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El rearme español

Faltan aviones y pilotos: la industria de la extinción aérea de incendios alerta de la indefensión en España y Europa ante los fuegos

Un hidroavión del Ejército del Aire suelta su carga de agua.

Un hidroavión del Ejército del Aire suelta su carga de agua. / EA - M. Defensa

Juan José Fernández

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Madrid
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Tras una racha de incendios forestales de enorme magnitud en Europa que ya dura más de tres años, España, Portugal, Francia, Italia y Grecia, los países más afectados, y también el resto de estados europeos, caminan hacia otro verano de alto riesgo con su defensa aérea contra el fuego envejecida, escasa en aviones y perdiendo personal.

Lo advierten 10 expertos y empresarios europeos y americanos que trabajan en la lucha contra el fuego. Los ha reunido Avincis, principal operador internacional de medios aéreos en estas emergencias, para construir un informe de alerta. Su principal conclusión: aunque Europa -a través de RescEU, la reserva europea de recursos para responder en catástrofes- ha duplicado personal y triplicado aeronaves desde 2016, también los incendios han crecido en número, voracidad y extensión, y más rápido que los remedios que se le pueden oponer: en los últimos cinco años la superficie quemada ha aumentado en un 135%.

Además, los pilotos que manejan los aviones de extinción en una profesión de gran peligro se están yendo: el rearme europeo succiona plantillas hacia los ejércitos.

Misma flota, más fuegos

España está incluida en un programa europeo de 600 millones de euros para financiarles la compra de 22 aviones Canadair a los países más amenazados por los incendios, pero las siete aeronaves que ha comprado este país no llegarán hasta 2027, según la previsión que se maneja en el informe.

Vecinos de Molinaseca (León) observan el avance del fuego en su término en agoto de 2025.

Vecinos de Molinaseca (León) observan el avance del fuego en su término en agoto de 2025. / Alejandro Martínez Vélez EUROPA PRESS

Los hidroaviones anfibios Canadair (CL-215 y CL-415 son sus nombres técnicos), capaces de cargar hasta 6.000 litros de agua, son el medio aéreo más poderoso y utilizado en el mundo para lucha contra el fuego. Creados por la firma canadiense que les dio nombre, actualmente en manos en De Havilland Canadá, pueden obtener agua en superficies muy poco profundas, de dos metros, y hacen sus pasadas a baja altura superando las fuertes corrientes térmicas del incendio y la escasa visibilidad que causa el humo.

Los llaman “botijos” en el Ejército del Aire y del Espacio. Esa rama de las Fuerzas Armadas es la que opera la flota en España. Son 14 aviones, cuatro de ellos de la versión más moderna, adscritos al 43 Grupo del Ejército del Aire, con base en Torrejón de Ardoz (Madrid). Tres de esos aviones son del Ministerio de Defensa y 11 del de Transición Ecológica.

Estos medios aéreos, más los que aportaron los gobiernos autonómicos -helicópteros propios y alquilados- se demostraron insuficientes en los históricos siniestros de Ourense, Zamora, León, Salamanca y Cáceres del verano. Los expertos señalan en el informe que Portugal no recibirá nuevos aviones hasta 2029, y que la flota francesa ya ha cumplido los 30 años de edad media.

El informe de Avincis aboga por completar las flotas de extinción aérea también con helicópteros. En la imagen, uno de ellos en un indenico en Monterrei (Ourense) el pasado mes de agosto.

El informe de Avincis aboga por completar las flotas de extinción aérea también con helicópteros. En la imagen, uno de ellos en un indenico en Monterrei (Ourense) el pasado mes de agosto. / Rosa Veiga - Europa Press

Mientras, en 2025 el fuego destruyó 1,03 millones de hectáreas en Europa, en el peor año del que hay registros. Aunque el fenómeno va subiendo cada año en busca de los bosques del norte del continente, el 81% de esa superficie fue arrasada en los países mediterráneos y Rumanía. “La calamidad de 2025 es la culminación de una escalada que se ha prolongado durante una década y que amenaza con continuar”, dice el informe, que avisa de que Europa tendrá “temporadas de incendios más largas, intensas y destructivas”.

Desde 2014, según los datos del dosier, España y Portugal acumulan entre el 55 y el 65% de la superficie quemada en Europa. El terreno incinerado en España en 2025, 390.000 hectáreas, es el doble que el promedio registrado en los cinco años anteriores.

Caza de pilotos

No solo faltan aviones. Ante la amenaza se presenta una “escasez mundial de pilotos y de técnicos en la aviación”, dice el informe. El incremento de inversión en defensa ha acelerado una cacería de los pilotos disponibles. El rearme atrae a los profesionales, y el sector de la extinción de incendios compite con las aerolíneas comerciales del transporte, que “están contratando agresivamente pilotos de aviones de ala fija”, asegura el informe.

El problema se agudiza cuando se considera que “un gran número de pilotos de extinción de incendios veteranos están cerca de la jubilación, y no está claro claro cómo serán reemplazados”, concluye el trabajo de Avincis. Además, un piloto extranjero que quiera cambiar de país de trabajo en Europa debe superar una docena de exámenes para la homologación de su licencia.

Hay una escasez mundial de pilotos de extinción de incendios. Personal del 43 Grupo en una imagen premiada por el Ejército del Aire en 2021.

Hay una escasez mundial de pilotos de extinción de incendios. Personal del 43 Grupo en una imagen premiada por el Ejército del Aire en 2021. / Javier García Urbón - EA

No se puede contratar a cualquier profesional; un piloto-bombero no puede ser bisoño, ni acudir a la emergencia sin experiencia y formación específica. El trabajo es de alto riesgo. El 43 Grupo es una de las unidades del Ejército del Aire con más fallecidos en acto de servicio: 15 desde su fundación en 1973.

En los devastadores incendios del pasado verano, sus pilotos acabaron extenuados. En la segunda semana de agosto habían hecho 512 horas de vuelo y 1.464 descargas. En el desastroso fin de semana del 16 y 17 de agosto, los pilotos volaron 185 horas en 471 descargas, arrojando a las llamas seis millones de litros de agua y de retardantes de llama.

Tampoco la especialidad es sencilla para los mecánicos aéreos y el personal de otras especialidades de atención en tierra, operando con aeronaves de reparación muy frecuente por el uso en condiciones muy duras.

Medidas

“Si la situación continúa deteriorándose, como predicen los científicos, es fundamental replantearnos nuestro enfoque”, opina en el informe el CEO DE Avincis, el australiano John Boag, que, antes de ser empresario, hizo más de 6.000 horas como piloto de helicópteros en servicios médicos, incendios y otras misiones. En su opinión, para Europa “ya no es una opción” tener los medios de lucha contra el fuego preparados todo el año y no solo en temporada.

Los autores del trabajo recomiendan una serie de medidas para fortalecer este flanco de la seguridad pública. Entre ellas, crear una Academia Europea de Extinción Aérea de Incendios. Además, aumentar los pedidos a los fabricantes para activar un círculo virtuoso: a más pedidos, más aumentarían las líneas de producción y antes se harían las entregas.

Y no solo se trata de aviones, también de helicópteros. Dos modelos recomendados por la industria, el Super Puma de Airbus y el 214ST de Bell, pueden intervenir de noche y con descargas de precisión en terrenos escarpados. Son los dos principales enemigos del bombero forestal: es de noche cuando se reactivan los incendios, y en las escarpaduras por donde más progresa el fuego.

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