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Ceremonia en Roma

Felipe VI, investido 'protector' de Santa María la Mayor, la basílica donde está enterrado el Papa Francisco

La relación entre este templo y la monarquía española se remonta al siglo XVI, cuando el Santo Padre de Roma buscaba apoyos ante las fracturas de la Iglesia

El jefe de Estado y la reina Letizia guardan un momento de recogimiento ante la tumba del antecesor de León XIV

Los Reyes, este viernes, salen de la Basílica de Santa María la Mayor, tras ser investido Felipe VI protocanónigo.

Los Reyes, este viernes, salen de la Basílica de Santa María la Mayor, tras ser investido Felipe VI protocanónigo. / Francisco Gómez / Casa Real / EFE

Pilar Santos

Pilar Santos

Roma
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Felipe VI entró este viernes en la basílica de Santa María la Mayor de Roma apenas dos horas después de su audiencia con León XIV en el Vaticano, para participar en la ceremonia en la que asumió el título de protocanónigo de este templo, que tiene una relación histórica entre la Corona española y la Santa Sede. El Rey es desde este viernes ya oficialmente algo así como 'protector' y máximo responsable del mantenimiento del edificio. Todo de manera simbólica.

Acompañado por la Reina, accedió al recinto por la Puerta de Bronce, donde fueron recibidos por el canónigo español del Cabildo Liberiano, monseñor Jaime Brosel. En el pórtico, bajo la imponente estatua de Felipe IV, diseñada por Bernini, le aguardaba el cardenal arcipreste de la basílica, Rolandas Makrickas, encargado de conducir el acto, cargado de significado político y religioso. En el edificio fue enterrado el año pasado el Papa Francisco por decisión propia. Antes que él otros siete Pontífices eligieron este templo para el descanso final (Honorio III, Nicolás IV, San Pío V, Sixto V, Clemente VIII, Pablo V y Clemente IX).

La comitiva avanzó por la nave central mientras el coro interpretaba el Ave María. Ya en el interior, los Reyes ocuparon su lugar a la izquierda del altar y la ceremonia comenzó con las primeras oraciones en latín y la lectura de un pasaje del Libro de la Sabiduría en español. El acto formalizó la condición del jefe del Estado español como protocanónigo, un título honorífico que le integra simbólicamente en el cabildo de la basílica. Tras las palabras del cardenal arcipreste, el Rey intervino con un breve discurso. "Mantengamos la esperanza de que todos, cada uno en nuestras respectivas circunstancias y responsabilidades, sepamos ser, para los demás, un pequeño faro de concordia, generosidad y entrega a la causa del bien común. Entre todos, contra el egoísmo y la indiferencia, tratemos de llevar al mundo la misma claridad que hoy, en esta primavera romana que comienza, ilumina la basílica de Santa María la Mayor", declaró.

Relación de siglos

Este templo funciona desde hace siglos como un punto de anclaje entre la Monarquía hispánica y Roma. Ya en tiempos de Carlos I, en pleno siglo XVI, la Corona contribuyó a su sostenimiento en un contexto en el que el Papado buscaba apoyos frente a las fracturas internas de la Iglesia. Esa alianza se reforzó en 1647, cuando Inocencio X, a petición de Felipe IV, institucionalizó la llamada Obra Pía de Santa María la Mayor: un sistema de financiación a cambio de celebraciones litúrgicas en favor de la Corona española.

CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO), 20/03/2026.- El rey Felipe VI durante el acto en el que ha tomado posesión de su cargo de protocanónigo de la basílica de Santa María la Mayor, este viernes en Roma. EFE/ Francisco Gómez / Casa Real SÓLO USO EDITORIAL / SÓLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO). SÓLO USO EDITORIAL / SÓLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

El Rey pronuncia un discurso, este viernes, en la ceremonia de Santa María la Mayor. / Francisco Gómez / Casa Real / EFE

Ese esquema ha perdurado, con distintas adaptaciones, hasta la actualidad. En 1953, tras el Concordato con la Santa Sede, se fijó que el jefe del Estado español ostentaría el título de protocanónigo honorario. Juan Carlos I lo asumió en 1977 y sigue conservándolo.

Tras la ceremonia, el Rey fue invitado a ocupar su lugar entre los canónigos del Capítulo Liberiano, antes del rezo del Padre Nuestro y la bendición final. A continuación, los Reyes se dirigieron a la Capilla Paulina para detenerse ante la imagen de la Salus Populi Romani, uno de los iconos marianos más venerados de Roma. Posteriormente guardaron un momento de recogimiento ante la tumba del papa Francisco.

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