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Arquitectura

La Estatua de la Libertad, ¿llegó primero al Congreso antes que a Nueva York?

Ponzano, un escultor zaragozano, elaboró previamente el frontón de la Cámara Baja y una 'Libertad' con una estética muy similar al coloso neoyorquino

El fronton del Congreso de los Diputados.

El fronton del Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

Miguel Ángel Rodríguez

Miguel Ángel Rodríguez

Madrid
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El color verdoso de la estatua de la Libertad que domina la desembocadura del río Hudson es fruto de los más de 140 años que lleva con los pies plantados en la antigua isla de Bedloe, renombrada 'isla de la libertad'. El color original era un marrón rojizo, propio del cobre de que está hecha, pero un siglo y medio cambia mucho las cosas. O no. El mármol del frontón del Congreso de los Diputados lleva intacto más tiempo y ahí se encuentra una representación de la Justicia, la primera que hizo el escultor zaragozano Ponciano Ponzano (1813-1877), que a todas luces es una antecesora del coloso neoyorquino.

A finales de octubre de 1850, hace ya más de 175 años, Isabel II inauguró el actual Palacio de las Cortes. Aquel imponente edificio, construido sobre el terreno que había ocupado antes el convento del Espíritu Santo, estaba presidido en su fachada principal por un frontón al estilo griego. Entre una decena de figuras, estaba España, abrazando a un joven con un pliego entre las manos que representaba a la Constitución. España estaba rodeada por Fortaleza y Justicia.

Concurso publicado en la Gaceta de Madrid del 17 de agosto de 1848.

Concurso publicado en la Gaceta de Madrid del 17 de agosto de 1848. / Propio

Así lo ponía en el pliego que salió publicado en la Gaceta de Madrid en febrero de 1848. Ponzano fue uno de los cinco escultores que se presentó. Sin embargo, su propuesta llegó por los pelos. Por aquel entonces, el escultor zaragozano vivía en Roma y tuvo que enviar desde allí un boceto en yeso. Las comunicaciones, lejos de ser las de ahora, demoraron la llegada de su trabajo y solo una petición personal de la propia Isabel II logró que se ampliara el plazo. Obviamente, Ponzano ganó el concurso.

Nada se decía en la Gaceta de Madrid sobre cómo deberían estar representadas las diferentes figuras. Sin embargo, Ponzano optó por los rayos en la cabeza, una espada en una mano y una corona de laurel en la otra. El frontón, realizado primero en yeso, fue instalado en 1850 para la inauguración del Palacio. Y años después, en 1865, se sustituyeron por mármol de Carrara. Durante aquellos 15 años se había estado elaborando la imagen que luce ahora el Congreso.

La estatua de la Justicia en el frontón del Congreso.

La estatua de la Justicia en el frontón del Congreso. / José Luis Roca

Fue por aquellos años cuando el escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi empezaría a concebir la estatua de la Libertad de Nueva York, aunque aún tardaría una década más en empezar los trabajos y otra en realizarlos y que esta fuera trasladada a Estados Unidos para celebrar el centenario de su Declaración de Independencia. Y en este tiempo, Ponzano no estuvo de brazos cruzados, sino todo lo contrario. Realizó, esta vez sí, su propia estatua de la Libertad.

Con el frontón en yeso ya instalado, el escultor español se dedicó en la década de 1850 a elaborar una estatua de dos metros que coronaría el Panteón de Hombres Ilustres que hay en Madrid, dedicado inicialmente a Agustín Argüelles, José María Calatrava y Juan Álvarez Mendizábal. Ponzano diseñó su estatua de la Libertad de dos metros de altura con los mismos rayos saliendo de la cabeza y, esta vez, apoyada en un yugo roto. Todo apunta a que Bartholdi se inspiró en esta iconografía para la de Nueva York, ya que en aquella época, la libertad en Francia se representaba con un gorro frigio. Así lo había hecho Eugene Delacroix, treinta años antes, en 'La libertad guiando al pueblo'.

Y la relación de Ponzano con el Congreso no quedó ahí. Cuando uno se encuentra la fachada del Palacio, presidida por el frontón, y encara las escalinatas que llevan a las grandes puertas de bronce, debe saber que los leones que las custodian también son obra de las mismas manos.

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