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Las relaciones con el PSC

ERC, ante su gran decisión: ¿qué gana y qué pierde con los presupuestos de Illa?

Los republicanos apuran las conversaciones con los socialistas con la fecha límite del 20 de marzo

Junqueras mantiene el veto a los presupuestos y se ofrece a negociar suplementos de crédito: "Recursos no faltarán"

ERC presenta una enmienda a la totalidad a los presupuestos mientras sigue negociando con el Govern

El Govern y ERC exhiben en el Parlament su distancia ante los presupuestos por el IRPF

El president de la Generalitat, Salvador Illa, saludando al líder de ERC, Oriol Junqueras, en el acto institucional del año Josep Irla.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, saludando al líder de ERC, Oriol Junqueras, en el acto institucional del año Josep Irla. / MANU MITRU

Quim Bertomeu

Quim Bertomeu

Barcelona
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ERC está decidida a tumbar los presupuestos de Salvador Illa si el Gobierno no garantiza avances en la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat. Republicanos y socialistas están en contacto permanente para desbloquear la situación, pero la negociación sigue estancada. La fecha límite es este viernes, cuando se votarán en el Parlament las enmiendas a la totalidad. ERC se prepara para todos los escenarios siendo consciente de que, como casi siempre en política, no hay un desenlace idóneo.

Si finalmente avala los presupuestos de Illa ERC ganará, sobre todo, tiempo. Tiempo para preparar las elecciones municipales de mayo de 2027 sin el ruido de fondo de que la legislatura en el Parlament está embarrancada y por, lo tanto, de la amenaza permanente de unas elecciones anticipadas catalanas que lo pongan todo patas arriba. Para un partido que sale de una crisis interna y busca dejar atrás un ciclo electoral negativo, tener estabilidad para preparar los comicios locales sería un bien preciado para intentar configurar cuantas más listas mejor en los pueblos y ciudades. ERC es, desde su fundación, un partido municipalista y no puede permitirse otro retroceso como el de hace cuatro años.

El acuerdo presupuestario, además, permitiría a los republicanos intentar asentar todos los pactos que tiene en marcha con el PSC y con el PSOE en el Congreso y que no están cerrados del todo: el traspaso de Rodalies, la condonación parcial de la deuda del FLA, la nueva financiación o el consorcio de inversiones. Avanzar en todos estos asuntos, también en el IRPF, es clave para poder exhibir que su voto a la investidura de Sánchez (2023) y a la de Illa (2024) no fue en vano. Unas nuevas cuentas también permitirían a ERC exhibir su condición de partido clave para inyectar recursos al sector público y a los ayuntamientos.

El escenario de acuerdo presupuestario, sin embargo, también tendría contraindicaciones. Volvería a situar a los republicanos como socio estable del PSC, lo que siempre es aprovechado por Junts para intentar desgastar al partido de Junqueras. Sería munición electoral para Puigdemont a la hora de disputar el voto en las municipales en los pueblos del interior de Catalunya, donde el PSC tiene menos presencia, y ERC y Junts tienen más votantes en disputa. Además, aún no está claro qué efectos electorales tiene para ERC la proximidad a Illa. Desde que firmaron el acuerdo de investidura, en agosto de 2024, aún no ha habido elecciones en Catalunya de ningún tipo. Esto también hace que los republicanos tengan dudas a la hora de firmar unos presupuestos que le encadenarían a los socialistas hasta el final del mandato.

"Si hemos aguantado cuatro años de prisión, ¿creen que no aguantaremos cuatro semanas de presión?". Con esta declaración de hace unos días, el líder del partido, Oriol Junqueras, quiso advertir de que su intención de tumbar los presupuestos no era ningún farol. Si finalmente no hay cuentas, ERC intentará presentarse como una formación exigente que marca distancias cuando el PSC y el PSOE no cumplen con lo acordado, como es el caso del IRPF. Esto le permitirá marcar perfil ante los socialistas a las puertas de las municipales. Uno de los sambenitos que tratan de colocarle siempre al partido de Junqueras, sobre todo desde Junts, son sus pactos con los socialistas "a cambio de nada". Tumbar las cuentas sería un gesto de fuerza.

El escenario de desacuerdo tiene, sin embargo, algunos inconvenientes. El primero, que el president podría tener la tentación de adelantar las elecciones al Parlament y ahora no sería un buen momento para ERC, ya que Junqueras sigue inhabilitado y tendrían que buscar a un candidato alternativo que no está nada claro. Mal asunto para el líder republicano, que nunca ha escondido su aspiración de ser el próximo candidato a la Generalitat. De hecho, lleva meses haciendo una gira por Catalunya para dar a conocer su proyecto.

Y si no hubiera elecciones, hay un segundo elemento que los republicanos tampoco pueden desdeñar. Si Illa no tiene presupuestos y Sánchez tampoco, los socialistas tendrían menos incentivos para sacar adelante algunos de los temas más espinosos por los que presionan los republicanos. Por ejemplo: ¿Tendrá los mismos motivos el PSOE para remar a favor de la financiación o el consorcio de inversiones si Illa queda tocado en Catalunya? ERC asegura que son dos pactos cerrados, pero las relaciones no serían las mismas y el ambiente quedaría enrarecido.

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