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Reportaje

Sevilla, Cascais y París: Juan Carlos I se hace un ‘tour de afectos’ que no incluye Madrid

El emérito rematará la gira el sábado en París, donde recibirá un premio literario por sus memorias

El público de la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla recibe, el domingo, con una ovación al rey emérito Juan Carlos I. Cerca, su hija Elena.

El público de la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla recibe, el domingo, con una ovación al rey emérito Juan Carlos I. Cerca, su hija Elena. / Julio Muñoz / EFE

Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
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Juan Carlos I va a encadenar estos días una secuencia de paradas que muestran un hilo conductor claro: escenarios donde su figura encuentra respaldo, reconocimiento o, al menos, una acogida sin demasiadas fricciones. Sevilla, Cascais (Portugal) y París (Francia) dibujan un itinerario que culminará, el sábado, con un premio literario que recibirá en la sede de la Asamblea Nacional francesa. Todavía está por confirmar si continúa el periplo después en Galicia, con sus amigos regatistas. En ese mapa, sin embargo, hay una ausencia significativa: Madrid. La capital, donde residen Felipe VI y buena parte de su familia y amigos, sigue siendo un lugar incómodo por el que pasar. No puede dormir en el Palacio de la Zarzuela, donde querría hacerlo, y la relación con su hijo sigue siendo muy escasa y fría. 

El rey Emérito con Morante de la Puebla, Roca Rey, David de Miranda y José María Garzón tras asistir a la tradicional corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla.

El rey Emérito con Morante de la Puebla, Roca Rey, David de Miranda y José María Garzón tras asistir a la tradicional corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla. / Lances Maestranza

La primera etapa de este ‘tour’ primaveral ha sido Sevilla. El rey emérito acudió el domingo a la reaparición del torero Morante de la Puebla en la Maestranza. Allí, en la plaza, fue objeto de una recepción pública inusualmente cálida desde que se ‘exiliara’ en Emiratos Árabes Unidos, en agosto de 2020, tras las informaciones periodísticas sobre su fortuna oculta. Hay quienes, tras ver las imágenes de Sevilla, le están diciendo que se anime a visitar Madrid porque le podrían preparar una acogida similar, algo que no ha ocurrido estos años en los que ha pasado por la ciudad de manera puntual y se le ha visto en algún restaurante. Solo tuvo un cariño espontáneo similar al vivido en Sevilla en la boda del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el 6 de abril de 2024. 

El exjefe de Estado, acompañado por su hija Elena y arropado por sus amigos hispalenses, volvió el domingo a un espacio simbólico para él, vinculado tanto a su afición taurina como a recuerdos familiares. La jornada se completó con una cena organizada por el periodista Carlos Herrera, uno de los anfitriones clave de ese entorno de confianza que ha arropado al emérito durante su estancia.

Escala en Suiza

Este regreso puntual a varios países europeos (antes de llegar a Sevilla hizo escala en Ginebra, Suiza, como suele ser habitual cuando sale de Abu Dabi) se produce, además, en plena guerra de EEUU e Israel contra Irán, una contienda en la que su país de acogida, en el Golfo Pérsico, ha sido atacado por el país persa, un contexto de dificultades que no le ha afectado para organizar el viaje. Sigue usando un avión privado y la familia real emiratí continúa corriendo con todos sus cuidados y gastos

Desde Sevilla, se fue el lunes a Cascais, en Portugal, un país que a menudo sirve también de base intermedia en sus viajes a España y donde cuenta con un entorno de discreción. Allí cuenta con amigos de hace décadas, cuando su familia vivió exiliada en Estoril. De hecho, algunos de ellos van a visitarle a Emiratos a menudo y han acudido a los cumpleaños y fiestas que ha organizado durante estos años en Abu Dabi.

