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Reconstrucción

25 días para volver a empezar: así se dieron Illa y Junqueras una segunda oportunidad con los presupuestos

El Govern y ERC nunca dejaron de reunirse pese a que en público la legislatura parecía al borde del colapso

Illa retira los presupuestos y Junqueras diluye la exigencia del IRPF para seguir negociando

El pacto entre Illa y Junqueras sobre los presupuestos: 'ni para ti ni para mí, para los dos'

Illa se convierte en el primer president en retirar del Parlament unos presupuestos de la Generalitat

El president Salvador Illa saluda al líder de ERC, Oriol Junqueras, durante el acto inaugural del Año Irla.

El president Salvador Illa saluda al líder de ERC, Oriol Junqueras, durante el acto inaugural del Año Irla. / Quique García / EFE

Barcelona
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El Govern y ERC se han dado otra oportunidad para negociar los presupuestos desde ahora hasta el verano, después de que el president Salvador Illa haya aceptado retirar las cuentas del Parlament -como quería ERC- y de que Oriol Junqueras haya suavizado sus demandas respecto a la recaudación del IRPF -como quería el Govern-. Esta tregua ha sido el fruto de 25 días de alto voltaje que han puesto a prueba las relaciones entre los socialistas y los republicanos.

El conflicto

El pasado viernes 20 de febrero todas las piezas del puzzle parecían encajar para que ERC diera el 'sí' a negociar los presupuestos de la Generalitat. El president Salvador Illa asumió por la mañana un compromiso público con la recaudación del IRPF y Junqueras, en secreto, se reunió con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Madrid. Una llamada telefónica entre los republicanos y María Jesús Montero, con la que hablan con frecuencia, dio un vuelco. La ministra comunicó su oposición rotunda al IRPF y ERC decidió dar un frenazo. La palabra del president no les pareció entonces una garantía suficiente.

El día 20 estaba todo atado para presentar los presupuestos el día 27, pero entonces todo se trastoca

Ese es el "punto de inflexión", coinciden las dos partes. Los republicanos consideraron que Illa no ha hecho "los deberes" de convencer a Montero, y comunicaron formalmente que mantenían su rechazo a las cuentas. Para los socialistas, ahí es cuando Junqueras da un "viraje absolutista". "El día 20 estaba todo atado para presentar los presupuestos el día 27, pero entonces todo se trastoca", exponen. El conflicto se recrudeció.

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, este jueves en un acto.

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, este jueves en un acto. / Chema Moya / EFE

Dos semanas de bloqueo

El enfado del president Illa con ERC era notorio y lo escenificó el 23 de febrero. Mientras los republicanos estaban en su tradicional rueda de prensa de los lunes, anunció que registraría las cuentas en el Parlament sin esperar el aval de Junqueras. ERC lo sabía, pero esto no evitó el disgusto. En paralelo, se lanzó entonces desde el Palau la posibilidad de convocar elecciones anticipadas si los republicanos no rectificaban y persistían en su 'no' a las cuentas. "No fue un arrebato, se contempló como una respuesta plausible", insiste una voz socialista. "Nunca creímos que fuera verdad", replica una voz republicana.

La confianza entre Illa y Junqueras, quedó tocada. En público, sin embargo, los dos evitaron atacarse. Pese a la tensión, los equipos negociadores no dejaron de reunirse en ningún momento y buscaron "aislarse" del toma y daca público. De hecho, desde esa fecha, los encuentros fueron "a diario", incluso varias veces en un mismo día. "Hemos comido y cenado juntos", sostienen. También Illa y Junqueras retomaron el contacto tras aquel fin de semana turbulento entre ambos.

Con el paso de los días, todo se suavizó. Los republicanos, durante dos semanas, reducieron al mínimo su exposición mediática. Siguieron sin existir avances, pero fue un gesto que mantuvo la puerta abierta para desencallar la situación. "Para ellos era muy difícil renunciar al IRPF y para nosotros lo era perder la votación. Teníamos que evitar una confrontación explícita", insisten desde el PSC. Llegados a esta conclusión, se centraron en buscar una salida, especialmente cuando el Govern oficializó que ese gesto del Gobierno de Pedro Sánchez que reclamaban los republicanos con el IRPF no iba a llegar porque las necesidades electorales del PSOE aprietan. "Llegamos a la conclusión de que hay que repensar los 'tempos', el cómo y el cuándo del IRPF, porque el escenario que teníamos no nos llevaba a ninguna parte", anotan.

El desenlace

El fin de semana pasado todo se aceleró. En el 95 aniversario del partido, Junqueras se pronunció así: "Estamos acostumbrados a gestionar presiones de todo tipo; si la prisión no me ha rendido, tampoco me rendirá ninguna presión". ERC ya hacía días que había trasladado que no aprobaría los presupuestos si llegaban a votarse. Fuentes republicanas sitúan aquel domingo como el día en que todo se empezó a mover, aunque por parte del Govern tres días antes empezaron ya a asumir que haría falta activar un plan 'b'.

El president Illa y la consellera Romero el miércoles en el Parlament.

El president Illa y la consellera Romero el miércoles en el Parlament. / Quique García / EFE

Todas las partes coincidieron en que había que construir un "nuevo relato" libre de calendario, pero también de la demanda del IRPF y de la necesidad de incorporar medidas para paliar el impacto de la guerra en Oriente Próximo como gancho para "actualizar" el proyecto. Es decir, una solución que pasaba por que tanto Illa como Junqueras renunciaran a su posición de máximos y se emplazaran a una prórroga. Hubo reuniones el domingo, el lunes y el martes, que fue el día clave. Por la mañana se reunieron en el Palau de la Generalitat los dos equipos negociadores y esbozaron el acuerdo. La retirada de las cuentas ya estaba encima de la mesa aunque, públicamente, la consellera de Economia, Alícia Romero, seguía negando que esta fuera una posibilidad.

La rúbrica llegó al anochecer con la reunión entre Illa y Junqueras, que no fue la única que mantuvieron desde que saltaron chispas el 20 de febrero. El miércoles, un comunicado en el que se valora tanto lo que explicita como lo que no, sacudió el tablero para hacer 'tabula rasa' y volver a empezar en una suerte de segunda oportunidad. El president y el líder de ERC comparecieron cada uno por su cuenta para dar cuerpo argumental al nuevo escenario en pro de la "estabilidad". Nada está solucionado aún, pero tampoco roto. Las dos partes ganan tiempo.

Un futuro incierto

El Govern y ERC han evitado que la legislatura en Catalunya colapse, pero nadie garantiza que en verano las cuentas lleguen a aprobarse. En el ejecutivo catalán subrayan que no es baladí que en el cuarto punto del texto firmado por el PSC y por ERC se explicite que se comprometen a "negociar para aprobar unos presupuestos". "Volvemos al sosiego", resumen.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, el miércoles explicando su acuerdo con el Govern.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, el miércoles explicando su acuerdo con el Govern. / Enric Fontcuberta / EFE

Desde ERC avisan de que solo es un tiempo muerto. Aceptan diluir el IRPF, pero quieren una alternativa "igual o mejor". "Si tú vas a una tienda y pagas una nevera, si no te dan la nevera muy contento no estarás", ha dicho este jueves Junqueras. La fecha límite para un nuevo acuerdo es el 31 de julio, el último día del periodo de sesiones del Parlament, pero ahora mismo no hay nevera ni tampoco una alternativa.

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