De la política, ¿se sale? (XXIII)
Carlos Carrizosa: "Recomendé a los líderes del 'procés' que cambiaran de abogado porque pensaban que no irían a la cárcel"
EL PERIÓDICO entrevista a políticos que han dejado la primera línea para descubrir a qué se dedican y cómo se han reinventado
RECOPILATORIO: Accede a las entrevistas con los más de 20 políticos que han participado ya en la sección 'De la política, ¿se sale?'

Entrevista al exlíder de Ciutadans, Carlos Carrizosa, para el especial 'De la política ¿se sale?' / MANU MITRU / EPC

Carlos Carrizosa (Barcelona, 1964) cita a EL PERIÓDICO a las puertas del imponente Il·lustre Col·legi de l'Advocacia de Barcelona (ICAB), lugar que frecuenta por su labor de abogado, que desarrolla en su despacho en la calle de Pau Claris, a escasos metros. Varios apretones de manos a su entrada corroboran que es más que conocido en el lugar que pisó por primera vez hace 35 años, cuando se colegió. No muy lejos de ahí se encuentra el Parlament, un edificio que nunca habría imaginado, en el momento de su graduación en Derecho en la Universitat de Barcelona (UB), que acabaría siendo su lugar de trabajo.
Lo fue durante 12 años, tiempo en el que defendió las siglas de Ciutadans (Cs) con el mismo ímpetu que lo hace en el despacho que ha reservado en el ICAB para atender a este diario. Sigue militando en Cs tras 17 años, mantiene reuniones periódicas con miembros de la formación y de su entorno y asegura que la gente "echa de menos" el "espacio de centro", aquel espectro ideológico que, dice, su partido logró ocupar, pero no supo retener. "En 2019 se nos penalizó por no alcanzar un pacto con [Pedro] Sánchez que era imposible porque él no lo quería. Nos equivocamos comunicando qué había pasado; no supimos dar una explicación a la sociedad", reconoce al ser preguntado por los "errores" que cometió Cs y que lo llevaron a pasar de tocar el Gobierno a perder representación en cuestión de cuatro años. También atribuye parte de esta situación a "los altavoces mediáticos", que, opina, les "dieron por muertos antes de tiempo".

Entrevista al exlíder de Ciutadans, Carlos Carrizosa. / MANU MITRU / EPC
En 2019 se nos penalizó por no alcanzar un pacto con Sánchez que era imposible porque él no lo quería
El fin de Cs y el flirteo del PP
De una cosa está seguro: la marca de Cs no tiene más recorrido, pero sí aquellos que lo fundaron y quienes todavía simpatizan con las siglas. Por ello, se muestra confiado en poder recuperar ese proyecto de la mano de una nueva marca de cara al próximo ciclo electoral. "Es más importante ofrecer una alternativa creíble que resucitar las siglas de Cs; no necesariamente tiene que ser con los líderes conocidos", comenta. "El espacio de Cs no lo ocupa nadie; el PP sigue siendo el mismo partido anquilosado y sistémico de siempre, Vox representa a la extrema derecha populista y por la izquierda no tenemos más que populismo", resume Carrizosa, convencido de que "hace falta un partido limpio y sensato de centro, que coja lo mejor de la izquierda y lo mejor de la derecha". Reconoce que en algún momento desde el PP le cortejaron para sumarse a sus filas, pero mantiene que nunca se lo llegó a plantear.
Es más importante ofrecer una alternativa creíble que resucitar las siglas de Cs
El exlíder de Cs fue el candidato en las últimas elecciones catalanas de 2024, cuando la formación había desaparecido del Congreso y estaba a las puertas de hacerlo también en las instituciones europeas. A él le tocó defender el partido en el hemiciclo que le vio nacer y donde, contra todo pronóstico, llegó a ganar unas elecciones en pleno apogeo del 'procés', en 2017, con Inés Arrimadas, con quien mantiene cierto "contacto" y espera reencontrarse en la Feria de Jerez de la Frontera, ciudad natal de la expresidenta de Cs y primera -y única- mujer en liderar la oposición en el Parlament. Menos contacto tiene con Albert Rivera, de quien "hace meses" que no tiene noticias.

