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"El número de hablantes del catalán crece, pero no tanto como la población"

El titular del Departamento que vela por la buena salud del catalán estuvo en Manresa para compartir con los representantes de las instituciones locales una guía de impulso al catalán

El consejero Vila presentó en Manresa las propuestas de acción en favor del catalán en los municipios

El consejero Vila presentó en Manresa las propuestas de acción en favor del catalán en los municipios / JORDI BIEL

Toni Mata i Riu

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El conseller de Política Lingüística de la Generalitat de Catalunya, F. Xavier Vila Moreno, convocó en la delegación del gobierno en Manresa a una nutrida representación de alcaldes, concejales y técnicos municipales, en la presentación de una guía de 40 actuaciones para impulsar el catalán desde los ayuntamientos y consejos comarcales. Antes, pasó por Regió7 para hablar del estado del catalán.

¿En qué punto nos encontramos?

El origen del plan es el Pacte Nacional per la Llengua y toda la reflexión que se lleva haciendo desde 2021, cuando hubo un proceso participativo con entidades, instituciones y ciudadanos. Se replanteó cómo debe ser la política lingüística del país porque ya existía la conciencia de que las cosas no iban del todo como deberían.

¿A qué conclusión se llegó?

Una de las cosas más claras que se vio es que hay que actuar en todos los ámbitos de la vida. A veces existe la tentación de asociar la lengua solo con la cultura y la educación, y eso es un grave error. La lengua es toda la vida, la empresa, la industria, la tecnología, la universidad, la investigación, las administraciones... Y también se vio que teníamos que retomar el eslogan «El català és cosa de tots», que tiene muchas virtudes. Entre otras, recordarnos que el trabajo lo deben hacer todas las instituciones.

¿No se hacía así?

Durante mucho tiempo, parecía que la política lingüística solo era cosa de la Generalitat. Y evidentemente, la Generalitat debe dar juego, pero todas las instituciones y la sociedad civil deben desempeñar su papel, porque la lengua no depende de un gobierno en ningún país del mundo. Los poderes locales son fundamentales porque tienen muchísimas competencias.

¿Cuáles?

Las piscinas municipales, las guarderías, las residencias, los nombres de las calles, una parte del ocio educativo... Los municipios deben asumir su responsabilidad. Hace cuarenta años no teníamos perspectiva de género, hacías una fotografía de directivos o campeones y todos eran hombres, y no pasaba nada. Es evidente que hemos incorporado una sensibilidad que nos dice que debemos ser conscientes del reto de la igualdad de género o de la perspectiva ecológica. Hace cuarenta años lo tirábamos todo a la basura y ahora reciclamos. Necesitamos incorporar la mirada lingüística, porque toda institución contrata personal, hace comunicaciones, genera documentación interna, acoge a gente que viene de fuera...

¿Hace falta complicidad, entonces?

Queremos que los ayuntamientos asuman una mirada lingüística, en todas y cada una de las cosas que hacen, porque en un momento de cambio demográfico y tecnológico tan importante, o entre todos nos preocupamos por la lengua o la cosa no irá bien. La complicidad está creciendo, y como en cualquier momento de cambio de mentalidad hay gente que va más deprisa y otra más poco a poco.

Cada ayuntamiento es un mundo.

El país es muy diverso, Barcelona es una realidad, Tortosa otra, el Pirineu es diferente... La región metropolitana es donde hay un nivel de conocimiento más bajo, pero, aun así, es un territorio muy diverso.

¿No es lo mismo l’Hospitalet que Mataró, para entendernos?

Incluso en l’Hospitalet, por decir la localidad en la que nos salen unos resultados más bajos, tenemos diferencias entre barrios. Hay gente que dice que vive en catalán incluso en lugares donde la presencia del catalán es menor. Y al revés, lugares donde rascas y ves que hay colectivos donde el catalán no está.

La vida es muy diferente de la de hace cuarenta años.

Hay un flujo migratorio muy importante, unas tecnologías que lo han cambiado todo... Y una cosa y otra interactúan, porque antes tenías unas migraciones que llegaban a un lugar y se veían rodeadas básicamente por vida presencial. Allí donde ibas había catalán, tenías que aprenderlo. No había internet, que te conecta veinticuatro horas al día con tu país y podías estar, como pasa hoy en día, en una tienda mirando películas de Bollywood constantemente o poniendo música del país de origen. Por otra parte, internet permite que los catalanes que viven en el extranjero puedan estar más conectados con el catalán.

De un tiempo a esta parte, cada vez que hablamos del catalán nos ponemos demasiado pesimistas?