La Zarzuela y los amigos más prudentes del emérito se temen que Laurence Debray escribirá al menos otro libro con las vivencias del exjefe de Estado

El siguiente hito será París, donde este sábado recibirá el premio Libro Político por "Reconciliación", sus memorias elaboradas junto a la escritora francesa Laurence Debray. Este galardón lo entrega Lire la Société (Leer la Sociedad), una asociación que tiene como objetivo renovar y reafirmar el vínculo entre la ciudadanía, la República y sus instituciones a través de la cultura y el debate. Ese día se celebrará un almuerzo con Juan Carlos I, Debray y otros finalistas en el Palacio Borbón de París, sede de la Asamblea Nacional francesa. La asociación alquila uno de los espacios del edificio, pero la institución parlamentaria no tiene nada que ver con el galardón. La presidencia de Lire la Société subrayó que el reconocimiento, votado por un jurado independiente de manera unánime, es al libro y no tanto la figura del rey, puesto que se trata de un "testimonio único e histórico".

Este galardón ha generado cierta sorpresa en España, pero su presidenta, Luce Perrot, aseguró a este diario que la decisión fue acogida "con normalidad" por el resto de finalistas y participantes, informa desde París Leticia Fuentes.

Influencia de Debray

Debray, la persona que ha ayudado a Juan Carlos I a escribir sus memorias, no es una autora neutra en esta escala parisina. Hija del intelectual Régis Debray —figura central de la izquierda francesa— y de la antropóloga Elizabeth Burgos, creció en un entorno político e intelectual singular. En ese contexto, su temprana fascinación por Juan Carlos I resultó casi una anomalía doméstica. Siendo niña colgó en su habitación un póster del entonces Rey que su padre retiró, provocando una reacción airada de la joven. Décadas después, esa admiración ha cristalizado en una amistad y en varios libros. Este último busca fijar el relato del emérito sobre su papel histórico, aunque no revela ningún episodio totalmente nuevo para los españoles. Todo apunta a que, tras tantas semanas compartidas con Juan Carlos I en Abu Dabi, Debray puede escribir, como mínimo, otro libro más sobre la vida del emérito. En la Zarzuela se lo temen y los amigos más prudentes del emérito, también.

06/04/2026 La Infanta Elena y el Rey Juan Carlos a la salida del hotel en el que se ha alojado durante su visita relámpago a Sevilla. MADRID, 6 (CHANCE) Apenas 24 horas después de aterrizar en Sevilla en la que ha sido su primera visita a España en 2026 para asistir a la reaparición de Morante de la Puebla en la tradicional corrida del Domingo de Resurrección en La Maestranza, acompañado por la infanta Elena, Froilán, Victoria Federica y el novio de la influencer, Jorge Navalpotro, el Rey Juan Carlos ha abandonado nuestro país. POLITICA EUROPA ESPAÑA SOCIEDAD

La Infanta Elena y Juan Carlos I, el domingo, a la salida del hotel en el que se ha alojado durante su visita relámpago a Sevilla. / EUROPA PRESS / Europa Press

Debray, que mantiene una red de contactos consolidada en París, se ha implicado de manera determinante para situar la obra en el circuito que culmina con este reconocimiento literario que se entregará en el edificio de la Asamblea Nacional.

El acto de París sitúa a Juan Carlos I en el terreno del reconocimiento exterior. El premio subraya el valor testimonial de la obra, por retratar el reinado de una persona clave en la historia de España. Desde el Gobierno español se optó este martes por la prudencia ante este gesto en Francia. La portavoz, Elma Saiz, evitó cualquier valoración de fondo y se limitó a señalar que se trata de una distinción que “se da fuera" de las fronteras españolas. Desde la Zarzuela, no se quiso hacer ningún comentario ni interpretar de ninguna manera. Tampoco se dio información en la jefatura del Estado de ningún encuentro entre Felipe VI y su padre estos días.

En este recorrido europeo Madrid queda fuera. No es una omisión casual. La capital ha sido escenario de encuentros puntuales y medidos, siempre bajo un estricto control institucional y sin proyección pública. El almuerzo celebrado el 22 de noviembre de 2025 en el Palacio de El Pardo —coincidiendo con el 50º aniversario de su proclamación como Rey— es el ejemplo más reciente: una reunión privada, en un espacio neutral y sin imágenes, que evidenció la voluntad de Felipe VI de mantener la separación marcada desde 2020. Tampoco estuvo el emérito en los actos oficiales organizados por su hijo en el Palacio Real y en el Congreso.

El recorrido de estos días por los tres países vecinos combina nostalgia, legitimación exterior y apoyos personales, mientras la relación con el actual jefe del Estado sigue gestionándose en un plano estrictamente privado.

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