para cuando volviera, cuya organización ha capitaneado el adjunto a la presidencia, Albert Batet, designado en noviembre tras el primer aval a la exoneración. La cúpula de la formación aspiraba a que esta 'tournée' actuara como "revulsivo" para el partido, tocado por la falta de poder institucional y por las malas perspectivas de las encuestas. El regreso del líder de la formación debía servir para recuperar la iniciativa y calmar a los que internamente expresan dudas sobre la estrategia de la dirección. "Que se vaya aplazando genera nerviosismo", reconocen las mismas fuentes que ven "inquietud" en el entorno del presidente del partido.

En estos momentos, no hay elementos para pensar que el pronunciamiento europeo será desfavorable a los intereses de Puigdemont, así como de los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig. Sin embargo, dentro de Junts crece el temor a que, en algún momento, se trunque el efecto dominó que dicho fallo debería provocar. Después de Europa, la cuestión recaerá sobre el Tribunal Constitucional y la última palabra la tendrá el Supremo. "Todos han vivido muy cómodos sin la presencia física del político que más tiene el país en la cabeza y algunos hacen lo posible para seguir con esa comodidad", sostenía esta misma semana la líder de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras.

¿Efecto dominó?

En medio de toda esta incertidumbre, la única certeza es que el calendario ha vuelto a modificarse. Aunque dentro del partido había quien elucubraba con un fallo casi exprés del TJUE, las estimaciones más previsibles indicaban que se conocería en marzo o abril. Pero todas las previsiones han vuelto a desbaratarse, ya que el tribunal europeo publica su agenda provisional a un mes vista y esta resolución sigue sin aparecer. Esto significa que no habrá ninguna decisión al respecto, como mínimo, hasta la última semana de mayo, lo que retrasará todos los siguientes pasos y complica un regreso antes del parón de agosto.

Toni Comín y Carles Puigdemont.

Toni Comín y Carles Puigdemont, en el Parlamento Europeo / Junts per Catalunya

Una vez la justicia europea emita el fallo, la pelota caerá en el tejado del TC, que deberá resolver los recursos de amparo de los tres políticos que permanecen en el extranjero, así como los de los dirigentes que siguen inhabilitados. En este grupo están Jordi Turull, Oriol Junqueras y Raül Romeva. Que el TJUE se pronuncie antes que el Constitucional es clave por dos razones: la primera, porque le da más argumentos para fallar favorablemente; y la segunda, porque complica que el Supremo plantee nuevas cuestiones prejudiciales. Cuanto más explícitamente certifique que la exoneración de los exlíderes del 'procés' no vulnera la legislación europea, más desactiva las intenciones del Supremo de plantear nuevas prejudiciales y volver a alargar los plazos. No obstante, fuentes de Junts confían en que ello no impida que se levante la orden de detención.

Pero el temor siempre es el mismo, que el TJUE o el TC dejen margen a la interpretación y que el Supremo pueda usarlo para mantener la situación actual y evitar el regreso de Puigdemont y de los dos exconsellers que siguen en el extranjero. "Nos preparamos para lo peor, porque para lo mejor siempre lo estamos", aclara otro dirigente de la formación.

El liderazgo de Puigdemont

Pero que se retrase el regreso del expresident no solo deja a Junts sin el revulsivo que esperaba, también reactiva las voces críticas que consideran que un partido no se puede liderar desde el extranjero. Públicamente, pocos lo han expresado sin matices. Lo hizo el exalcalde Xavier Trias en una entrevista a EL PERIÓDICO el pasado mes de diciembre. No apostó directamente por un relevo, ya que reconoció a Puigdemont como "líder natural" de Junts, pero sí avisó de que era "imposible mandar estando fuera". También el expresident Artur Mas, en Regió 7, insinuó que el expresident "no era capaz de aglutinar" todo lo que había representado Convergència, aunque después matizó que se le había malinterpretado.

Sin embargo, desde el entorno de Puigdemont y de la actual cúpula de Junts quitan hierro a estos postulados, que fuera de micros también expresa algún que otro alcalde. "Son los cuatro de siempre", afirma uno de los consultados, mientras otro añade: "Si Puigdemont creen que es antiguo, Mas ni te cuento". El principal 'hándicap' de este sector crítico, asegura este último dirigente, es que no tienen un líder identificable.

Todo este mar de fondo impacta en la preparación de las elecciones municipales, y especialmente en el hecho de que aún no haya candidato en la capital catalana. "No es que no encontremos candidato, mucha gente ha mostrado su predisposición", se encargan de subrayar desde la dirección, que lleva tiempo buscando un fichaje que evite un enfrentamiento interno entre Josep Rius -persona de confianza de Puigdemont- y Jordi Martí -el sustituto designado por Trias-, el ala más nueva y el sector más nostálgico de Convergència. De momento, no lo han encontrado. El último sondeado, Tatxo Benet, declinó la oferta alegando motivos "familiares".

Más allá del caso de Barcelona, Junts sí ha conseguido cerrar acuerdos con otros partidos posconvergentes y reunificar el espacio en buena parte del territorio. Este sábado el Consell Nacional validó algunos de estos pactos, como el firmado con Impulsem Penedès esta misma semana. Pero aclarar la candidatura en la capital catalana es clave para agitar la movilización del electorado.

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