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Investigación a la mujer del presidente

La Audiencia de Madrid subraya la "importancia" de los correos de un excargo de la Complutense en la investigación a la asesora de Begoña Gómez

Rechaza aclarar a la defensa un "error material" por poner en boca del exvicerrector Juan Carlos Doadrio algo que nunca dijo

El exvicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Juan Carlos Doadrio, comparece ante la comisión de investigación del ‘caso Koldo’, en el Senado, a 10 de diciembre de 2025, en Madrid (España).

El exvicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Juan Carlos Doadrio, comparece ante la comisión de investigación del ‘caso Koldo’, en el Senado, a 10 de diciembre de 2025, en Madrid (España). / Diego Radamés - Europa Press

Cristina Gallardo

Cristina Gallardo

Madrid
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La Audiencia Provincial de Madrid ha respondido de forma rotunda a las quejas de la defensa de Cristina Álvarez, la asistente en Moncloa de la mujer del presidente del Gobierno investigada por presunta malversación, subrayando la "importancia" e "interés" de los correos que pudo intercambiar con el exvicerrector de la Universidad Complutense Juan Carlos Doadrio en relación con la cátedra que la mujer de Pedro Sánchez codirigía en este centro universitario.

En el auto, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, los magistrados rechazan aclarar un "error material" que según el abogado de la asistente, José María de Pablo, habrían cometido al dar por hecho que Doadrio, manifestó su interés en aportar unos correos electrónicos que se intercambió con Álvarez cuando este ofrecimiento jamás se produjo en ninguna de sus comparecencias ante el juez del caso, Juan Carlos Peinado.

La cuestión tenía especial interés para esta defensa, que considera que la medida acordada por Peinado para requerir la entrega de los correos entre el testigo y su cliente vulnera, a su juicio, sus derechos fundamentales. La Sala, por su parte, justificó en su auto la actuación de Peinado señalando que la acordó "teniendo en cuenta" dicho ofrecimiento del testigo.

Los magistrados de la Audiencia, sin embargo, recuerdan a esta parte que Doadrio "manifestó que poseía unos ciento y pico de correos, que en un principio se comunicaba con Begoña Gómez, pero después lo fue Cristina Álvarez, con lo que el testigo puso de manifiesto un dato de importancia para la investigación".

Agregan que solicitar unos correos dirigidos desde direcciones oficiales como los correspondientes al Palacio de la Moncloa, como los remitidos desde la Universidad Complutense, "no constituye una intromisión en la esfera privada del individuo, recogen información oficial y en referencia a la investigada aportan datos de interés para valorar la participación de Cristina Álvarez en una esfera ajena a las funciones de su cargo como asistente de la esposa del presidente del Gobierno".

Repaso de comparecencias

En su escrito de queja, la defensa de Álvarez de las comparecencias de Doadrio en la causa. En la primera, prestada 19 de julio de 2024, Doadrio "ni siquiera mencionó la existencia de esos correos"; mientras que en la segunda, el 22 de enero del pasado año, "se limitó a manifestar que había repasado los correos antes de acudir a declarar, y que son ciento y pico", pero en ningún momento se ofreció a aportarlos. Tampoco lo hizo en su tercera declaración, "entre otras cosas porque ya los había entregado a raíz del requerimiento acordado" por Peinado y que fue objeto de recurso ante la Audiencia Provincial.

Doadrio compareció el pasado mes de diciembre ante la comisión de investigación del ‘caso Koldo’ en el Senado, donde manifestó que fue el rector, Joaquín Goyache, quien impulsó la creación de la cátedra que codirigía Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que él se sintió “obligado” a gestionarla, aunque no “presionado”.

Según dijo, se sintió obligado en función de su cargo: las cátedras las tengo que hacer yo. Si está bien la documentación, me da igual que se llame Begoña Gómez o que se llame Pedro Sánchez" quien la dirija. También explicó que el reglamento permite que el rector pueda "excepcionalmente" nombrar un director de cátedra que no sea de la Universidad Complutense de Madrid "siempre y cuando haya un codirector" de la institución. La normativa también permite que la persona que dirija la cátedra pueda no ser licenciada, cosa que le ocurre a Begoña Gómez.

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