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Formación del nuevo Gobierno

PP y Vox garantizan un acuerdo en Extremadura tras el resultado electoral de Castilla y León

Abascal da por hecho la entrada de Vox en la Junta, aunque antes de hablar de cargos apuesta por pactar «medidas concretas», mientras Feijóo apela a la «responsabilidad» para no volver a «fallar» a los votantes

Alberto Núñez Feijóo, junto a Alfonso Fernández Mañueco y María Guardiola, Isabel Díaz Ayuso y Jorge Azcón, en la junta directiva nacional del Partido Popular.

Alberto Núñez Feijóo, junto a Alfonso Fernández Mañueco y María Guardiola, Isabel Díaz Ayuso y Jorge Azcón, en la junta directiva nacional del Partido Popular. / José Luis Roca

Mérida
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El resultado de las elecciones de Castilla y León ha despejado el escenario político en Extremadura y acerca un acuerdo de gobierno entre el PP y Vox que ambas formaciones dan ya prácticamente por hecho. Tras semanas de contactos intermitentes y después del paréntesis que supuso la campaña electoral castellanoleonesa, los mensajes intercambiados este lunes por los líderes nacionales de ambos partidos apuntan a una reactivación inmediata de las negociaciones para desbloquear la Junta.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha asegurado que su formación «va a gobernar en las tres regiones», en referencia a Extremadura, Aragón y Castilla y León, y ha dejado claro que el partido reclamará entrar en los ejecutivos autonómicos allí donde sus votos sean decisivos. Con ese mensaje, Vox consolida la estrategia que ya había esbozado tras las elecciones autonómicas del pasado año: exigir presencia en los gobiernos donde ha aumentado su representación y resulta clave para investir a los candidatos del PP.

Abascal ha querido marcar también las condiciones de esa negociación. Así, ha insistido en que antes de hablar de cargos deberá cerrarse un acuerdo sobre «medidas concretas», con «plazos de cumplimiento y garantías» suficientes para asegurar que el pacto se ejecuta. «No vamos a hablar de sillones hasta que esté absolutamente claro que nos vamos a poner de acuerdo en un cambio de rumbo», ha sostenido el líder de Vox, quien ha reclamado una negociación «seria y entre partidos adultos».

Por su parte, el líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, ha subrayado que «lo que toca es responsabilidad» y ha defendido que, tras el resultado electoral, corresponde a ambas fuerzas entenderse para garantizar gobiernos estables allí donde suman mayoría. En este sentido, ha defendido que no se puede «volver a fallar» a los votantes ni convertir la gobernabilidad de los territorios en una pieza más de la estrategia partidista.

El nuevo escenario político surgido en Castilla y León parece haber eliminado uno de los factores que hasta ahora estaban ralentizando el entendimiento, pues la dirección nacional de Vox considera que, una vez concluido ese proceso electoral, ya no hay margen para seguir demorando los acuerdos pendientes. Abascal incluso ha elevado el tono contra Génova y culpó al PP de haber puesto obstáculos. Según ha dicho, su partido se ha encontrado hasta ahora con «zancadillas» por parte de la dirección popular, a la que ve más preocupada por construir un relato del bloqueo que por pactar.

Sin excusas de Vox

Desde el PP, sin embargo, la respuesta ha sido inmediata y contundente. Feijóo ha reclamado a Vox que deje de «jugar con la gobernabilidad» de Extremadura y Aragón, y ha advertido de que «ya está bien» de excusas para retrasar unos acuerdos que, a juicio de los populares, no tienen «objeciones de fondo». En una intervención con motivo de la Junta Directiva Nacional para valorar el resultado de los comicios, el presidente del PP ha recalcado que existe una mayoría clara para formar gobierno y que esa voluntad expresada en las urnas debe traducirse en estabilidad institucional.

El líder popular ha manifestado además que las negociaciones deben partir del documento marco aprobado por el PP para sus pactos territoriales, aunque admitió que cada comunidad presenta matices propios. En todo caso, ha destacado que el mandato ciudadano pasa porque sea el PP quien encabece esos gobiernos «a partir de su programa», por lo que ha apelado a hablar «más de ideas que de siglas» y a construir una alternativa política sólida.

Mano tendida de Guardiola

La presidenta de la Junta en funciones, María Guardiola, ha vuelto a tender su mano a Vox y ha pedido celeridad. Extremadura sigue pendiente de un pacto que permita superar el bloqueo abierto tras la investidura fallida del pasado 6 de marzo y el tiempo apremia, pues la líder del PP extremeño tiene hasta el 4 de mayo para ganarse el apoyo de los de Abascal. En caso contrario, la consecuencia es automática: la Asamblea se disuelve y se procederá a convocar nuevas elecciones.

 “No he parado de tener contactos y de trabajar”, ha afirmado este lunes desde Madrid Guardiola, quien ha señalado que para ella siempre ha sido "fácil" poder llegar a un pacto con los de Abascal. "Estoy centrada en lo que nos une, que son muchas cosas y voy a seguir con la mano tendida y trabajando", ha resaltado.

"Lo que hay que hacer es ponerse a trabajar ya y llegar a un acuerdo que sea bueno y beneficioso para los extremeños. En eso estoy desde hace dos meses y algo, así que deseando de que dé sus frutos", ha reiterado Guardiola, quien ha dejado la decisión de entrar en el Ejecutivo autonómico en manos de Vox. "Con ellos dentro o como quieran", ha trasladado.

En este sentido, cabe recordar que en Castilla y León, el PP ha ganado los comicios con 33 procuradores (dos mas) y el 35,45 % de los sufragios, pero para gobernar depende nuevamente de un Vox contenido con 14 parlamentarios. En los comicios celebrados el pasado 21 de diciembre en Extremadura, los populares obtuvieron 29 diputados (uno más) y Vox los triplicó hasta sumar 11.

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