Yo, más que optimista o pesimista, quiero datos y análisis serios para ver dónde tenemos que actuar. En el último quinquenio que tenemos analizado, de 2018 a 2023, cada año ganamos 50.000 conocedores de la lengua, y 25.000 que la usan. Por tanto, en los últimos cinco años, el catalán ha estado creciendo.

¿Pero?

A la vez, la población de Catalunya ha crecido, y ha crecido más que el crecimiento absoluto del número de hablantes en catalán. En consecuencia, deberíamos hacer que los dos datos se equipararan. Este es uno de los principales objetivos del Pacte Nacional per la Llengua. Y es un objetivo tan ambicioso que no hay ningún otro equiparable, en ningún lugar del mundo ni en ningún otro momento de la historia de la política lingüística en Catalunya. Es el reto de nuestra vida, y debemos ser muy exigentes.

¿Más hablantes que ayer y menos que mañana?

Estamos ganando hablantes, pero a menudo estos nuevos hablantes son hablantes secundarios, es decir, que no viven del todo instalados en el catalán, porque son personas que vienen de otra lengua. Tenemos las tasas de natalidad que tenemos. Para crecer, necesariamente debemos hacerlo a partir de la gente que no lo sabe y debe ir aprendiéndolo, y a medida que lo aprende, se va incorporando al uso autónomo de la lengua. Este es el reto, y no se me ocurre otra manera en las condiciones demográficas que tenemos de hacer que el catalán avance ganando nuevos hablantes.

¿Y cómo lo hacemos?

El primer punto es que no es imposible. El segundo, debemos poner la máquina a todo trapo. De entrada, hemos reforzado la oferta de aprendizaje de catalán, porque antes no podíamos satisfacer la demanda. En 2025 hicimos un plan de choque para incrementar el número de docentes de catalán para personas adultas. Pero hay que actuar en muchos más ámbitos, por ejemplo, ya lo estamos haciendo en el mundo laboral. Queremos que el mundo laboral vuelva a ser la fábrica de integración lingüística que había sido siempre. Necesitamos la complicidad de los sindicatos, que la tenemos, y eso se irá visualizando en los próximos meses, para conseguir que los lugares de trabajo entiendan que si estás llevando a gente que no sabe catalán a tu empresa, tienes un cierto deber de ayudar a esas personas a integrarse en el aprendizaje y el uso de la lengua.

El ocio también es importante. ¿Hay mucho trabajo por hacer?

Hemos pasado a un mundo en el que las pantallas ocupan una parte muy importante de nuestra vida, y por eso hemos creado unas becas para creadores de contenidos para que hagan contenidos de calidad en catalán. Eso hace que quien quiera consumir productos audiovisuales lo pueda hacer, y, por otra parte, tiene un impacto en la imagen de la lengua. A menudo se dice que las nuevas generaciones no tienen referentes... pues los tenemos que crear. Hay que dar la sensación de que el catalán es necesario para vivir en Catalunya.

Mal vamos si ahora no es así.

El catalán debe tener dos valores: el simbólico y el instrumental. El valor simbólico es que aprender catalán es la manera más clara de decir que quiero formar parte de la sociedad catalana. Y debemos transmitir a los demás que esperamos que aprendan la lengua, eso se debe poder decir. Y un elemento de cambio, crucial, es modificar ese hábito de cambiar de lengua de entrada, cuando la otra persona parece que no te entiende, o ni siquiera eso, simplemente cambiamos cuando con quien hablamos no tiene el aspecto del catalán latino y mediterráneo clásico.

Un vicio terrible.

Durante mucho tiempo, se nos inculcó la idea de que el catalán era para casa, para las cosas privadas. Y eso lo tenemos que romper. No hay excusas, no vale decir que como a mí me educaron de tal manera... Pues reedúquese, haga el esfuerzo de aprender, que presuponer que el otro no puede aprender catalán es una suposición un poco desagradable, porque el otro también puede.

¿Hay que aprender a desaprender?

El catalán tiene muchos más hablantes que muchas de las lenguas oficiales de las instituciones europeas. En términos demográficos, el catalán tiene viabilidad en el mundo tecnológico, que es hacia donde vamos. Necesitamos creérnoslo y actuar en consecuencia y pensar que es bueno compartir la lengua, porque el conocimiento del catalán va ligado a una mejora de la integración social. Y a una mejora de la situación económica.

Hablábamos de los jóvenes...

El colectivo en el que menos se habla catalán no son los jóvenes de 15 a 29 años, sino el de jóvenes adultos, de 30 a 45. Por un motivo muy sencillo: es en esta franja donde hay más gente que ha llegado de fuera con menos competencia, menos capacidad. Y a menudo se ubica en trabajos en los que no tienen la necesidad de aprender la lengua ni se les hace notar que la tienen que aprender. Por tanto, la culpa no es de los jóvenes.

