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POR ANDALUCÍA

El acuerdo de Podemos para sobrevivir en Andalucía: bunkerizados, sin móviles y con pacto de silencio

La dirección nacional de Podemos evita celebrar el acuerdo mientras critica su falta de representación

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, y el candidato de Podemos Andalucía a la presidencia de la Junta, Juan Antonio Delgado, en una imagen de archivo el pasado 28F

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, y el candidato de Podemos Andalucía a la presidencia de la Junta, Juan Antonio Delgado, en una imagen de archivo el pasado 28F / FRANCISCO J. OLMO / EUROPA PRESS - Archivo

Ana Cabanillas

Ana Cabanillas

Madrid
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Podemos consumó este viernes su giro de guion en Andalucía al llegar a un acuerdo in extremis con IU y Movimiento Sumar para integrarse en la coalición Por Andalucía. Un volantazo que rompe su hoja de ruta en solitario tras los últimos fiascos electorales de Aragón y Castilla y León, y que se forjó en una reunión clave este jueves, de doce horas de duración y que estuvo marcada por la desconfianza inicial y la extrema seguridad para evitar filtraciones. El anunció llegó unas pocas horas antes de que terminara el plazo de registro, y con críticas del partido morado. En la cúpula nacional han evitado celebrar el acuerdo, manteniendo un estricto silencio y exhibiendo así su malestar.

La coalición andaluza supone de facto un salvavidas para los morados, que evitarán asumir en solitario otro castigo en las urnas, cuando todas las encuestas avanzan que la papeleta únicamente de Podemos no obtendría ningún diputado. Les permite también situarse como una suerte mártires de la nueva alianza, habiendo firmado puestos que difícilmente lograrán repesentación, en un episodio que algunos morados ya equiparan a las generales de 2023, donde Podemos pactó con Sumar en las generales pese a la exclusión de Irene Montero. Un movimiento, en definitiva, que la izquierda andaluza observa con esperanza como un "punto de inflexión" para acercar posiciones a nivel nacional y que sin embargo, a nivel naiconal, algunos ya avanzan que puede ser gasolina para endurecer las condiciones de futuros pactos como el de las generales.

Rechazo inicial de Podemos

Izquierda Unida llevaba más de un año convocando reuniones a distintos partidos para negociar la coalición, que se lanzó oficialmente en septiembre. Podemos no había acudido hasta ahora a ninguno de esos encuentros, bajo una directriz de la dirección nacional, que quería emplear los pactos autonómicos como palanca para forzar a IU a romper con Sumar a nivel nacional, en una suerte de vendetta por 2023. El rechazo de Antonio Maíllo de vincular los pactos territoriales a la estrategia nacional frustró esta estrategia.

Pero la cúpula morada se mantuvo firme. En junio del año pasado, según confirman desde Podemos Andalucía y de IU, ambas fuerzas llegaron a un preacuerdo para concurrir juntos a las elecciones andaluzas, con un pacto "justo", admiten en Podemos, donde tenían puestos en las listas que aseguraban su representación en el Parlamento regional. La dirección andaluza remitió esa propuesta a la dirección nacional de Podemos, que no dio su visto bueno y frenó el intento por alcanzar el acuerdo. Desde entonces, la coordinadora de Podemos Andalucía, Raquel Martínez, partidaria de la unidad, quedó orillada en la formación, y algunas voces destacadas como el diputado José Manuel Gómez Jurado anunciaron que no repetirían en listas.

Desde entonces, una parte de la federación andaluza ha venido cuestionando la estrategia impuesta desde Madrid, que pasaba por exigir el veto a Sumar para cerrar acuerdos con IU, para sentar ese precedente de cara a las próximas generales, donde Podemos tiene un doble objetivo: hacer desaparecer a Sumar y sentar de nuevo a Irene Montero en el Congreso de los Diputados.

Pero las elecciones en Aragón y Castilla y León, donde rechazaron pactos con IU y concurrieron en solitario, no avalaron su estrategia y les dejaron sin representación con unos pírricos resultados -0,9 y 0,7% del voto, respectivamente-. La debacle de la cita aragonesa, donde quedaron por detrás del partido de Alvise Pérez, llevó a que algunos miembros de la dirección nacional plantearan un cambio de estrategia en el último Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, en febrero, enfrentándose a las tesis de Irene Montero y Ione Belarra. La cúpula mantuvo sus planes en la cita de Castilla y León, donde empeoraron sus resultados.

El volantazo

La amenaza de desaparecer también en Andalucía, donde ahora tienen tres diputados, venía también alentada por las encuestas. Y es que ningún sondeo otorgaba a Podemos representación en el Parlamento regional en caso de concurrir en solitario. Algo que no sólo les dejaría sin diputados regionales, sino también sin recursos económicos provenientes de subvenciones públicas. Una situación que llevó a los morados a impulsar un cambio de 180 grados en el tablero andaluz.