Entrevista al exlíder de Ciutadans, Carlos Carrizosa. / MANU MITRU / EPC
Las lecciones de las urnas
Carrizosa fue el último descendiente de la marca en la Cámara catalana. "En 2024 fue una campaña electoral complicada políticamente, pero no personalmente, porque yo creía en ese proyecto", asume. "Tengo la conciencia muy tranquila porque creo que debíamos dar a toda la ciudadanía que alguna vez confió en nosotros la oportunidad de decidir si quería votarnos. No nos votaron y así es la democracia. Aceptas las reglas del juego", describe con tranquilidad. "Por eso hemos sido profesionales que se metieron en la política y no políticos profesionales", apostilla.
Puigdemont era el populismo de Donald Trump y aquí no nos pareció mal
Lo cierto es que, tras las pasadas elecciones, la mayoría de los catalanes votaron al PSC, el hemiciclo perdió su mayoría independentista y las urnas llevaron a la irrupción de una nueva formación, Aliança Catalana, que encarna la extrema derecha independentista en Catalunya. "Me parece la cara fea y oculta del nacionalismo, al que se le ha caído la careta xenófoba; es todo lo que Junts no se atrevía a decir en voz alta", declara Carrizosa, que sitúa a Carles Puigdemont como un "tirano" equiparable a Donald Trump. "Nosotros hemos tenido nuestro Puigdemont, que era el populismo de Donald Trump, pero como era en Catalunya no nos parecía mal y ahora ha salido Sílvia Orriols", esgrime. Y puntualiza que su "racismo y xenofobia" le parecen "absolutamente deleznables".
Aliança Catalana es todo lo que Junts no se atrevía a decir en voz alta, es la careta xenófoba que se le ha caído al nacionalismo

Entrevista al exlíder de Ciutadans, Carlos Carrizosa. / MANU MITRU / EPC
Halagos al PSC de Illa
La desaparición de Cs fue de la mano de la pérdida de fuerza en las calles del movimiento independentista que vio cómo Salvador Illa se hacía con el mando de la Generalitat. "Los socialistas son, ante todo, unos muy buenos profesionales de la política", dice sin ataduras. Y no se queda ahí: "El PSC ha conseguido, con mucho talento y profesionalidad, convencer a una parte de la sociedad harta del 'procés' para dar una apariencia de buena gestión y de centralidad política catalana", explica, como si por un momento pudiera parecer que también él ha aceptado este relato. No lo aclara, pero sí matiza que el PSC, a menudo, se deja llevar "demasiado" por las exigencias de ERC y los Comuns, sus socios de investidura.
No es de extrañar que, en este listado de halagos a los socialistas catalanes, Carrizosa lance algún dardo del pasado. Lamenta que, pese a la buena relación con el PSC, estos "no quisieran pactar" con Cs en el Parlament para haber instalado esa "normalidad institucional" en 2017. "Nos costaba que [Miquel] Iceta dijese, y lo hacía con la boca muy pequeña, si apoyaría o no a Arrimadas, porque como Sánchez no quería con Rivera, Iceta tampoco quería con Arrimadas", argumenta. En cualquier caso, la exlíder naranja, por ejemplo, nunca llegó a someterse a una investidura en 2017, pese a ganar aquellos comicios, pues tampoco con el PSC habría sumado lo necesario.
La cárcel de los líderes del 'procés'
Al actual president Illa le tiene un gran "respeto y afecto" e incluso confiesa que le mandó un mensaje para desearle una buena recuperación cuando fue ingresado por una osteomielitis púbica que le obligó a estar de baja varias semanas. Menos compasivo es con otros dirigentes políticos. Quien fuera una de las voces más duras contra el independentismo en los momentos más álgidos del 'procés' mantiene intactas sus convicciones al asegurar que aquellos líderes "merecían la cárcel" por el "golpe de Estado" que supuso, dice, el referéndum del 1-O, las leyes de desconexión y la declaración de independencia fallida en 2017. "Merecían la cárcel porque la ley lo establece así", rubrica.

Entrevista al exlíder de Ciutadans, Carlos Carrizosa. / MANU MITRU / EPC
"La privación de libertad es de lo más duro que se le puede infligir a una persona; no me gusta que alguien vaya a la cárcel, pero yo se lo advertía en las juntas de portavoces", relata Carrizosa, quien recuerda que llegó a recomendarles que "cambiaran de abogado" porque no creían, desliza, que sus actos tuvieran "consecuencias penales". "Ellos se indignaban, decían que yo les amenazaba y que habían consultado a abogados y que eso no era así. Les recomendé que consultaran a abogados que no fueran independentistas", sostiene.
Carrizosa acepta participar en este ciclo de entrevistas, pero avisa de que él no ha salido de la política porque es un "activista político subversivo" que no está conforme con "lo que hay" y que teme que el independentismo pueda regresar a la Generalitat. Cree que la puerta a la política institucional "está cerrada", pero no con llave. "Si creen que puedo ser un activo y me lo piden, lo haría, pero ahora mismo no estoy en ese punto", confiesa, y admite haberse "reencontrado" con su profesión, haberse "enamorado" y tener más tiempo para cuidarse a sí mismo. También a sus hormigas, que siguen siendo sus fieles compañeras de piso.
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