Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Último mitin en Valladolid

Feijóo y Mañueco cierran la campaña en Castilla y León desalentando el voto a Vox

EL presidente del PP y el candidato popular a la reelección cerraron la campaña en Valladolid, centrando sus críticas en Vox y su abandono de la Junta en 2024

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Valladolid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Fernández Mañueco cerraron la campaña electoral del Partido Popular (PP) ante 4.000 simpatizantes en la Feria de Valladolid, y precedidos en el uso de la palabra por el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero. En un ambiente de gran euforia, y no muy lejos de donde Pedro Sánchez cerraba la campaña del PSOE, el líder de los populares y el presidente de la Junta y de nuevo candidato centraron sus esfuerzos, como en la última semana de campaña, en desalentar el voto hacia Vox.

"Todo lo que no sea votar al Partido Popular es darle la llave a las políticas fracasadas, sectarias y mediocres de un sanchismo en declive. Yo no quiero el modelo de gestión de Óscar Puente o de Ana Redondo en nuestra tierra", afirmó Mañueco en referencia a los dos ministros de esta localidad en el Ejecutivo, el de Transportes y la de Igualdad. Feijóo, por su parte, que en contra del protocolo orgánico y como excepción cedió la última intervención al presidente autonómico, fue todavía más allá, en un claro reparto de papeles. Tras una campaña en la que ha llegado a decir que los de Santiago Abascal son un partido "a la deriva", el presidente de los populares no bajó el tono de su mordacidad, tan velada como clara, hacia la extrema derecha. "El que se presente para tener un escañito y comentar la actualidad, que se haga tertuliano"; "en las elecciones se vota para elegir un gobierno, para tener el mejor gobierno, y el mejor gobierno posible es el de Mañueco"; "vamos, para que nadie pueda bloquear esta tierra, a votar al Partido Popular" afirmó en varios momentos de su discurso, fuertemente ovacionado.

Ambos reprocharon, reiterando su mensaje de toda la campaña, a Abascal su salida de la Junta de Castilla y León en el verano de 2024, como del resto de gobiernos de coalición con el PP en otras autonomías. Y lo pusieron como ejemplo de que Vox ni es de fiar ni se puede contar con su concurso para las responsabilidades de gobierno. "Cuando uno se presenta tiene que demostrar qué es lo que ha hecho los últimos años", insistió Feijóo, que asumió la parte más combativa del mitin para dejar a Mañueco glosar las políticas de su gobierno los últimos cuatro años.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante un acto de cierre de campaña, a 13 de marzo de 2026, en Valladolid, Castilla y León (España).

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante un acto de cierre de campaña, a 13 de marzo de 2026, en Valladolid, Castilla y León (España). / Photogenic/Claudia Alba / Europa Press

El optimismo reinó, como casi no puede ser de otra manera, en el final de fiesta de campaña de un PP de Castilla y León que es, sin duda, una marca de éxito testada los últimos casi cuarenta años. Más que ninguna otra división autonómica del partido o que incluso del PSOE, que ni siquiera en Andalucía gobernó tanto tiempo. Entre el público, en primera fila, estaba Juan José Lucas, presidente de la Junta durante dos décadas, que fue especialmente saludado tanto por Feijóo como por Mañueco. La mañana del viernes, en Ponferrada, fue otro expresidente autonómico, Juan Vicente Herrera, el que acudió al mitin matutino de Feijóo, en el que estuvo, como también en Valladolid, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Ester Muñoz, de las más aclamadas por los simpatizantes populares, y de las más solicitadas al terminar el mitin para las fotos de rigor.

La sensación que cunde entre los populares es que el escenario del domingo no puede ser peor que el de hace cuatro años, cuando Vox ya dio una importante campanada con el 17% del voto, un porcentaje ahora habitual en los de Abascal pero entonces muy por encima de la media de su apoyo en el resto de territorios y en las elecciones generales. Además, en aquella ocasión fue Mañueco quien unilateralmente adelantó las elecciones, sin contar con su entonces vicepresidente, Francisco Igea, de Ciudadanos, al que siempre acusó de estar urdiendo una moción de censura con el PSOE, algo negado reiteradamente por el centrista. Mañueco apostó esta vez, tras la salida de Vox en 2024, por agotar la legislatura, y así ha llegado a la cita del domingo. Aunque en sus previsiones no podía contar con que otros dos presidentes del PP, la extremeña María Guardiola y el aragonés Jorge Azcón, adelantarían la cita con las urnas en sus territorios, alterando notablemente las etapas del vigente ciclo electoral.

Suscríbete para seguir leyendo