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'UN CAFÉ EN LAS ALTURAS'

Charles Powell: "Sería un fracaso colectivo enorme que don Juan Carlos falleciese en el exilio"

El historiador asegura que no ha encontrado “evidencia documental de que el rey cobrara jamás comisiones” por su intermediación, pero admite que sí existió en él una voluntad de evadir impuestos

Un café en las alturas: Charles Powell / PI STUDIO

Armando Huerta

Madrid
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De padre inglés y madre española, el hispanobritánico Charles Powell, nacido en Madrid y doctorado en Oxford, es hoy el director del Real Instituto Elcano y uno de los expertos más prestigiosos en la historia de la Transición. Su último libro, El rey Juan Carlos I y la proyección exterior de España, analiza la aportación del monarca en la normalización fuera de nuestras fronteras del proceso democratizador vivido tras la muerte de Franco. “Fue sin duda el mejor embajador de España por su capacidad de representar al país”, sentencia.

Powell que, en busca de información, ha visitado por dos veces al monarca en Abu Dabi, ve al rey emérito “enfadado con la vida y el mundo”. “Tiene la sensación de que no se le ha hecho justicia y tiene una enorme añoranza a España; quiere volver a vivir aquí cuanto antes; tiene la sensación de que el pueblo español no ha reconocido su enorme contribución a los cambios que han ocurrido en España durante este medio siglo”, apunta.

En esta entrevista de Un café en las alturas Charles Powell ve compatible que, siendo aún príncipe, don Juan Carlos aunase “convicción democrática” e “instinto de supervivencia”, pues comprendió que la monarquía, sin democracia, no habría tenido recorrido. El historiador repasa la labor “discreta e incluso secreta de contactos personales con embajadores extranjeros” que don Juan Carlos tejió incluso antes de extinguirse el franquismo y evalúa su legado diplomático. “En el ámbito económico ha ayudado a muchas empresas a obtener contratos y a penetrar en mercados que hasta entonces eran desconocidos”, a la vez que subraya, en el ámbito de la diplomacia pública, hitos como los Juegos Olímpicos de 1992, la Expo de Sevilla y el impulso a las cumbres iberoamericanas.

En el capítulo de las sombras, Powell señala que “sucumbió a sus pasiones personales, forjando relaciones extramatrimoniales que han dañado enormemente la imagen de la institución y la suya propia”. “Y se ha visto envuelto en escándalos económicos de diversa índole que, al final, lamentablemente, provocaron su marcha a Abu Dabi”, añade.

Preguntado por las acusaciones vertidas contra don Juan Carlos por el presunto cobro de comisiones en la mediación de la compra de petróleo o la venta de armamento español, se expresa con claridad: “no he encontrado ninguna evidencia documental de que el rey don Juan Carlos cobrara jamás comisiones a cambio de esta tarea de intermediación”. Lo que sí documenta en su nuevo libro es el importante papel que desempeñó tanto en 1973 como en 1979 para paliar las grandes crisis del petróleo: “lo que hizo fue viajar a esos países y obtener contratos en términos muy favorables”.

En relación al contrato por las obras ferroviarias del AVE La Meca-Medina, Powell tampoco ha encontrado rastro alguno de comisión: “creo además que no tiene ninguna lógica; el pago de 100 millones de dólares realizado por el rey de Arabia Saudí se efectuó en 2008, pero el contrato para realizar esas obras no se firmó hasta 2011”.

“Sé que cuesta mucho al común de los mortales entender que un rey puede regalar a otra persona 100 millones de dólares”, afirma. “A un europeo esto resulta muy sorprendente, pero creo que fue así”, apostilla a la vez que reconoce, acto seguido, que “otra cuestión es si debería haberlo aceptado”. Charles Powell cree que el propio rey emérito reconoce que fue un error aceptarlo y señala que “lo lógico, cuando se recibe un regalo de este tipo es pasarlo inmediatamente a Patrimonio Nacional; eso, en el caso de los regalos en efectivo no se realizó y fue un gran error”.

Preguntado si después ha existido en el monarca una voluntad de evadir impuestos en España, Charles Powell no duda en afirmar que sí: “yo creo que el hecho de que, a lo largo de su reinado, haya creado varias estructuras financieras fuera de España, en Suiza, en Channel Islands o en América Latina, significa que sí existió esa voluntad de evadir impuestos”.

El historiador, que se detiene en la relación que el monarca mantuvo con los siete presidentes del Gobierno con los que coincidió en su reinado, se inclina por un juicio benevolente a don Juan Carlos a la hora de evaluar su legado comparando los errores y los logros, los desmanes y las aportaciones: “para mí queda bastante claro que pesan mucho más sus aciertos, su contribución al proceso democratizador -sobre todo, en los primeros años, entre 1975 y 1978- y papel durante los años 80 en la normalización de España, que fue espectacular”.

Y en relación a la vigencia de la monarquía en España, Powell concluye que “mientras la mayoría de los españoles, como ocurre actualmente con don Felipe y doña Letizia, tengan la percepción de que contribuyen positivamente, de que tienen un papel útil, la monarquía tendrá un buen futuro; cuando los españoles perciban que no es así, la pondrán en cuestión”.