El rearme español
El Ejército del Aire busca entre empresas y científicos nuevos sistemas para defender las bases aéreas
El Rey inaugura una muestra-ejercicio de defensa antimisil y antidrón, impresoras para fabricar piezas en lugares de despliegue, ciberescudos, cascos inteligentes...

Una soldado bombera y su formador, con un simulador de actuación contra incendios en bases aéreas / JJF

En la guerra robótica, digitalizada e impredecible de estos tiempos, una base aérea necesita ser capaz de neutralizar la señal electrónica que guía a los drones contra ella, compartir la información sobre amenazas con todos sus sistemas de armas y con otras bases aéreas, construir un techo antimisiles, hacerse inasequible a los cibertataques e intrusiones en sus comunicaciones, fabricar rápido piezas para mantenimiento de sus cazas sin tener que esperar a que lleguen los suministros, operar con combustibles de menor huella ecológica y logística…
Todo eso está recogido en un concepto que este miércoles ha desplegado el Ejército del Aire y del Espacio en su segunda demostración de avances tecnológicos de la fuerza aérea, ante el rey Felipe VI, la ministra de Defensa, Margarita Robles, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y una todavía infrecuente confluencia de militares y ejecutivos industriales a la búsqueda de talento científico.
Es lo que los militares del Aire reúnen en unas siglas, ya una acuñación para su jerga profesional: BACSI. Significan Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente, y ya suma siete años reuniendo innovaciones de la industria de defensa y de los centros tecnológicos de las universidades.
Proyecto de proyectos
La muestra que ha organizado el Ejército del Aire tiene como escenario la maestranza y hangares de la Base Aérea de Los Llanos, en Albacete, sede del Ala 14, una de las unidades de cazas Eurofighter de las Fuerza Aérea española. Allí se ha acreditado, entre numerosas muestras de disrupciones tecnológicas, que ya no se puede aspirar a funcionar con bases y aeronaves aisladas en un mundo en el que operan nubes de robots y enjambres de datos.

El Rey llega al ejercicio BACSI con el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, Francisco Braco, la ministra Margarita Robles, el presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, y la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce / EA
A un público formado por integrantes de tres sectores implicados en BACSI, el general del Aire y jefe del Estado Mayor del Aire (JEMA), Francisco Braco, le ha dicho que este proyecto, como toda la Seguridad y la Defensa, “se apoya en tres patas, que son la universidad con sus centros de investigación, la industria y las Fuerzas Armadas”.
A grandes rasgos, BACSI es un proyecto de proyectos, o una incubadora de ideas para modernizar las bases aéreas españolas en su conectividad, la protección de la fuerza y la seguridad de los trabajos en tierra, la sostenibilidad energética y ecológica de la base y la gestión de la información que proporcionan otras bases, sistemas de mando y control y redes de sensores. En BACSI están ya abiertos 70 proyectos, y hay 35 empresas colaborando, según Defensa.
Fuego en la pista
Con los proyectos en marcha se busca, por ejemplo, que en la operativa de inspección de pistas o de aeronaves disminuya drásticamente el riesgo para las personas con drones y otros robots de examen.
En ese contexto se explica cómo este miércoles una soldado vestida de bombera manejaba una manguera por cuya boca no sale agua ni espuma, sino datos para la pantalla de un simulador, en la que un incendio se está haciendo con una pista de aterrizaje. La soldado veía el desastre a través de unas gafas de realidad virtual, y operaba la manguera en el vacío como si estuviera allí, solo que el chorro de espuma que finalmente ahogaba a las llamas existía solo en los píxeles de la pantalla.
“Lo usamos para formación”, explicaba el brigada San Martín, profesor de la ETESDA. Es la escuela de Seguridad, Defensa y Apoyo que tiene en Zaragoza el Ejército del Aire, de la que salen cada año 60 militares especializados en minimizar riesgos y daños en una base aérea.
Casco que cuida al piloto
La conectividad y la protección de la fuerza son los ejes del proyecto BACSI. En una guerra moderna, los adversarios tratan, antes que nada, de obtener la superioridad aérea... destruyendo la fuerza aérea del contrario. Eso incluye a las bases en los primeros objetivos de un ataque. Y eso es también un quebradero de cabeza para un estado mayor del Aire: cómo reducir la vulnerabilidad de las bases y hangares contra misiles, drones o bombarderos.
Para ello no se piensa solo en baterías Patriot. BACSI también implica investigación en robótica y sensores cuya información se procese con la asistencia de la inteligencia artificial.

Un técnico de ITP Aero le explica el funcionamiento de un motor a Felipe VI este miércoles en la demostración BACSI del Ejército del Aire / EA
A menudo el JEMA Braco dice que “la defensa no es solo cosa de militares; en la defensa cada miembro de la sociedad ocupa un lugar”. BACSI es una inédita mezcla de lo público y lo privado, lo civil y lo militar, con ocho empresas patrocinadoras, además del propio Ejército del Aire y el Ministerio de Defensa: Telefónica, Indra, GMV, Pangea, Airbus, Amper, Sicnova e ITP Aero. Para los que visten uniforme, es un ejercicio militar; para los paisanos, es una muestra tecnológica.
Y lo que se enseña a los visitantes es un conjunto de avances en casos, por ejemplo, de neurotecnología (cascos que averiguan cómo está el piloto y qué objetivo está buscando), o fabricación aditiva.
Eso es otro nuevo concepto, hijo de esta época en la que se ha democratizado la fabricación de piezas con las impresoras 3D. No está metida únicamente la Fuerza Aérea en una línea específica de investigación de Defensa: también están el Ejército de Tierra y la Armada. Se trata de no tener que llevar piezas al lugar de despliegue si hay una avería, sino de ahorrarse el esfuerzo y el riesgo´logísticos y fabricar esos repuestos en el propio teatro de operaciones rápida y confiablemente. Por ejemplo, en el despliegue OTAN español en Eslovaquia.
Diversos metales en polvo y una fusión con láser hacen posible la reproducción de piezas, incluso una cuaderna completa del caza F-18 que ya ha servido en 100 horas de vuelo sin dar problemas.
La idea de idEAs
Parte de la defensa aérea del futuro pasa por operar en red. Una base aérea llena de aviones servirá de poco si no cuenta con la ventaja de la interoperabilidad con otras bases aéreas y otros aviones. Y en este flanco se buscan soluciones en BACSI en el área de conectividad. La investigación va tras sistemas de comunicaciones menos vulnerables, redes inalámbricas seguras, transformación digital del trabajo en la base aérea y conexión de esas bases con fuerzas dentro y fuera de España.
Como hacen el ministerio de defensa ucraniano y diversas brigadas implicadas en la guerra contra la invasión rusa, el Ejército del Aire y del Espacio se ha abierto a las iniciativas innovadoras que le quiera hacer llegar la gente... todo tipo de gente. Para eso ha creado idEAs. El nombre, jugando con las siglas de esta rama de las Fuerzas Armadas, es el de una iniciativa de buzón en internet
A través de idEAs, un investigador, un ingeniero, un inventor, un desarrollador de software... pueden entrar en contacto con los militares implicados en BACSI y enviarles un borrador de su propio proyecto. Si interesa, el teléfono del emprendedor o de la empresa sonará, y al otro lado estará llamando el Ejército del Aire.
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