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Apuntes políticos de la semana

La corrupción bloquea a Sánchez, Feijóo no se encuentra y Abascal espera

La semana ha estado marcada por la parálisis, con los dirigentes concentrados en gestionar sus propios problemas

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Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
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España ha atravesado una de esas semanas en las que todo parece quedar en suspenso. El juicio a José Luis Ábalos por corrupción genera una sensación de ‘déjà vu’ permanente, las posiciones de los partidos se vuelven más inciertas y las decisiones se aplazan. El escenario dibuja un país instalado en una cierta parálisis donde cada actor lidia con sus propios problemas sin aclarar el rumbo que quieren tomar.

Ni alcanzar los 22 millones de afiliaciones a la Seguridad Social ni haber sido de los primeros gobiernos de la Unión Europea en marcar una posición sensata ante la guerra ilegal y sin sentido de Donald Trump han conseguido imponerse en el relato político semanal. Da igual lo que hagan o digan los miembros del Ejecutivo de Pedro Sánchez porque todo lo tapa el juicio a Ábalos, que empezó el lunes. El exnúmero dos del PSOE y defensor de la moción de censura que tumbó al Gobierno de Mariano Rajoy (PP) por corrupción, en 2018, está siendo juzgado por siete delitos, entre otros, organización criminal, prevaricación y malversación, y la fiscalía le pide 24 años de cárcel. Quizás por eso, porque es imposible que algún mensaje mínimamente positivo llegue a la opinión pública entre esos primeros episodios del juicio en los que quedan a la luz el enchufismo, las amantes y las mordidas, Sánchez ha decidido desaparecer estos días. Pocos actos fuera de la Moncloa para no cruzarse con periodistas, y menos darles la palabra. Y este fin de semana viaja a Pekín para su cuarta visita anual y consecutiva. Hasta el martes no se pondrá a tiro en una rueda de prensa en la capital china. 

Con Ábalos en el banquillo, solo hay que decir dos palabras para desviar el foco. “Miss Asturias”, por ejemplo, en referencia a Claudia Montes, que ganó ese certamen (en la categoría de más de 30 años) y es supuestamente una de las enchufadas por Ábalos. Con esas dos palabras, Isabel Díaz Ayuso cambió el tema de conversación cuando la portavoz del PSOE, Mar Espinar, le criticó que hubiera adjudicado un contrato al Laboratorio Clínico Central Quirón de 120 millones de euros para los próximos seis años. El conglomerado Quirón es el principal cliente de la empresa del novio de la presidenta, Alberto González Amador. 

Cuando EEUU e Israel lanzaron la guerra contra Irán, el 28 de febrero, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, les jaleó. “El mundo es mejor cuando cae un tirano”, aseguró. El dirigente conservador dio por hecho que el régimen de los ayatolás había caído y que gracias a la decisión de Donald Trump y Binyamin Netanyahu habían sido liberados “millones de ciudadanos” perseguidos por defender “libertades básicas”. Nada de eso ha ocurrido.

Esa posición de apoyo a la guerra, sin embargo, ha ido cambiando estas cinco semanas. Feijóo ha hecho ese viraje al ver las encuestas y el escaso apoyo de la sociedad española a la contienda y porque los países de la Unión Europea han ido también corrigiendo sus posiciones y acercándose al rechazo marcado por Sánchez desde el minuto cero. Este viernes, sin atreverse a mencionar a Trump o EEUU, Feijóo afirmó: “La gente siente que el mundo está enloquecido y, ante eso, los líderes responsables estamos obligados a actuar con sensatez". 

Llama la atención el despiste en política exterior en el que sigue instalado Feijóo pese a que ha cumplido cuatro años al frente del PP. Él y su equipo necesitan varias tardes con algún diplomático que les explique lo más básico de política exterior. Mención aparte merece el patinazo de la portavoz Ester Muñoz, que se burló de la detención “ilegal” durante una hora por parte de Israel de un soldado español que participa en la misión de paz de la ONU en el Líbano. “Yo he estado en controles de tráfico que me han tenido bastante más tiempo retenida”, lanzó cuando un periodista le preguntó por la posición del PP ante ese arresto ilegal. 

Los extremeños votaron el 21 de diciembre y todavía siguen sin Gobierno. Vox ha decidido dilatar al máximo las negociaciones con el PP para permitir que los barones de Feijóo sigan gobernando en esa autonomía, Aragón y Castilla y León, dos autonomías que pasaron por las urnas más tarde, pero que también continúan sin gobiernos.

Santiago Abascal corre el riesgo de que su posición de fuerza mute en generador de inestabilidad e impulse a Juanma Moreno en Andalucía, donde tienen elecciones el 17 de mayo. El líder de Vox debería rematar en los próximos días esos acuerdos autonómicos si no quiere que el PP andaluz saque partido de la llamada al “voto útil”. Los ejecutivos de coalición son un “lío”, afirmó Mariano Rajoy en 2015, cuando vio el mapa de pactos con Podemos al que se tenía que enfrentar el PSOE. El mismo “lío” que Sánchez ha tenido en la Moncloa estos años. El mismo “lío” que parece que le espera a Feijóo si quiere ser presidente del Gobierno.

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