Perfil presidenciable
Feijóo busca su sitio en la política internacional
El líder de la oposición conversó por primera vez con Marco Rubio esta semana antes del ataque contra Irán, que ha defendido con matices este sábado

Alberto Núñez Feijóo. / José Luis Roca

Alberto Núñez Feijóo ha protagonizado una semana convulsa, que ha concluido con su reivindicación de que el Rey Juan Carlos I vuelva a España, tras la desclasificación de los papeles del 23-F. Un episodio, unido a las vicisitudes no menores de las negociaciones con Vox en Extremadura y Aragón, que ha eclipsado otro movimiento menos llamativo a simple vista del presidente del Partido Popular (PP), pero quizás de mayor calado. El líder de la oposición de la cuarta economía de la Unión Europea (UE) busca su sitio en la política internacional, el área en la que menos cómodo se ha sentido el expresidente de la Xunta de Galicia desde su desembarco en Génova hace ahora cuatro años, y lo ha hecho con varios gestos y movimientos.
Todos ellos antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán de este sábado, sobre el que se pronunció así en las redes sociales: "El régimen iraní masacra a sus propios ciudadanos, persigue la bomba nuclear, financia el terror y desestabiliza a la región. Ningún demócrata puede ser condescendiente con ello porque la libertad se defiende en todo el mundo. Occidente debe estar unido: contención, evitar una escalada y volver a la negociación. En estos momentos, la seguridad de los ciudadanos españoles es una prioridad irrenunciable. Pido al Gobierno que active de forma inmediata un plan de protección y evacuación".
Entre esos movimientos, una publicitada conversación telefónica, el pasado martes, con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. "Hablamos de las relaciones bilaterales entre nuestros países, la OTAN, Hispanoamérica y Ucrania, entre otros muchos asuntos. Mi compromiso: que España sea un socio fiable para nuestros aliados", explicó sucintamente Feijóo en las redes sociales, sin recibir respuesta alguna de Rubio, con quien obviamente pudo hablar en español, dado el origen cubano del máximo responsable de Exteriores en la administración de Donald Trump.
Veinticuatro horas antes de esa llamada, Feijóo explicó en un largo artículo en ABC varias de sus posiciones de fondo sobre el mundo que se avecina. "El nuevo siglo occidental", según la expresión precisamente de Rubio, pronunciada en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, con la que tituló el escrito. En el insigne espacio de La Tercera de la cabecera madrileña, el líder de los conservadores comenzó citando a tres mandatarios europeos para reforzar su argumento inicial de que "el orden que surgió tras la Guerra Fría se ha agotado". Dos de ellos de su misma familia política, el canciller Friedrich Merz y el primer ministro polaco, Donald Tusk, y una tercera ajena al Partido Popular Europeo (PPE), la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.
La OTAN y otros asuntos
A partir de ahí, y sin perder un tono medidamente institucional, casi diplomático, Feijóo resumió su propuesta en cuatro ejes: una defensa de la OTAN como "marco esencial de nuestra defensa colectiva", pero reclamando de nuevo que el gasto en defensa suba más que el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) que alcanzó el año pasado con el Gobierno de Pedro Sánchez; un tirón de orejas a las políticas arancelarias que dicta Washington: "Las mayores etapas de prosperidad de Occidente -también de Estados Unidos- coincidieron siempre con la apertura comercial, no con el aislacionismo"; una apuesta por la descarbonización que evite el dogmatismo: "Ni negacionismo ni flagelación: realismo" y por último, pero obviamente no menos importante, una política migratoria bajo la siguiente premisa: "La migración masiva sin orden ni límites erosiona la cohesión social y, sin una integración real, terminará por destruir los propios valores que nos hacen atractivos".
Curiosamente, Feijóo es el responsable del área internacional en el comité de dirección de los populares, remozado a su imagen y semejanza en el congreso del PP celebrado el año pasado en Madrid, en el que nombró a Miguel Tellado como su secretario general. O dicho de otro modo, no hay una cara visible en Génova para los asuntos internacionales, un papel que en la primera etapa de Feijóo desempeñó el eurodiputado Esteban González Pons, portavoz del PPE, quien sigue siendo alguien muy próximo al líder popular, especialmente en todo lo relativo a los asuntos exteriores.
Mucho menos conocido para el gran público es el diplomático Ildefonso Castro López, un diplomático gallego, de la misma edad que Feijóo, que hasta octubre de 2022 sirvió como embajador de España ante la República de Irlanda y que en el último Gobierno de Mariano Rajoy se desempeñó como secretario de Estado de Asuntos Exteriores, a las órdenes del ministro Alfonso Dastis. Castro figura discretamente en la cúpula popular como secretario, pero ejerce como uno de los principales asesores de Feijóo en la materia internacional. Desde su incorporación a la misma Feijóo ha ido incrementando sus contactos internacionales, que en principio se circunscriben bastante a sus correligionarios del PPE pero que tratan de extenderse más allá.
En la familia europea ha liderado desde enero la posición de los conservadores comunitarios sobre la transición en Venezuela. Feijóo, que en todo momento evita una confrontación directa con Trump, dado que como explican en su equipo "ya hay mucha gente atacándole en España", ha tratado de presionar para que el rumbo del país no recaiga, como ahora, y por expreso deseo de Trump, en Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, ambos chavistas. Feijóó, además, ha vuelto a dialogar con el primer ministro de Marruecos, Aziz Ajanuch, con el que ya mantuvo un primer encuentro público en mayo de 2022, recién desembarcado en Génova.
Si logra finalmente suceder a Sánchez, tras las elecciones generales que como muy tarde tendrían lugar el año que viene, deberá decidir, entre otras muchas cuestiones, si asumir o no el giro copernicano del actual Gobierno en la posición sobre el Sahara Occidental, renunciando a defender el derecho de autodeterminación de la antigua colonia española. De momento, y también ante los marroquíes, Feijóo explica que ni siquiera ha sido informado del fondo de esa decisión. Aunque ese reproche se puede extender a cualquier asunto de fuera de nuestras fronteras, donde el PP denuncia la permanente incomunicación de Moncloa. También en la crisis abierta tras el ataque israelí y norteamericano a Irán. "El Gobierno no se ha puesto en contacto con nosotros, a ningún nivel, para informar de lo que sucede en Irán", explicaron este sábado desde Génova.
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