Frente amplio de izquierdas
Rufián y ERC chocan por el frente de izquierdas: ¿qué motivos hay detrás y cómo queda su relación con Junqueras?
La alianza que propone el líder de Esquerra en Madrid sacude el partido, pero su cargo no peligra
Rufián (ERC) y Delgado (Más Madrid) harán un acto juntos en Madrid en pleno debate sobre el futuro de la izquierda
ERC desautoriza a Rufián otra vez y rechaza un frente de izquierdas: "Nos presentaremos con nuestras siglas"
Rufián se queda solo en su iniciativa para reunificar a la izquierda tras el rechazo general de los partidos

Oriol Junqueras y Gabriel Rufián en setiembre de 2025, cuando presentaron la ley de ERC sobre el IRPF. / Quique García / EFE

Uno de los subgéneros más cotizados de la política es cuando un dirigente se enfrenta a su propio partido al lanzar una propuesta que incomoda a la organización. Eso es lo que ha pasado con Gabriel Rufián, que ha intensificado su apuesta por crear una alianza de izquierdas de cara a las próximas generales, una idea que ERC rechaza. ¿Por qué insiste Rufián en esta apuesta, para la que no tiene aliados? La pregunta es pertinente, igual que lo es si sigue contando con el respaldo para seguir siendo portavoz en el Congreso de quien siempre ha sido su gran valedor, Oriol Junqueras. Estas son las claves del conflicto en Esquerra:
Uno de los primeros problemas que ha avivado la polémica es la indefinición, en sí misma, de la propuesta lanzada. Al principio, se entendió que pedía una coalición electoral de partidos a la izquierda del PSOE, pero luego Rufián lo matizó. De lo que se trata, pues, es de intentar hacer "algo diferente" desde el espectro político de la izquierda para intentar evitar que el próximo Gobierno sea de coalición entre populares y extrema derecha. Lo planteó así: "Si ganan PP y Vox nos pasarán por encima y quien diga lo contrario miente". Fuentes próximas al diputado republicano aseguran que lo que busca la propuesta, fundamentalmente, es "generar un debate" ante un "electorado adormecido" que, si no se despierta, será una autopista para la extrema derecha.
La propuesta de Rufián ha sacudido a su partido, que vive inmerso en un proceso de reconstrucción tras la batalla fratricida que vivió en 2024. ERC actualmente da apoyo estable al PSC en el Parlament y al PSOE en el Congreso, por lo que difícilmente puede permitirse, además, diluirse en un magma de izquierdas. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, intentó cortar el debate de raíz: "ERC se presentará con las siglas de ERC". La idea, pues, es ejercer más que nunca de "izquierda nacional arraigada" en Catalunya. Desde el entorno de Rufián admiten que el debate pueda generar "incomodidad", pero añaden: "Para hacer cosas nuevas, a veces hay que generar incomodidad". En cualquier caso, aseguran que no han recibido ningún toque de atención.

El líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, esta semana con su grupo en el Congreso. / Kiko Huesca / Efe
En el partido hay partidarios de la propuesta, liderados por Joan Tardà, excompañero de Rufián en el Congreso y un 'padre' político para él. Esta semana defendió que, ante el "avance del fascismo", hay que buscar "espacios conjuntos entre soberanistas e independentistas de izquierdas y alianzas con las izquierdas de los pueblos del Estado". También hay bastantes detractores, que recuerdan que en ninguna hoja de ruta aprobada por la militancia se prevé esta alianza de izquierdas. "Hace cuatro días celebramos un congreso y no ha habido debate [interno] sobre esta posibilidad", recuerdan. "Es un proyecto personal abocado al fracaso", afirman, los más críticos. El propio Rufián ha admitido que no ha llevado su propuesta ante los órganos del partido.
Desde la dirección de ERC intentan relativizar el asunto. No quieren polémicas. "Coincidimos [con Rufián] en el diagnóstico", señala una voz autorizada, que es la preocupación compartida por el auge de la derecha. No coinciden en la receta, es decir, consideran que Esquerra no tiene que querer jugar "ningún papel" en la reconfiguración de las izquierdas a nivel estatal. ¿Y Junqueras? "No ha habido discusiones. Él prefiere dejar que las cosas se pongan en su sitio poco a poco", resume una persona que le conoce bien.
Partidarios y detractores de Rufián dentro del partido coinciden siempre en un punto: el "altavoz" que se ha creado el diputado en el Congreso no tiene nadie en el partido. Ni el propio Junqueras. "Rufián tiene la capacidad de hacer llegar los valores y las propuestas de ERC allí donde no somos capaces de llegar", reconoció Alamany. Un exdirigente del partido lo resume así: "No sé cómo están las relaciones con Junqueras, pero si se han resentido, se tendrán que reconciliar. Se necesitan". La dirección tampoco amonesta a su diputado porque, en el fondo, la polémica sitúa a ERC en el foco y le permite disputar el voto con otras formaciones como los Comuns. De hecho, la insistencia de Rufián ya ha provocado movimientos, como la alianza de izquierdas que presentarán el 21 de febrero IU, Sumar, Más Madrid y los Comuns.
Rufián hace tiempo que dejó de generar unanimidad en ERC y no es solo atribuible a este papel de 'verso libre'. En 2024, cuando el partido se partió en dos, todo el mundo tuvo que mojarse. Él eligió el bando de Junqueras y eso le generó detractores. Además, el grupo del Congreso de ERC se fracturó y el ambiente nunca se ha recuperado. Esto ha derivado, actualmente, en una situación como mínimo peculiar: mientras su popularidad interna en la organización ha disminuido, su notoriedad y valoración en el conjunto del Estado es más alta que nunca. Tras la polémica, la duda es razonable: ¿Seguir o no seguir confiándole a él la nave en Madrid?.
El debate no es nuevo. Rufián llegó al Congreso por primera vez en enero de 2016 y antes de las últimas generales de 2023, ya hubo quien planteó si era necesario un relevo, pero Sánchez convocó las elecciones para sorpresa de todos. "La convocatoria sorpresa hizo que se asumiera que el candidato sería él, pero ya había el runrún de que igual era necesario un cambio", recuerda un dirigente de la época.

Rufián y Junqueras el día que fue confirmado candidato en las generales de 2023. / Toni Albir / Efe
Ahora, hay opiniones para todos los gustos, pero un denominador común: la polémica sobre el frente de izquierdas le beneficia más que le perjudica. La dirección ya lo ha ratificado en público -"Si quiere ser candidato lo será", dijo Alamany- y él se ha mostrado dispuesto a seguir. Un crítico con él lo resume así: "Toda esta movida le ha situado en el centro y, en el fondo, se ha garantizado volver a ser candidato". Si alguien quiere disputarle el puesto, siempre puede forzar una votación interna. ERC no celebra unas primarias competidas para elegir al candidato a las generales desde 2011. Por aquel entonces, Rufián, no era militante del partido.
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