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Crisis interna en Vox

Los críticos de Vox deciden quemar las naves y Abascal muestra la fuerza de su liderazgo

La formación Vox se enfrenta a su primera gran crisis interna, con críticos que solicitan un congreso extraordinario para debatir su rumbo ideológico, liderados por Iván Espinosa de los Monteros

Santiago Abascal y María José Millán, Vox, durante un pleno en el Congreso.

Santiago Abascal y María José Millán, Vox, durante un pleno en el Congreso. / José Luis Roca

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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Vox, una formación nacida hace poco más de una década, de las más jóvenes por tanto del panorama político español, y que durante un largo lustro sufrió la travesía del desierto de ser un partido extraparlamentario, está viviendo su primera gran crisis interna, que esta semana ha subido enteros. Los críticos, algo dispersos y con poco o ningún poder en los órganos internos, han decidido emprender un movimiento audaz pero no exento de riesgos, quemando de alguna manera las naves, como es el de solicitar ya, de manera formar e indubitada, un congreso extraordinario. Lo anunció en una entrevista en Trece TV el exportavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, reclamando un debate ideológico interno sobre lo que a su juicio es una deriva hacia postulados menos liberales en política económica. Santiago Abascal, por su parte, ha aparentado tranquilidad, hasta el punto de dejarse ver acudiendo a un cine de Madrid a ver 'Torrente, presidente', la última película de Santiago Segura, y declarando a OK Diario a la salida de la sala que es bueno "reírse de uno mismo".

Sin embargo, y pese a ese perfil bajo y despreocupado en público del presidente del partido (mientras se avanza en las negociaciones con el Partido Popular en Extremadura para una investidura de María Guardiola) el sector crítico le acusa de haber movilizado a los suyos para salir en su defensa. A mediados de semana comenzaron a proliferar mensajes en las redes sociales de los dirigentes del partido, e incluso de responsables del departamento de comunicación, de apoyo a su jefe de filas. Mensajes de alto contenido emotivo, normalmente acompañados de fotografías de la persona que los publicaba con Abascal, algunas incluso de hace bastantes años.

También en las redes, uno de los puntales del sector crítico, alejado ahora de la vida política, el ex vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo, publicó un mensaje que le habría llegado informándole de una orden para esa acción coordinada en las redes. El mensaje decía así: "Buenos días. Supongo que te habrás enterado por otros sitios, pero ayer desde comunicación nacional se envió instrucciones a los responsables de comunicación y RRSS [redes sociales] de los parlamentos regionales que trasladaron a todos los diputados para que publicasen en tu contra y respaldando a Abascal, ofreciendo incluso ejemplos". García-Gallardo aderezó su tuit con un "patético, Santi. Patético". Al día siguiente, el Comité de Garantías de Vox le abría un expediente por sus manifestaciones de los últimos meses contra Abascal y su cúpula. En particular por una entrevista en El Mundo en la que afirmó que la mujer del líder de Vox, Lidia Bedman, conocida por su actividad como influencer, cobraría una remuneración de 60.000 anuales a través de un proveedor del partido por tareas de asesoría en redes.

Cartas entre Garriga y Ortega Smith

No han sido los únicos episodios sonados de la crisis. El Español publicó varias cartas enviadas el año pasado por el secretario general, Ignacio Garriga, diputado en el Parlament, a su antecesor en el cargo, Javier Ortega Smith, ahora y junto a Espinosa de los Monteros el gran representante de los críticos a Abascal, al que le unió una amistad tan estrecha como para ser el padrino de una de sus hijas. La misiva refiere episodios tan turbios como la acusación que, según Garriga, tanto Espinosa de los Monteros como su mujer, Rocío Monasterio, que fue la líder de Vox en la Asamblea de Madrid, habrían pedido tratamiento psicológico para el entonces número dos por "su comportamiento hacia las mujeres".

El propio Ortega Smith, que sigue como diputado y concejal en el Ayuntamiento de Madrid, desveló otra carta que él le remitió a Garriga y a toda la dirección del partido. Un texto con pasajes como este: "Lo más delirante y surrealista de ese correo es la acusación de mi supuesta colaboración con el PP. Es de traca que me acusen de esto precisamente quienes han pertenecido con carné y cargo durante muchos años al Partido Popular. No solo no es mi caso, pues nunca jamás he formado parte del mismo, sino que siempre se ha destacado mi firmeza a la hora de combatir todos los engaños y mentiras del Partido Popular", escribe Ortega Smith, aludiendo de manera clara tanto a Garriga como a Abascal, ambos con el referido pasado en el PP.

La crisis interna está lejos de apagarse, aunque la petición de un congreso extraordinario, para el que hace falta la firma del 20% de los afiliados, podría suponer un paso en falso del sector crítico, y reforzar así el liderazgo de Abascal. Aunque de hecho, eso es lo único que casi no está en discusión, pues ni siquiera los Espinosa, Ortega Smith y compañía lo ponen en entredicho. Al menos de momento.

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