El rearme español
El Ejército emplazará un nuevo grupo de lanzamisiles Patriot ante el Estrecho de Gibraltar
Una batería de la versión más avanzada de este sistema de defensa antimisil irá a San Roque, frente a Ceuta, junto a Algeciras y cerca de la base de Rota y los astilleros de Cádiz

Dos lanzaderas españolas de misiles Patriot en la base aérea OTAN turca de Incirlik. Al fondo, la ciudad de Adana. / EMAD

El término gaditano de San Roque, junto a Algeciras, frente a Ceuta y a 100 kilómetros de la base naval de Rota, es el punto de elegido por el Ejército para emplazar una próxima batería de misiles antimisil Patriot.
Está ya en marcha el plan para crear un nuevo Grupo de Artillería con lanzadores Patriot, aparte del que actualmente opera las baterías existentes, tres con 18 lanzadores en total, dependientes del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, el que tiene su cuartel general en Marines, Valencia, y una sede en Cartagena.
A esa unidad corresponde hoy la gestión del escudo Patriot de España, con misiles del modelo PAC-2 del sistema, que fueron comprados de segunda mano a Alemania. Ahora se desarrolla, si bien lentamente, la compra de una versión más avanzada del sistema, con misiles PAC-3 que, a diferencia de los actuales en manos de España, cuentan con la capacidad de abatir misiles balísticos.
Será en San Roque, y con el Regimiento de Artillería Antiaérea 74 -con sedes en Sevilla y Algeciras- donde residan parte de los Patriot más modernos de la defensa antiaérea española. Concretamente, en el acuartelamiento Cortijo Buenavista. Además de la batería, se construirán instalaciones de mantenimiento y almacenaje de material, alojamiento para tropa y locales para el mando. El Ejército ha realizado informes de viabilidad de infraestructura, incluyendo un cronograma y cálculos presupuestarios.
Es una nueva apuesta por el sur para colocar sistemas valiosos de armas, como el nuevo Grupo de Fuego de misiles Patriot, que quedará cerca del estrecho de Gibraltar, el puerto de Algeciras y, al alcance de sus radares y sus despliegues más rápidos, la base aeronaval de Rota y los astilleros de Navantia en Puerto Real.
Nuevo grupo artillero
España tiene licitada la compra de cuatro baterías de la versión PAC-3 por 2.400 millones de euros, según prevé una licitación de Defensa realizada en 2024. Serán 24 lanzadores más, con cuatro centrales energéticas y un radar por cada batería.
Como los anteriores lanzadores, todos serán móviles, transportables en camiones preparados al efecto para cambiar fácilmente de emplazamiento. La compra, que forma parte del plan general de modernización de la defensa antiaérea española, incluye medio centenar de misiles
Los nuevos Patriot tendrán una capacidad de detección de radar de 150 kilómetros, como los de la versión PAC-2, pero un alcance de caza de hasta 160 kilómetros y capacidad de abatir misiles balísticos a una cota de 30 kilómetros de altura.
Lentas entregas
Hay un problema para el plan del Ejército, y es el retraso que la entrega de misiles y baterías Patriot está sufriendo en a causa de la demanda desatada con la guerra de Ucrania. Las firmas contratadas, Raytheon para los sistemas de tierra y Lockheed Martin para los misiles, atienden una larga lista de espera.
Esta situación está provocando, según calculan en el Mando de Artillería Antiaérea, que el Ejército no se plantee la formación de cerca de 400 militares para las nuevas baterías hasta 2028. El periodo previsto para la entrega de lanzadores y misiles está entre 2029 y 2030.
Insustituible en los actuales planteamientos de techo antiaéreo, el sistema de defensa antimisil -también capaz ante aeronaves y drones- Patriot tiene su principal ventaja en su efectividad como cazador, aumentada en la versión PAC-3 por su mayor capacidad de alcance de misiles balísticos que, por su velocidad, son difíciles de abatir.
Y su principal problema es el precio. En la guerra de Irak, la experiencia con estos misiles acreditó que no basta con un solo cohete para hacer desaparecer la amenaza: alcanzaban los cohetes enemigos, "pero los restos caían sobre la tropa que había que proteger, causando daños incluso similares a los del ataque", comenta un capitán del Regimiento de Artillería Antiaérea 71, en Madrid. Hubo pues que adoptar la táctica de disparar dos misiles por cada objetivo. Y eso multiplica hasta 5 millones de euros el coste de neutralizar amenazas -cohetes y drones- que generalmente tienen precios muy inferiores.
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