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Sin Aliança Catalana

El Parlament constituye la primera comisión para estudiar los discursos de odio, el fascismo y el racismo

El Parlament encara un año decisivo para blindarse frente a los discursos de odio y modernizar la institución

El Parlament activa una comisión para estudiar y analizar los discursos de odio

Parlament de Catalunya.

Parlament de Catalunya. / Manu Mitru / EPC

Gisela Boada

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Barcelona
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El Parlament ha constituido este jueves la primera comisión de estudio de los discursos de odio, el racismo y el fascismo en la Cámara catalana, un órgano impulsado por PSC, Junts, ERC, Comuns y la CUP hace diez meses y que se aprobó en sede parlamentaria con el rechazo de PPC, Vox y Aliança Catalana hace cuatro. En esta primera sesión se ha escogido como presidente al diputado socialista Christian Soriano, de vicepresidente Andrés García Berrio (Comuns) y de secretaria, Marta Vilalta (ERC).

"Es un tema importante para el presente y el futuro del país, un reto mayúsculo que no solo apela a las izquierdas, sino a todos las fuerzas democráticas que tienen representación parlamentaria", ha declarado Soriano, tras tomar posesión de su cargo en una votación que ha conducido el presidente del Parlament, Josep Rull. "Los discursos de odio suelen tener consecuencias de odio y contra eso batallaremos", ha añadido el socialista, en un pleno que ha contado con diputados de todas las formaciones, salvo de Aliança Catalana.

Uno de los retos que persisten desde el inicio de esta legislatura por parte de la presidencia del Parlament es encontrar una fórmula para poder poner coto a los discursos de odio que proliferan en sede parlamentaria sin erosionar la libertad de expresión de la que gozan los diputados, un tema que preocupa a la Mesa, con miembros del PSC, Junts y ERC, pero también al resto de grupos parlamentarios que firmaron el 'pacto antifascista' al inicio de esta legislatura (Comuns y CUP).

La diputada de Aliança Catalana en Parlament de Catalunya, Sílvia Orriolsp.

La diputada de Aliança Catalana en Parlament de Catalunya, Sílvia Orriols. / Lorena Sopena

La puesta en marcha de este órgano busca sentar las bases de un futuro "pacto nacional contra los discursos de odio", una reclamación que hace tiempo que se repite dentro del hemiciclo como herramienta que permita frenar aquellas expresiones que, según los partidos impulsores, "ponen en riesgo la convivencia, la cohesión social y la democracia misma". Hasta entonces, la comisión servirá para articular las líneas de acción a seguir y preparar este futuro pacto.

Se trata de un espacio de trabajo de los grupos parlamentarios para analizar qué contextos se originan estos discursos, a través de qué canales se difunden y a qué colectivos van dirigidos para estudiar cómo combatirlos desde una perspectiva "política y social" dentro de hemiciclo. Es decir, de forma paralela a las herramientas con las que ya cuenta el Parlament, mediante su reglamento y el código de conducta.

Sin posibilidad de sancionar

La comisión recién constituida pretende, pues, recopilar datos cualitativos y cuantitativos sobre el origen y la difusión de los discursos de odio, pero no actuará como un órgano sancionador, pues esa competencia recae exclusivamente en la Mesa del Parlament, a través de la comisión del estatuto de los diputados, encargada de velar por el cumplimiento del código de conducta.

Es decir, la comisión se centrará en la respuesta dentro del ámbito político y social contra los discursos de odio, pero no institucional. Algo parecido se intentó tirar adelante en la pasada legislatura cuando se constituyó una comisión de estudio del racismo institucional, en una línea parecida, pero en esa ocasión no se apeló directamente a los expresiones de odio.

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