Agresión sexual
El PP afina el ataque a Marlaska por el escándalo del DAO y lo vincula a una negligencia del ministro
Feijóo pone en duda la competencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por no saber sobre la conducta del DAO, un cargo de su confianza

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, a Granollers / David Zorrakino - Europa Press

El Partido Popular (PP) afinó este jueves su ataque al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por el escándalo del cese del Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, sobre el que pesan graves acusaciones, incluida la de violación, contra una subordinada del Cuerpo, según detalla una querella admitida ya a trámite por un juez de Madrid.
Si el mismo martes a última hora, cuando estalló el caso, y en la mañana del miércoles, Feijóo y los suyos acusaban al titular de Interior -uno de los pocos miembros del Consejo de Ministros que permanece junto a Pedro Sánchez desde 2018, y el responsable de Interior más longevo de la democracia- de haber "ocultado" los hechos, ahora mantienen esa tesis como posible, pero ponen el foco también en una negligencia del ministro. Esto último en el caso de que realmente, y como el mismo Grande-Marlaska ha asegurado, no supiera nada de la conducta del DAO, un cargo de su máxima confianza, hasta este mismo martes, cuando la querella de marras y su admisión a trámite saltó a los medios de comunicación. Ni de José Ángel González ni del ayudante que, según relata la querella, al menos conocía de lo ocurrido con la subordinada.
"Si no lo sabía, es un verdadero incompetente", sintetizó en declaraciones a los medios de comunicación en Granollers (Barcelona) el propio Feijóo, quien abundó así en su argumento: "Si no conoce a quién le rodea, ni qué hacen los que le rodean desde hace meses, es un verdadero incompetente".
Hasta casi ese momento, en el PP había imperado una tesis, sostenida incluso en la sesión de control parlamentaria del miércoles, con el estallido del escándalo aún muy reciente, vinculada a que Interior prolongó de manera algo artificial el mandato del DAO, cuando ya había cumplido la edad de jubilación, camuflando ese hecho en un decreto del año 2024 sobre la dana de Valencia, algo que ya provocó cierto revuelo en su día. Pero que nadie puede asegurar que tuviera relación alguna con los hechos ahora conocidos.
El propio Marlaska, en esa sesión de control -a la que esta semana no asistió Sánchez, de visita oficial en La India- retó a los parlamentarios populares a que si sostenían que él sabía del caso antes de conocerse la querella lo dijesen fuera del hemiciclo, añadiendo a continuación que entonces se defendería en "otras instancias", una clara alusión a los tribunales de justicia. Las acusaciones que un determinado parlamentario vierta desde su escaño o desde la tribuna de oradores, y a expensas de que la presidenta del Congreso, Francina Armengol, pueda reprochárselas al orador en cuestión, o incluso retirarlas del Diario de Sesiones, están amparadas por la inmunidad parlamentaria.
Un antes y un después
Pese a todo, en el PP cunde el convencimiento de que este es un asunto que supone un antes y un después en la etapa de Marlaska, y que entroncaría con una crisis terminal del Ejecutivo, de la que serían etapas anteriores la crisis ferroviaria por la tragedia de Adamuz (Córdoba) y el caos de Rodalies, así como el gran apagón del que el próximo abril se cumplirá el primer aniversario. Sin olvidar, por supuesto, el 'caso Koldo' y todas sus derivadas, entre ellas la de que el ex ministro de Transportes José Luis Ábalos permanezca en prisión, como estuvo el pasado verano el ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. Las acusaciones al Gobierno y al PSOE de ser una "mafia" o una "organización criminal" han vuelto a escucharse en boca de dirigentes del PP estos días, a cuenta del escándalo del DAO.
En Génova, desde hace tiempo, y también en el grupo parlamentario del primer partido de la oposición, se extiende la tesis de que en ocasiones el partido se pasa de frenada cuando se trata de elevar la exigencia de responsabilidades políticas. O dicho de otra manera, que se intentan quemar las etapas de los escándalos del Gobierno demasiado deprisa, creando muchas veces expectativas frustradas en la ciudadanía.
Desde ese punto de vista, y cogiendo el ejemplo del cese del 'número dos' de la Policía Nacional, poner el dedo en una negligencia del ministro sería más ajustado como estrategia que sugerir o decir, como se hizo al principio, que habría actuado casi como cooperador necesario del delito, algo que entre otras cosas tendría traducción penal. Aunque el propio Feijóo volvió a alentar esa posibilidad en Granollers: "Con toda esta información cuesta mucho creer que el ministro del Interior no conociese para nada lo que hacía el número dos de su Policía, que lleva en su ministerio casi ocho años", sentenció al respecto.
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