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Política social

Feijóo matiza su defensa de la gestación subrogada y mantiene el giro del PP sobre el aborto

Feijóo, padre de un hijo a los 55 años, mantiene posiciones sociales que chocan con Vox y con sectores de su propio partido, como su defensa del matrimonio igualitario, que el PP llevó al Tribunal Constitucional

Alberto Núñez Feijóo, en su escaño del Congreso.

Alberto Núñez Feijóo, en su escaño del Congreso. / José Luis Roca

Mariano Alonso Freire

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Madrid
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Alberto Núñez Feijóo (Orense, 1961) es en muchos aspectos, incluido el de su vida personal, un dirigente atípico de la derecha, al menos en su generación. O, si se quiere, alguien que no encaja con determinados estereotipos asociados al mundo conservador. El presidente del Partido Popular (PP) es padre de un único hijo que acaba de cumplir nueve años, fruto de su relación desde 2013, cuando ya era presidente de la Xunta de Galicia, con la empresaria Eva Cárdenas. Es decir, padre a los 55 años de edad, con una mujer que su vez tiene otra hija, ya mayor, y divorciada de su primer marido.

El líder de la oposición ni mamó la política en casa, como muchos de sus compañeros de filas de antes y de ahora, ni fue precoz en su afiliación, ni tiene, como era casi norma no escrita hasta la llegada a Génova en 2018 de Pablo Casado, una alta oposición del Estado. La que sí tuvieron hasta ese año todos los líderes populares, desde Manuel Fraga a Mariano Rajoy, pasando por Antonio Hernández Mancha y José María Aznar.

Sea o no por eso, el hombre que quiso ser juez pero tuvo que renunciar a esa aspiración, cuando estudiaba Derecho en Santiago, al quedarse su padre en el paro, mantiene posiciones en materia social que chocan con Vox, por supuesto, pero también con sectores de su propio partido. Ni que decir tiene el matrimonio igualitario, que el PP llevó a llevar al Tribunal Constitucional (TC) en la época de José Luis Rodríguez Zapatero pero que hoy casi nadie discute en el seno de los populares, pero también el aborto. Feijóo es el primer líder de la derecha española, en toda su historia, que defiende sin ambages el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, en sus actuales términos, los de la ley de plazos del citado Zapatero que el TC ratificó en 2023, cuando el gallego ya era el líder de la oposición.

El pasado otoño, y a cuenta de la polémica levantada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, contraria a ofrecer el registro de médicos objetores al que obliga la ley, el presidente de los populares se apresuró a publicar un comunicado relativamente exento sobre la cuestión, dando un cierto golpe de autoridad interno, al dejar negro sobre blanco su compromiso: "Garantizaré siempre que cualquier mujer que opte por la interrupción de su embarazo pueda hacerlo con la mejor atención médica y psicológica, conforme a las leyes".

El interés "mercantil"

Hay una tercera cuestión, la de la gestación subrogada, sobre la que su posición parece haber evolucionado. Él mismo lo ha explicado esta semana durante una larga entrevista en el podcast Ac2ality, donde admitió que si bien había defendido esa práctica en el pasado con la salvedad de que no hubiera un interés económico o "mercantil", en sus propias palabras, confesó pensar ahora que "es muy difícil que no tenga algún interés mercantil". Feijóo, que se pronunció en apenas segundos sobre la materia, afirmó que se trata de un asunto de carácter "moral" y que "no es un tema fácil". Y, eso sí, afirmó que había que establecer una cierta política de hechos consumados ante el fenómeno: "Lo que no estoy dispuesto es a que se persiga a aquella gente que... bueno, ha tomado esa decisión, y que el país en el que lo ha hecho es legal".

De momento, y pese a esta posición expresada por Feijóo, ligeramente distinta a la que sostuvo en el pasado, el PP no parece querer abrir ese melón. En el último congreso de los conservadores, celebrado el pasado verano en Madrid, la gestación subrogada quedó arrumbada del debate ideológico del partido, pese a que previamente al cónclave algunos sectores habían prometido que, al menos, se discutiría.

En esta materia, como en algunas otras, el PP no deja de notar una cierta influencia, aun a título 'póstumo', de Ciudadanos, el partido que hace siete años le amenazó seriamente de sorpasso y a cuyos cuadros medios y equipo de asesores terminó absorbiendo, además de a la gran mayoría de sus votantes, ya en la etapa de Pablo Casado. Los de Albert Rivera e Inés Arrimadas enarbolaron como uno de sus reclamos principales el de la gestión subrogada, y llegaron a presentar una Proposición de Ley sobre el particular, tras una intensa campaña en el que contaron con personas muy conocidas que han recurrido a esa práctica, como el empresario Quique Sarasola. En aquella época, Feijóo parecía, en este concreto asunto, más naranja que azul, pero el tiempo le ha hecho cambiar de opinión, o al menos matizar la que tenía.

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