Vox se revuelve ante el decálogo para negociar de Feijóo y enfría los contactos: "Santiago siempre ha pedido respeto"
El desencuentro entre el PP y Vox se agudiza: las negociaciones para formar gobierno en Extremadura y Aragón se estancan tras las críticas de Abascal al documento "marco" de los populares

Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo, en un pleno del Congreso / José Luis Roca

Apenas veinticuatro horas, menos incluso, ha durado el reseteo de las negociaciones entre el Partido Popular (PP) y Vox, que de momento siguen sin vislumbrar un acuerdo ni en Extremadura ni en Aragón. El proceso encalló este martes a primera hora, cuando en una entrevista en Antena 3 Santiago Abascal dejó claro hasta qué punto le parecía "ofensivo" el decálogo publicado la víspera por los populares. Un autodenominado documento "marco" en el que los de Alberto Núñez Feijóo pretendían fijar los límites de cualquier acuerdo, incluyendo aspectos tan preliminares o básicos como el respeto a la Constitución o, incluso, a la jefatura del Estado.
El presidente de Vox llegó a afirmar que "yo he defendido incluso con mi integridad física la Constitución", una clara referencia a sus orígenes en política como dirigente del PP vasco en los años duros de ETA, suficiente para que su antiguo partido entienda hasta qué punto se siente dolido con el documento de marras.
Fuentes de Vox explican parte del por qué de esa ofensa. "Santiago siempre ha pedido en privado, y directamente a Feijóo, que hubiera respeto para nosotros. Podemos discrepar, y tendremos que ceder para llegar a acuerdos, pero se nos debe considerar como merecemos", afirman, metiéndose un poco en la psique del jefe de filas, que por otra parte dejó entrever eso mismo en sus manifestaciones públicas.
"Santi" y el Derecho
Dándole la vuelta a ese argumento, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Ester Muñoz, le reclamó al líder de Vox (al que le une una relación personal bastante cordial, precisamente de los tiempos en que coincidieron en el PP) "que no se crea esas etiquetas que les ponen, sobre todo la izquierda. Que no se las crea, de verdad. Yo creo que es de muy buena voluntad que la primera fuerza política que ha ganado unas elecciones, y que tiene que llegar a un acuerdo con la tercera fuerza política, ponga un documento certero, transparente, que conozcan todos los españoles, para dar certidumbre sobre lo que se va a hablar y sobre lo que no se va a hablar, y que sobre él podamos entendernos", concluyó.
Aunque su intervención también tuvo cierto tono displicente cuando afirmó, incluso llamándole por el diminutivo de su nombre de pila, que "yo entiendo que Santi no viene del mundo del Derecho, pero los que sí venimos de ahí sabemos que es normal empezar una negociación entregando un documento", le espetó.
Aunque incluso hay voces en el PP, y desde hace tiempo, sobre todo mirando a la experiencia en Extremadura con la presidenta en funciones de la Junta, María Guardiola, que reclaman medir más las consideraciones que se hacen sobre Vox, teniendo en cuenta sobre todo que hay que seguir sentándose con ellos en mesas de negociación. "Si yo no estoy de acuerdo en una determinada política con alguien, cuando me levante de la mesa de negociación habré cedido yo, o habrá cedido él; pero si yo llamo a alguien machista, u homófobo, cuando me levante de la mesa de negociación, e incluso aunque hayamos llegado a un acuerdo, la otra parte seguirá siendo un machista, o un homófobo", explica un dirigente popular a ese respecto.
Pese a todo, y a una semana del primer debate de investidura de Guardiola, que casi todos los concernidos dan por perdido, aunque puede haber otra investidura que evite la temida repetición electoral, hay cierto optimismo. En el PP insisten en que Vox no puede romper la baraja ni exponerse al riesgo de volver a las urnas, aun gozando de un momento demoscópico tan dulce. Aunque, eso sí, se admite que hasta que se celebren las elecciones en Castilla y León el próximo 15 de marzo, cuya campaña comienza este viernes, es muy difícil que puedan producirse avances.
Ni que decir tiene que el fantasma del verano de 2023 planea sobre todas estas renovadas negociaciones entre el PP y Vox. Entonces, desde luego, no hubo unificación alguna de las negociaciones por parte de Génova, y así tan pronto Carlos Mazón, ahora ex presidente de la Comunidad Valenciana, se apresuró a cerrar uno de los primeros acuerdos de coalición con Vox, como Guardiola se resistió, incluso con duros ataques a la extrema derecha de los que muy pronto se tuvo que desdecir. Unas disonancias que el aparato del PP se apresta ahora a embridar, con el secretario general de los populares, Miguel Tellado, como persona destacada para unificar criterios entre Extremadura y Aragón, y muy pronto Castilla y León.
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