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Cuestión de Estado

“Si piden lo imposible, que decida la gente”

May Mariño

May Mariño

Madrid
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En Génova no gusta que se les pregunte constantemente por las negociaciones con Vox en Aragón y Extremadura, todavía recuerdan lo que influyó en las últimas elecciones generales el pacto de Carlos Mazón con Vox para gobernar en la Generalitat Valenciana, que siempre se leyó como una de las claves para que Alberto Núlez Feijóo no alcanzara La Moncloa y se quedara en la victoria electoral.

Buscan que las negociaciones de gobierno con Vox – que ya ha naturalizado Feijóo- no condicionen las citas que todavía quedan del ciclo electoral y que está marcando los compases de la política. Por eso piden menos ruido y más discreción, aunque la misma llamada de atención a María Guardiola por sus formas de relacionarse con Vox genere aún más ruido.

En Aragón se votó el 8 de febrero y, por ahora, no hay fecha de investidura. Un desaparecido Jorge Azcón sigue labrándose el acuerdo con Vox que, dentro o fuera de su gobierno, le permita la continuidad.

Pero en Extremadura se votó el 21 de diciembre, y ya van cerca de dos meses sin gobierno. Aunque en la cúpula del PP creen que es mucho tiempo de parón son conscientes de que hasta que no pasen las elecciones en Castilla y León (15 marzo) no habrá acuerdo con Vox para respaldar el nuevo gobierno de la Junta.

“Tranquilidad, sosiego y estrategia” es lo que recetan a la extremeña para que no entre al trapo de todas las insinuaciones de los de Santiago Abascal que mantienen una línea clara de condicionar las negociaciones con las siguientes elecciones. A la vez que avisan a Vox que midan sus exigencias porque, “si piden lo imposible, que decida la gente”, y habrá nuevas elecciones.

Cuestión de Estado

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En el PP se les nota incómodos con este carrusel de elecciones y la percepción general de que pese a ser los vencedores de las urnas, es Vox el que controla los tiempos. Aunque no hay que olvidar que el adelanto electoral en Extremadura y Aragón lo marcó Génova. Y ahora lo que llega es Castilla y León y, después, Andalucía.

Mientras, en la izquierda buscan la enésima fórmula para superar sus diferencias y rentabilizar los votos. Sin duda, Gabriel Rufián y Emilio Delgado han agitado los ánimos en una izquierda metida en sus dinámicas.

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