Las cuentas de 2026
Illa retira los presupuestos y Junqueras diluye la exigencia del IRPF para seguir negociando
El president reivindica su decisión para garantizar la "estabilidad" y dar más tiempo a la negociación para aprobar las cuentas en junio
El Govern acuerda un suplemento de crédito de más de 5.000 millones de euros que aprobará este jueves para evitar tensiones de tesorería
El pacto entre Illa y Junqueras sobre los presupuestos: 'ni para ti ni para mí, para los dos'
Illa se convierte en el primer president en retirar del Parlament unos presupuestos de la Generalitat

El president de la Generalitat, Salvador Illa, saludando al líder de ERC, Oriol Junqueras, la semana pasada / MANU MITRU
Hacer de una retirada a tiempo lo que esperan que sea una victoria en diferido. O, por lo menos, evitar una derrota que ponga en jaque la legislatura en Catalunya. Eso es lo que han pactado Salvador Illa y Oriol Junqueras, un 'quid pro quo' sellado el martes por la noche en el Palau de la Generalitat tras una maratoniana jornada de reuniones: el president da marcha atrás con los presupuestos con el compromiso de volverlo a intentar en junio; y el líder de ERC renuncia a la recaudación del IRPF como condición 'sine qua non', además de asegurar el aval inmediato a una inyección de recursos de más de 5.000 millones de euros vía suplemento de crédito que se aprobará este mismo jueves para cubrir las necesidades más inmediatas.
Con este acuerdo, se salva la posibilidad de tener nuevos presupuestos y dejar atrás los de 2023, pero, eso sí, en verano y con renuncias relevantes en ambas partes. Illa se convierte en el primer president en retirar unas cuentas que ya habían iniciado su tramitación en el Parlament y evidencia que no se ha salido con la suya tratando de aprobarlas sin haber atado antes los apoyos de sus socios. "Sí, soy el primer president en retirarlos; y los volvería a presentar y los volvería a retirar", ha reivindicado en sede parlamentaria en nombre de la "estabilidad". Y Junqueras diluye el IRPF como línea roja admitiendo que es un asunto que no está en manos de la Generalitat desencallar, sino del Gobierno de Pedro Sánchez, que ahora no está por la labor.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, durante la declaración institucional / Jordi Bedmar Pascual / ACN
El resultado final es que el Govern y ERC se dan una segunda oportunidad -probablemente la "última", reconocen- construyendo un nuevo marco de negociación. Además, se fijan una fecha límite para llegar a un acuerdo: antes de acabar el actual periodo de sesiones en el Parlament, es decir, el 31 de julio, pasado el ecuador del año. El president no concibe no aprobar, por lo menos, unos presupuestos durante su mandato teniendo en cuenta que el año que viene toda negociación estará enmarañada por las elecciones municipales y las generales, además de las catalanas previstas para 2028.
Más tiempo en nombre de la "estabilidad"
Pero ni siquiera esa prórroga asegura que acabe habiendo 'fumata blanca' antes del parón estival, aunque sí que da cuerda a la "estabilidad" que Illa ha preconizado como bien a preservar de la mano, ha insistido, de la "mayoría progresista" que hasta ahora ha operado en esta legislatura con la triangular que suman PSC, ERC y Comuns. Una votación fallida el viernes hubiera abierto una falla en la confianza que hubiera sido difícil de resarcir en un contexto en el que, además, nadie quiere que se apriete el botón electoral. "Hemos comprado tiempo, pero no sabemos cómo acabará", reconocen fuentes del Govern, que admiten que hay ciertas reservas sobre qué acabarán haciendo los republicanos pero que, aún así, creen que es necesaria esta "nueva oportunidad" porque están "condenados a entenderse".
Es la hora de que la responsabilidad vaya más allá de la retórica, y de traducirla en hechos y en soluciones
En una comparecencia en el Palau de la Generalitat, Illa ha defendido que "es la hora de que la responsabilidad vaya más allá de la retórica, y de traducirla en hechos y en soluciones" para reclamar a ERC que llegue a un acuerdo que los socialistas asumen que irá "para largo". Entienden, eso sí, que salen de la vía muerta en la que se habían situado y que por fin entrarán a hablar de partidas presupuestarias sin que el nudo del IRPF sea un freno, cosa que hasta ahora los republicanos habían rechazado. El president ha argumentado que el proyecto que presentó hace dos semanas debe ser "actualizado" para que se ajuste a la "nueva realidad" que se ha derivado de la guerra de Irán, con un impacto económico que ya hace mella en la economía de los ciudadanos.
"Este es un escenario de riesgo que no podemos ignorar", ha advertido, por lo que ha prometido "intensificar las negociaciones" a partir de ahora manteniendo intactos tanto los acuerdos firmados con los Comuns como los contraídos con sindicatos y patronales. La cuestión es si en junio habrá unas mejores condiciones para que, entonces sí, ERC dé su sí a las cuentas. Para entonces calculan que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, habrá dado el salto al ruedo electoral de Andalucía, pero junio tiene que ser también un mes clave para la aplicación de la amnistía tanto a Oriol Junqueras como a Carles Puigdemont.
Un 'reset' para empezar de nuevo
En una coreografía previamente pactada con el Govern, el líder de ERC ha comparecido desde la sede de su partido para celebrar que el president haya accedido a retirar unas cuentas que presentó de forma "unilateral" y sin consenso, y se ha ofrecido a negociar unas nuevas para dotar de más recursos la Generalitat. Los republicanos han conseguido que el president reformule los presupuestos como querían, pero también han pagado un precio: se han comprometido a que el IRPF no condicione toda la negociación de nuevo.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, durante una rueda de prensa este miércoles / Enric Fontcuberta / EFE
Así, Junqueras ha mantenido que conseguir la recaudación de este impuesto seguirá siendo "una cuestión muy importante" en la futura negociación, pero ha esquivado situarlo como condición indispensable. "Si el Govern tiene una alternativa que cree que es mejor, que la presente y ya lo negociaremos", ha añadido. Fuentes de ERC avisan de que cualquier alternativa al IRPF la tendrán que estudiar a fondo: "Nos tendrán que convencer de que tienen una propuesta aún mejor".
Nos tendrán que convencer de que tienen una propuesta aún mejor
Escuchadas las dos partes, el Govern y ERC, lo que se desprende es que han decidido asumir renuncias y se comprometen a volver a empezar la negociación con una mirada nueva, al tiempo que los Comuns fruncen el ceño pero se conforman con no estar en el peor de los escenarios. Eso sí, ya han advertido que no se quedarán de brazos cruzados y que también ellos quieren renegociar durante esta prórroga. A partir de aquí, por delante hay ahora cuatro meses más para, ahora sí, pactar unos presupuestos y alejar definitivamente el escenario de unas elecciones anticipadas y de una legislatura fallida. Catalunya sigue sin tener nuevas cuentas, pero hoy se han puesto las bases para hacer un 'reset' tras semanas de bloqueo y volverlo a intentar.
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