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Apuntes políticos de la semana

El Govern de Illa y ERC encaran los presupuestos: "Todo lo que depende de Madrid es complicado"

El Gobierno mantendrá sus líneas rojas en la negociación del IRPF con ERC tras la salida de Montero

El pacto entre Illa y Junqueras sobre los presupuestos: 'ni para ti ni para mí, para los dos'

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Júlia Regué

Júlia Regué

Barcelona
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El Govern y ERC han arrancado ya la negociación de los presupuestos de la Generalitat para 2026 tras superar el escollo del IRPF. Salvador Illa retiró el proyecto del Parlament y Oriol Junqueras diluyó su principal reivindicación, así que los negociadores han puesto la pelota al suelo y empiezan a jugar el partido. Hay dos premisas claras que guían a los equipos de trabajo que ya se han constituido: que los asuntos a discutir dependan estrictamente de la Generalitat y que Esquerra obtendrá un rédito equiparable al de un acto de "soberanía" que el Govern enmarcará en el despliegue de las competencias que contempla el autogobierno. Y esto parte de un consenso: "todo lo que depende de Madrid es complicado", coinciden.

ERC quedó envuelta en una exigencia difícil de cumplir para el Gobierno de Pedro Sánchez, que era impulsar el encaje legal para que Catalunya pueda recaudar su IRPF. La ya exvicepresidenta y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, verbalizó a Junqueras que no iba a cumplir con ello, aunque las enmiendas de los republicanos para reformar la ley de financiación de las comunidades autónomas -la Lofca- están acordadas con su equipo ministerial. Esto ya no es, pues, un seguro de que el PSOE (y los diputados del PSC) voten a favor de ellas cuando se debata la financiación en el Congreso, previsiblemente antes del verano.

La salida de Montero del Gobierno para subirse al autobús de campaña en Andalucía generó muchas expectativas en las filas republicanas, pero más allá de lo que opinen sobre los cambios, empiezan a detectar que el PSOE no tiene intención de moverse, como explicó EL PERIÓDICO. Así que quizá fue un error personificar el escollo en la ministra cuando ella ya advirtió de que no hablaba solo en nombre propio.

Ahora les tocará confiar en el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, a quien le presuponen una sensibilidad especial con Catalunya teniendo en cuenta su bagaje como secretario de Estado de Política Territorial y el respaldo del secretario de Estado de Hacienda, Jesús Gascón, quien se mantiene en el cargo y ya se ha ganado la confianza de los republicanos durante la negociación del sistema de financiación. Además, el ministro de Economía, ascendido a vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, se ha mostrado partidario públicamente de que las autonomías recauden el IRPF.

Pero, sea como sea, los socialistas consideran que ya han hecho suficientes cesiones a los republicanos en esta materia, y que la gestión de tributos no es ahora una prioridad, así que puede dejarse para más adelante. La mejor oportunidad para cerrar los presupuestos se dio justo después de anunciar el nuevo modelo de financiación, coinciden a toro pasado los negociadores. Y, visto lo visto, ERC quiere cobrarse un avance equiparable ya sea en materia tributaria, social o de infraestructuras, como en su día lo fue el pacto para la transferencia del Ingreso Mínimo Vital que no se ha efectuado, la constitución de la empresa mixta de Rodalies o la creación de la Autoritat Aeroportuària de Catalunya para que la Generalitat entre en la gobernanza de los aeropuertos. Eso sí, advierten de que todo avance en soberanía debe ser soberano; esto es, avalado y sobre todo, defendido, por el PSOE.

Sánchez necesita a ERC en el Congreso, pero no solo, y puede activar el botón electoral cuando más le convenga, tras haber asumido ya que finiquitará una legislatura sin presupuestos. Illa también amenazó con adelantar los comicios catalanes, un mensaje que afectó a Junqueras -que no puede presentarse a las elecciones porque está pendiente de la amnistía-, pero que también tuvo su eco en la Moncloa porque suponía un golpe de autoridad del president y podía terminar siendo un recado. Y no iba de farol.

En la mesa de negociación ya se ha sentado la consellera de Economia, Alícia Romero, lo que muestra que ya se está entrando en el detalle de las cifras presupuestarias y las dos partes creen que puede haber un desenlace positivo. La confianza persiste, pero a nadie se le escapa que el Govern y ERC se miran de reojo.

Lo que nunca ha estado en discusión, y tampoco lo está ahora, es que Illa quiere pactar con ERC y los Comuns, y que no contempla acercarse a Junts para tener unos presupuestos aprobados. De todas formas, en plena crisis por el freno de los republicanos al proyecto en la semana decisiva en la que iban a ser debatidos, hubo dirigentes posconvergentes que se plantearon dar un paso adelante y ofrecerse al Govern a cambio de que dejara de condicionar sus políticas al partido de Jéssica Albiach. La suma del PSC y Junts da mayoría, y esta maniobra hubiera puesto a Illa en un aprieto, pero el president se anticipó y retiró las cuentas del Parlament. Una retirada a tiempo puede acabar siendo una victoria, pero "todo lo que depende de Madrid es complicado".

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