Elecciones generales
Ideólogos de los Comuns opinan sobre una nueva alianza de izquierdas: "Hay que ir más allá del miedo a la extrema derecha"
Los exdirigentes Xavier Domènech y Dolors Camats y el exasesor Adrià Porta recetan "generosidad", más federalismo y una "agenda transformadora" compartida para las próximas elecciones generales
¿Qué aclaró y qué dudas dejó Rufián sobre su llamada a la unidad de la izquierda?
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Los Comuns defienden que la nueva alianza estatal de izquierdas sea de obediencia "plurinacional" y no "centralista"

Xavier Domènech, Dolors Camats y Adrià Porta / EPC

La amalgama de partidos a la izquierda del PSOE ha entrado, una vez más, en ebullición. El debate vuelve a ser el mismo que se ha ido reproduciendo en la última década: cómo tejer un mínimo común denominador para ir juntos en una propuesta electoral que seduzca al votante. Pero el contexto sí que es distinto: desde 2015 se ha ido de más a menos y nunca como antes ha habido tantas probabilidades -a juzgar por las encuestas- de que el PP y Vox sumen mayoría en las próximas elecciones generales. Ante esta realidad, ¿es suficiente la alianza que Sumar, Izquierda Unida, los Comuns y Más Madrid presentan este sábado? ¿Tiene encaje con el frente propuesto por Gabriel Rufián? Ideólogos de los Comuns consultados por EL PERIÓDICO hacen su diagnóstico.
El historiador Xavier Domènech fue uno de los arquitectos de la confluencia catalana y logró ganar las generales de 2015 y 2016 en Catalunya al frente de En Comú Podem. "Es positivo que den el paso, pero la coalición ha perdido parte de lo que era, no se sabe cómo se conjugará con los que faltan y, además, no es una propuesta nueva", asegura sobre el embrión electoral que se presenta en Madrid. Y es que hoy suben al escenario cuatro partidos que por el camino se han dejado otros que en 2023 sí que fueron compañeros de viaje, como Podemos, Compromís, Més per Mallorca o Chunta Aragonesista.
Pero para Domènech hay más elementos relevantes a solventar. A su juicio, es necesario articular una propuesta que no solo sea "reactiva y defensiva" ante el "miedo" a que la extrema derecha gobierne. Hay que ir más allá de, simplemente, "reanimar" a un votante desmovilizado que, además, puede estar enojado "con razón" con lo hecho hasta ahora. "Es necesario un programa potente ofensivo de propuestas transformadoras del Estado que el PSOE no ha impulsado y eso no se consigue solo reeditando lo que ya tenemos", argumenta, poniendo como ejemplo retos como el de la vivienda, el modelo productivo, o el poder judicial.
"Hace falta un frente popular, lo creo muy firmemente", sentencia. Esta es, asegura, la única hipótesis que aún no se ha probado y considera que el ejemplo francés avala que se trata de una oferta motivadora. Otra cosa, admite la duda, es si es posible articular algo así en España, porque no parece que los sujetos políticos interpelados estén por esto. Y es que ese frente, advierte, solo tiene sentido si "confluyen las izquierdas soberanistas con las izquierdas estatales". Para él, la principal virtud de Rufián es haber abierto este melón. Que no haya una agenda social y plurinacional común es, considera, lo que debilita a un soberanismo centrado en hacerse hegemónico en sus respectivos territorios y en negociar cada cual lo suyo.
"ICV era un proyecto que podría seguir, pero no ganar en solitario. Ganar requería crecer, un cambio radical y profundo. Y la organización fue generosa", relata Dolors Camats, una de las líderes de ICV que en 2015 defendió diluir las siglas del partido en la confluencia de los Comuns. Esa "generosidad" de entonces, asegura, vuelve a ser necesaria ahora. Para ella, lo importante no es el punto de partida, lo que hoy se presenta, sino el punto de llegada. "La cuestión es cómo nos organizamos para lograr 176 escaños que eviten que haya un Gobierno con la ultraderecha", opina.
Para ello, considera que es necesario "estrategia", pero también "táctica". "Hay que ver qué suma y qué resta en cada territorio, donde es mejor ir juntos y dónde es mejor ir separados", resumen. Es decir, valorar con la ley d'Hondt en la mano cómo se pueden obtener unos mejores resultados. Eso sí, advierte de que es necesario corregir lo que hasta ahora no ha funcionado y apunta que la nueva alianza tiene que tener "una mirada más federal".
Camats recuerda que a lo largo de la historia se han probado distintas modalidades. Hace 90 años fue la experiencia del PSUC en Catalunya, donde se apostó por un partido único para hacer frente a la dictadura. Recuerda también el pacto de la Entesa Catalana de Progrés en el Senado en la que se presentaron conjuntamente el PSC, ERC e ICV entre los años 2000, 2004 y 2008, fórmula que les permitió ser la lista mayoritaria en las cuatro circunscripciones catalanas. Y hace 10 años se apostó por las confluencias con las que se logró irrumpir en las municipales en Barcelona u obtener una representación inédita de la izquierda alternativa en el Congreso. Se trata, de nuevo, según la exdirigente, de dar ahora con la tecla que pueda dar rédito ahora.
En cuanto a la oferta que ha lanzado Rufián, más allá de considerar que es más una propuesta suya que de partido, asegura que, "si tan claro lo tiene", lo que tiene más cerca es "defenderlo en Catalunya" con las municipales como primer campo de pruebas para que en algunos lugares haya candidaturas únicas y en otros haya varias listas o uno deje de presentarse.
Adrià Porta es doctor en Filosofía, politólogo y, como exasesor de En Comú Podem, conoce bien la cocina de las confluencias de los últimos años. Su diagnóstico es que la izquierda tiene en estos momentos una contradicción de difícil solución: los partidos no tienen "casi ningún incentivo" para hacer nada superador de sus siglas y tienen dificultades para impactar en los medios y, al mismo tiempo, los perfiles más mediáticos no tienen arraigo territorial y "se impacientan". Así que el riesgo es que la alianza que se presenta quede "como una coalición de izquierdas fruto de las cúpulas" de los partidos al tiempo que la propuesta de Rufián y Emilio Delgado (Más Madrid) se queda como algo meramente mediático. "No hay nada que coja lo mejor de un lado y lo del otro", resume.
Para Porta, el "miedo" al ascenso de la extrema derecha ha dejado de ser un "pegamento". El discurso de Rufián, asegura, poco dista del de Sánchez en este sentido. "Hacen falta ideas, ofrecer algo en positivo. El eje del adversario común no se puede sostener indefinidamente, es un chantaje a la población que ha servido hasta cierto punto pero que no aguantará", argumenta. Y advierte de que, si bien hace 10 años las confluencias supusieron la construcción de un espacio donde "la gente podía implicarse", eso hoy no existe. "Eso es lo que hace falta", afirma.
Tiene claro que la alianza que echa a andar este sábado "no resolverá las dudas orgánicas" y que tampoco está el terreno abonado para sostener un frente más amplio con las fuerzas soberanistas, por lo que difícilmente podrá irse más allá de pactar determinados puntos programáticos.
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