PP
Feijóo termina de afinar su particular 'no a la guerra'
El líder de la oposición trató de zanjar el debate sobre su postura en su discurso en el Congreso, tras una evolución del conflicto en Irán que los populares juzgan negativamente

Alberto Núñez Feijóo y la portavoz del PP, Ester Muñoz, en sus escaños del Congreso esta semana. / José Luis Roca

"No a la guerra y no a usted". Con estas ocho palabras Alberto Núñez Feijóo trató de zanjar el debate sobre la posición del Partido Popular (PP) acerca de la guerra en Irán, tras el ataque combinado de Estados Unidos y de Israel del pasado 28 de febrero. Lo hizo en su discurso de réplica a Pedro Sánchez en el pleno parlamentario monográfico del pasado miércoles, aunque es cierto que nunca ha dejado de pedir una desescalada del conflicto desde que estalló hace ya un mes. Tampoco que, en su afán por antagonizar con el presidente del Gobierno, dejó declaraciones como la siguiente: "Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen los derechos humanos. En Irán no hay ni derecho nacional, ni derecho internacional ni derechos humanos que defiende el régimen. No lo hay".
Unas palabras, estas últimas, que pronunció el 4 de marzo, la primera semana después del ataque, en un desayuno informativo en Bilbao, donde con la guerra candente como asunto informativo a nivel mundial evitó aludir a ella en una larga intervención inicial, pronunciándose únicamente a preguntas de los periodistas en el coloquio posterior. Por entonces la guerra parecía descolocar su postura internacional, un terreno en el que sus críticos le acusan de no manejarse con soltura. Casualmente, días antes de la invasión americano-israelí, trató de reforzar ese perfil con una publicitada conversación con el secretario de Estado Marco Rubio, con el que pudo hablar en español, la lengua materna del político republicano, de padres cubanos.
La evolución del conflicto y las dudas sobre su posición le han ido haciendo aterrizar un discurso progresivamente más contrario a la operación de Washington y Tel Aviv. Fuentes de Génova ya trasladan desde hace semanas su desconcierto por la actuación de Donald Trump, que ven tan errática como ambivalente, si bien no se oirá nunca una crítica expresa en público al presidente americano. "Ya hay mucha gente en España metiéndose con él", han argumentado al respecto siempre en la cúpula popular, ya antes de la guerra o incluso del derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero.
Un equilibrio ante la izquierda
Pese a todo, Feijóo, que la semana pasada se reunió de manera ordinaria con sus socios del Partido Popular Europeo (PPE) en Bruselas, cree posible el equilibrio entre una posición que abogue por la desescalada, y que eventualmente eleve incluso más el tono contra la intervención, con un discurso que marque distancias tanto con Sánchez como, por descontado, con sus socios a la izquierda del PSOE. A ello no es ajeno, como en casi nada de la acción política del PP, la presión por la derecha de Vox, firme partidario y correligionario tanto de Trump como del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con los que Santiago Abascal ha cuajado desde hace tiempo una gran sintonía, como con muchos otros mandatarios internacionales de su mismo espacio político. Tampoco la influencia del expresidente José María Aznar, muy crítico con Trump desde hace tiempo, no necesariamente por su acción exterior.
Feijóo, en cualquier caso, seguirá manteniendo una posición abiertamente refractaria a la postura de Sánchez, por considerarla, entre otras cosas, peligrosa y perjudicial para los intereses de España, que en su visión debe priorizar el vínculo atlántico como eje de estabilidad y prosperidad para nuestro país.
Posicionarse sobre la guerra para cualquier actor político, sin duda, es hacerlo también sobre sus derivadas o consecuencias, en este caso la vuelta a la crisis inflacionaria que ya se vivió hace cuatro años como consecuencia de la guerra en Ucrania con la que, precisamente, Feijóo se estrenó en el año 2022 tras su desembarco en Génova para sustituir a Pablo Casado. En ese sentido, la inclusión en el primer decreto de ayudas, ante el que finalmente el PP se abstuvo este jueves tras mantener la incertidumbre durante una semana sobre cuál sería su voto, de rebajas fiscales como la del IVA de los combustibles, una receta que Feijóo viene predicando desde el aludido conflicto ucraniano, es considerada una victoria parcial. Pero el primer partido de la oposición ya le ha advertido al Gobierno que son necesarias otras medidas de choque, como la deflactación de la tarifa del IRPF, cuya ausencia en el decreto explica que no pudiese contar con los votos positivos del Grupo Popular.
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