¿Pero consumen mucho castellano?

Es verdad que una parte muy significativa del entretenimiento del ocio de los jóvenes llega en castellano, pero también recordemos que estamos en un momento de éxito, y hace unos días lo recordábamos en la fiesta de Enderrock, de la música joven en catalán, en la que tenemos creadores de todos los estilos, un incremento masivo de audiencias de música en catalán. Los jóvenes a menudo reproducen lo que ven hacer a sus padres, han aprendido muy bien el castellano y cuando les llega gente de fuera ven que los padres y los abuelos se pasan al castellano y hacen lo mismo y lo hacen de forma intensiva. Necesitamos que esos jóvenes, muchos de los cuales sienten la lengua y cambian de forma automática, tomen conciencia de la importancia de incorporar a la población que llega de fuera.

¿La normalidad es que Oques Grasses llene cuatro veces el Estadi Olímpic?

La normalidad es eso, y la normalidad es la fiesta de Enderrock, y tener grupos desde música urbana hasta música de raíz, cada año nuevos grupos arrastrando a decenas de miles de personas, fiestas mayores de grandes ciudades llenando escenarios. Y aquí volvemos a los ayuntamientos: ¿de quién es responsabilidad que en la fiesta mayor haya música en catalán? Si somos capaces de poner en marcha este círculo virtuoso, esta máquina de potenciar la lengua, tenemos muchísimo camino por recorrer y por ganar.

No solo tenemos que convencer a los ministerios españoles, sino también a las grandes tecnológicas.

Sí, pero recordemos que, justamente, las grandes tecnológicas no son especialmente contrarias a la lengua. De hecho, ellos hacen números. Pero debemos ser conscientes de dónde estamos para poder progresar. Hemos hecho un estudio de las 250 principales aplicaciones y hace dos años hicimos una clasificación de las lenguas de Europa. Nos preguntamos: ¿dónde se sitúa el catalán? E hicimos cinco grandes grupos: arriba del todo, las lenguas que lo tenían prácticamente todo, después venían las segundas, que están muy bien equipadas... y así hasta llegar a las quintas. Pues bien, el catalán no está en la Champions, pero sí en primera división.

¿En el tercer grupo?

El segundo. Al lado del polaco, el neerlandés y otras lenguas de estas dimensiones. Era la única lengua sin un Estado propio que estaba allí. Nosotros mismos quedamos sorprendidos. Recordemos que Microsoft o Google desde el primer momento han tenido el catalán. Y tenemos un elemento que nos ayuda, la inteligencia artificial.

¿De qué manera?

El catalán entró mal en el mundo de la imprenta, ya que el invento coincidió con un momento de retroceso del catalán culto, porque se había creado el imperio hispánico y la intelectualidad se va a la corte, y al libro en catalán le cuesta remontar. Con la prensa pasa lo mismo... hay cuestiones políticas de por medio, no lo olvidemos. Con la radio pasa lo mismo, con la televisión igual. Cuando hace tres años llegó la IA, el primer día que tuvimos ChatGPT ya se podía hablar en catalán. Nos pareció tan normal que no nos habíamos dado cuenta. Pero habíamos entrado en la revolución de la IA en catalán. Comparado con cómo llegó a internet, que incluso en las instituciones catalanas se dudó de si el catalán tendría un lugar, esto es fantástico.

Ayudaría que el catalán estuviera en Europa o que no hubiera sentencias en contra del uso del catalán en las escuelas.

El Pacte Nacional per la Llengua está dividido en nueve horizontes, y el primero dice que el catalán todavía no es plenamente oficial de iure y de facto. De iure: el catalán, a diferencia de las lenguas de características similares, no es oficial en las instituciones europeas, pero es oficial en Europa porque todavía no somos un continente diferente. Por tanto, nuestro reto es que la oficialidad que ya tiene en un trozo de Europa, como el danés, el castellano o el italiano, la tenga también en las instituciones europeas. No pedimos ningún privilegio, solo que se reconozca que tenemos que acabar de completar esta oficialidad. Por otra parte, evidentemente, necesitamos que esta oficialidad sea plena en los territorios de lengua catalana.

Hace unos días, el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya anuló parcialmente el decreto de 2024 de la Generalitat que blinda la inmersión lingüística en las escuelas.

Quizá se ha magnificado un poco porque lo que viene a decir es que unos artículos que están recurridos, el TSJC ha preguntado al Tribunal Constitucional si son constitucionales, y ha dicho que esos artículos no se aplican, eso ya lo sabíamos. Y también un mensaje. Esto no tiene consecuencias prácticas para las escuelas, porque tenemos la ley sobre la que el tribunal no ha dicho nada y las instrucciones de funcionamiento de las escuelas de este curso.

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