A finales de marzo, Podemos se puso en contacto con IU y le ofreció romper la coalición Por Andalucía y apartar a Sumar de la ecuación para pactar, manteniéndose en sus tesis iniciales. Pero IU rechazó esta opción. Este sábado por primera vez Juan Antonio Delgado, candidato de Podemos Andalucía, tendió la mano directamente a Maíllo, una opción que un día más tarde ratificó el secretario de Organización, Pablo Fernández, que por primera vez se abrió a la posibilidad de pactar con Sumar. El martes, el partido lanzó una consulta exprés de 24 horas donde el 80% de la militancia les dio carta blanca en las negociaciones.

Y este jueves fue Por Andalucía quien convocó una reunión de la coalición, donde invitaba también a Podemos. Y esa cita fue la clave para desatascar el acuerdo. Comenzó a las 11 de la mañana y terminó "entrada la noche", tras casi doce horas de encuentro. La desconfianza estaba instalada entre los actores, aunque las conversaciones vinieron facilitadas por el hecho de que fueran representantes de Andalucía, y no de las direcciones estatales, quienes llevaran las riendas del encuentro.

Pero aun así, las medidas de precaución se pusieron en marcha: se prohibió el acceso con teléfonos móviles a la cita y todas las formaciones asistentes llegaron a un pacto para mantener "hermetismo" y "confidencialidad" sobre las conversaciones allí mantenidas, según fuentes presenciales. Una suerte de bunkerización producto de la desconfianza mutua y la intención de evitar filtraciones a la prensa. El desarrollo de la cita se celebró en tono "cordial", aunque las posiciones se movieron poco a lo largo del encuentro.

Por parte de IU acudieron su coordinador en Andalucía, Toni Valero, y su número dos, Ernesto Alba; y de Podemos los miembros de la dirección andaluza, Nico Sguiglia y Javier García. Asistieron además representantes de otras formaciones, como Esperanza Gómez por Movimiento Sumar o José Antonio Jiménez, por Iniciativa del Pueblo Andaluz, entre otros.

Esto implicaba que no era una negociación bilateral, tal como los morados aspiraban a plantear en un primer momento, sino la constatación de que se incorporaban a un proyecto ya en marcha, con numerosos acuerdos previamente firmados. En la coalición andaluza daban este argumento para justificar el poco margen en las negociaciones. Algunas voces de Podemos critican que IU se valiera de su posición de fuerza para arrinconarles, algo que, advierten, puede pasar factura para futuros acuerdos.

Podemos, crítico con el pacto

El resultado del pacto fue que Podemos tendría la cabeza de lista por Jaén, que ocupará Juan Antonio Delgado, según confirman fuentes moradas, y el número dos por Sevilla y Málaga, donde previsiblemente Podemos tenga que situar a mujeres para cumplir con las listas cremallera de la ley electoral.

Ninguno de estos puestos asignados a Podemos logró representación en el año 2022, y en la dirección nacional del partido algunas voces daban por hecho que no sentarían a ningún diputado en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas. En la federación andaluza sí ven posible rascar el segundo diputado por Sevilla. Ese acuerdo, pese a no asegurar la presencia en el Parlamento, sí garantiza la entrada de Podemos en el reparto de las subvenciones públicas entre los partidos de la coalición electoral; una fuente de ingresos inexistente en caso de ir en solitario y quedar sin representación.

El anuncio del acuerdo llegó acompañado de críticas por parte de los morados: “Podemos ha decidido aceptar el acuerdo de coalición, pese a creer que no refleja el peso político de nuestra formación, al entender que hoy es más importante defender la sanidad y la vivienda antes que cualquier cálculo partidista”, señalaba el partido en un comunicado de prensa, donde destacaban su "generosidad y responsabilidad" para evitar la existencia de tres papeletas a la izquierda del PSOE, teniendo en cuenta de que Adelante Andalucía rechaza pactar con organizaciones nacionales.

En la cúpula de Podemos, sus dirigentes optaron por el silencio, evitando no ya celebrar, sino siquiera hacer alusión al acuerdo alcanzado, en una clara exhibición de malestar. La diputada nacional y miembro de la ejecutiva, Noemí Santana, sí deslizó un mensaje en redes que denotaba cierto reproche. "La generosidad parece que siempre viene del mismo lado", criticaba la dirigente.

A falta de un mes y medio para las elecciones de Andalucía, los partidos de Por Andalucía se reunirán este sábado para organizar la campaña electoral y completar el programa. Podemos ya había iniciado su propia precampaña, lanzando a su propio candidato, y ahora el plan deberá cambiar. No se espera, eso sí, que las principales caras del partido a nivel nacional compartan cartel con Antonio Maíllo, el candidato de Por Andalucía, con quien mantienen un pulso velado.

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