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Visita oficial

China y España se encuentran en “el lugar correcto de la historia” tras sus disensiones sobre Ucrania

Ambos mandatarios mantuvieron una reunión en el Gran Palacio del Pueblo con motivo de la visita oficial de Pedro Sánchez a China.

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China y España refuerzan su relación y dejan atrás tensiones por la guerra en Ucrania

FERNANDO CALVO / Europa Press

Adrián Foncillas

Adrián Foncillas

Pekín
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Pedro Sánchez siempre ensalza que su Gobierno está "en el lado correcto de la historia" por su defensa de los derechos humanos, del derecho internacional y contra los que inician conflictos que considera "ilegales. Este martes, en Pekín, el presidente chino destacó que España y China están "en el lado correcto de la historia" frente a la "ley de la selva".

Ambos países se han encontrado en ese "lugar correcto de la historia” después de que Ucrania los distanciase en las anteriores visitas de Pedro Sánchez a Pekín. Las tercas reclamaciones a Xi para que embridase a Putin, nacidas en unos optimistas cálculos sobre la influencia china en la política exterior rusa, han sido relevados por cantos al multilateralismo. Sobre las groseras violaciones de la ley internacional de Israel y Estados Unidos en Gaza, Irán o Líbano no hay disensión entre Madrid y Pekín.

En esa armonía ha discurrido la cuarta cumbre presidencial en cuatro años. Con banderas españolas en la plaza de Tiananmén, en cuya ladera oeste se asienta el Gran Palacio del Pueblo, ha explicado Sánchez a su interlocutor que “China y España son países de principios que actúan con rectitud moral y están dispuestos a situarse en el lado correcto de la historia”. También le ha animado a fortalecer el derecho internacional cuando está siendo “socavado de forma recurrente y peligrosa”. Xi ha subrayado la urgente defensa del “verdadero multilateralismo, la paz y el desarrollo en el mundo” y el rechazo a “la ley de la selva”. La transcripción del diálogo abunda en el arsenal léxico de la prensa china. 

No mencionaron a Estados Unidos ni falta que hizo. Ha repetido Sánchez que acercarse a un país no significa alejarse de otro pero su visita difícilmente puede sustraerse de las amenazas de Trump. La ampliación presupuestaria de la OTAN y la guerra en Irán han arruinado la sintonía. España ha encontrado solaz en China, víctima recurrente de las embestidas comerciales estadounidenses, que ha afeado el espurio uso de los aranceles.

“España tiene una posición coherente y de sentido común que no puede ofender a nadie. Defiende el derecho internacional y un orden nacido tras la segunda guerra mundial que es de interés para todas las naciones. Los que alzamos la voz contra las violaciones del derecho nos vemos sometidos a amenazas por los que las cometen pero vamos a continuar defendiendo lo que es justo”, ha afirmado Sánchez en la rueda de prensa posterior al encuentro.

Este desacomplejado acercamiento a China hubiera sido suicida tiempo atrás pero la irrupción de Trump ha cambiado el escenario. Las encuestas muestran que China ya despierta más simpatías que Estados Unidos en una mayoría de países. En el pasado fue globalmente descrita como una atroz dictadura comunista que amenazaba la paz mundial. A nivel interno sigue acumulando motivos de denuncia pero su papel responsable en el plano internacional ha virado el juicio. Defiende la ley internacional y la paz, no crea problemas ni los agrava, arrima el hombro contra el cambio climático y fomenta el progreso global con su comercio. En la esquina de Trump se aprietan las patadas a la ONU, el egoísmo de la suma cero, el proteccionismo y el desprecio al medioambiente.  

También coinciden Pekín y Madrid en las reivindicaciones del “verdadero” multilateralismo. Es aquel que transciende los discursos bienintencionados y pretende una nueva arquitectura más respetuosa con el equilibrio de fuerzas actual. Así se explican los esfuerzos chinos por potenciar y ampliar los BRICS o la Organización de Cooperación de Shanghái con países que nunca contaron en la gobernanza global. Sánchez ha hablado esta mañana de un orden “más inclusivo y representativo” y ayer asumió que Occidente debería de sacrificar alguna cuota de poder en favor del sur global. No son habituales esos razonables discursos en Europa ni Estados Unidos, acostumbrados a la hegemonía y reacios a rebajarla.

Sobre las recientes elecciones en Hungría ha mostrado Sánchez su satisfacción: “ganó Europa y ganó la democracia”. Ha reivindicado estos días el rol de la UE cuando algunos en Bruselas le acusan de ir por libre en su aventura china. Un somero vistazo a la hemeroteca reciente lo desmiente: por Pekín desfilan sus líderes sin descanso. A esas resistencias aludía esta mañana un editorial del Global Times. “Hoy, con el auge de China y los retos que comporta, voces inquietas en Europa debaten frecuentemente sobre la desconexión comercial (…) Pero la proximidad de España no supone una salida de Europa ni un intento de probar que tiene mejores relaciones con Pekín que sus vecinos. Su pragmatismo y apertura reflejan una antigua y positiva corriente en las relaciones sinoeuropeas que actualmente están ahogadas por el ruido político”.

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