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Inestabilidad tras el 23F

El Rey mostró en diciembre de 1981 ante la cúpula militar su miedo a que se repitiera el golpe

El Monarca convocó una reunión para tomar el pulso a los jefes militares y recordar su "subordinación" al Gobierno central

Accede a los documentos del 23-F en este enlace

DIRECTO | Documentos desclasificados del 23F, en directo: última hora de su publicación y reacciones

Felipe VI y Juan Carlos I, en la Pascua Militar de 2018.

Felipe VI y Juan Carlos I, en la Pascua Militar de 2018. / JUANJO MARTIN / AFP

Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
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El rey Juan Carlos I mantuvo el 12 de diciembre de 1981 una reunión con el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo; el ministro de Defensa, Alberto Oliart, y la junta de Jefes del Estado Mayor, para tomar el pulso y conocer con "claridad y franqueza" los "sentimientos" del estamento militar. La cita la convocó el jefe del Estado días después de que se hubiera difundido en los medios de comunicación el llamado "Manifesto de los 100", en el que un grupo de profesionales del Ejército mostró su malestar por el trato que recibían las Fuerzas Armadas por parte de los medios de comunicación y expresaron su apoyo a los acusados del golpe de estado del 23F.

Ese documento desató la alarma en el Ejecutivo central y llevó a Oliart a volver urgentemente a Madrid de un viaje de trabajo. En ese contexto, en el que había miedo a una repetición del golpe del 23F, Juan Carlos I convocó la reunión y pidió "escuchar las opiniones de los miembros de la junta de jefes de Estado Mayor". La información se ha conocido tras las desclasificación de documentos referidos al golpe de Estado hechos públicos este viernes por el Gobierno de Pedro Sánchez. Según unas anotaciones de Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa del Rey en aquella época, Juan Carlos I admitió en la reunión que España no era un país "totalmente estable" y que la "situación militar", después del 'manifiesto de los 100', era "delicada y digna de atención".

Fernández Campo envió a Emilio Alonso Manglano, entonces director del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid, actual CNI), el guion con la intervención que Juan Carlos I tuvo en el encuentro con sus invitados. Empezó apuntando la conveniencia de la reunión para conocer las opiniones de los jefes militares, a los que también recordó su visita a la Academia General Militar de Zaragoza el 28 de febrero, solo cinco días después del golpe, para "iniciar una comunicación armoniosa, sincera y frecuente entre los máximos representantes de las fuerzas armadas y el poder ejecutivo". Aquella cita estaba puesta en el calendario desde hacía tiempo, porque Juan Carlos acudía a celebrar el 25º aniversario de su promoción en la academia. Pese a la asonada, mantuvo aquella histórica visita, de la que habla el emérito en su libro 'Reconciliación'. “Acudieron 500 militares, entre ellos el Estado Mayor y el hijo de Tejero. Era la primera vez que me enfrentaba a ellos desde la intentona golpista y me temblaban las piernas. Me quedé petrificado ante aquella multitud de gorras dubitativas”, escribe en su manuscrito.

Tras recordar la visita a Zaragoza, en la reunión de diciembre de 1981, Juan Carlos I insiste en su papel de "rey constitucional" y afirma una obviedad ante los jefes del Estado Mayor: "Si el Estado necesita de la fuerza para, en el último extremo, imponer la ley, es difícil que la autoridad pueda mantenerse sin contar con ese respaldo material que sirva de apoyo a la razón moral y a la organización establecida por las leyes".

"Vencedoras de una tristre guerra"

El exjefe de Estado, según las notas, consideró que las fuerzas armadas "vencedoras en una triste guerra civil" no obtuvieron "beneficios destacados después de su victoria" y que, tras 40 años de "espíritu de sacrificio" estaban "acostumbradas al mayor respeto". La anotación viene antes de otra sobre la "imprescindible libertad de expresión de los medios de comunicación" y "los obligados cambios en los métodos de tratamiento de los temas militares", dos hechos que Juan Carlos I estima que han tenido que causar "una sorpresa y una conmoción en los miembros de las fuerzas armadas". Justo un sentimiento que atraviesa el 'Manifiesto de los 100', firmado por cien militares profesionales, oficiales y suboficiales.

A Juan Carlos I, según la nota de Fernández Campo, la publicación del documento, que le sorprendió de viaje a los Emiratos Árabes, le inquietó. "Ni podía demostrar esa preocupación ni poner de manifiesto una indiferencia que estaba muy lejos de sentir. Ya aquí, entre vosotros, quisiera que la situación pudiera analizarse entre civiles y militares, y sin olvidar la subordinación de las fuerzas armadas al poder del Gobierno, con la mayor sinceridad y, a la vez, con el tacto más exquisito", se lee en el documento desclasificado.

El Rey cerró su intervención pidiendo la opinión al presidente del Gobierno, al ministro de Defensa y a la representación militar de los ejércitos. "Sin considerar la situación con pesimismo, sí me parece necesario juzgarla con prudencia y plantear las soluciones con exquisito tacto y con equilibrio excepcional", reza las anotaciones de Fernández Campo sobre la intervención de Juan Carlos I.

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