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Elecciones 8F

Sánchez sitúa a Alegría como dique en Aragón: "Los votos del PP van a la ultraderecha y los de la ultraderecha al PP"

El jefe del Ejecutivo acusa al PP de “apoyar al acosador y no a la víctima” en el caso del alcalde de Móstoles y pide que se exija su dimisión

“Cada voto que se quede en casa es un regalo a las dos derechas”, ha advertido la candidata del PSOE, llamando a la movilización y contraponiendo un modelo “que busca construir desde el diálogo” frente a la "política extremista"

Pedro Sánchez y Pilar Alegría.

Pedro Sánchez y Pilar Alegría. / Pablo Ibáñez

Iván Gil

Iván Gil

Madrid
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Pedro Sánchez ha cerrado la campaña del PSOE a las elecciones de Aragón del próximo domingo en un mitin en Zaragoza, junto a la candidata Pilar Alegría, llamando a la movilización y equiparando al PP con Vox. "El próximo domingo, los votos del PP van a la ultraderecha y los de la ultraderecha van al PP. El único partido y candidata para frenar a la ultraderecha es Pilar Alegría y el PSOE", arengó. A los populares les reprochó "legitimar a la ultraderecha" y estar cerrando su campaña "con esa ultraderecha". Hizo así referencia a que en el acto paralelo del PP está prevista la participación del agitador Vito Quiles, "que estuvo en la lista de Alvise", así como de un grupo musical (Los Meconios) "que reivindica el golpe de Estado y la Guerra Civil".

El acto programado para las 18:00 horas se hizo esperar por el retraso en la llegada de Pedro Sánchez, de casi 30 minutos, quien este mañana se desplazó de urgencia a Andalucía para visitar las zonas más afectadas por el temporal. A los afectados aprovechó para expresar su solidaridad y comprometerse a que “el Estado en su conjunto (lo que incluye a la Junta de Andalucía que preside el popular Juanma Moreno), y por supuesto el Gobierno de España, va a estar en estos momentos difíciles, los que vengan y también en la reconstrucción”. Sánchez apeló a un pacto de Estado frente a la emergencia climática, que por el momento el PP rechaza, y "arrinconar a quienes niegan la ciencia y el futuro a nuestra gente joven".

El jefe del Ejecutivo asoció la lucha contra la emergencia climática con "estar en el lado bueno de la historia". Al igual que hacerlo por la causa de Palestina y también contra los "tecnoligarcas". "Que quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros menores", exhortó después de que esta semana anunciase una cruzada legal para regular las grandes plataformas, incluyendo la prohibición del acceso a redes sociales a menores de 16 años. Los "amos del algoritmo", añadió, "tendrán poder, pero no pueden controlar el voto". Por ello defendió el paquete de medidas de regulación para proteger a los menores "de los bulos" y los discursos de odio.

"Ver por parte de esos tecnoligarcas que responden con esos bulos y esa zafiedad me carga de razón", trasladó después de que el magnate Elon Musk, dueño de X, lo tildase de "tirano". A la denominada "tecnocasta" aseguró que "le vamos a plantar cara" y reprochó la reacción de la derecha frente a las críticas de los dueños de estas plataformas al Gobierno español.

"¡Qué fuertes son los débiles y qué débiles son con los fuertes", cuestionó al situar a Alberto Núñez Feijóo poniéndose de perfil y a Santiago Abascal "hincando la rodilla". Frente a ello, aseguró que el Gobierno no debe "claudicar" y plantar cara, liderando en la UE un endurecimiento de la regulación porque "no podemos permitir que nuestros jóvenes vivan en un mundo digital donde no hay ley".

Acto de cierre de campaña en Aragón del PSOE.

Acto de cierre de campaña en Aragón del PSOE. / Pablo Ibáñez

El presidente del Gobierno ha enarbolado la denuncia de acoso sexual y laboral de una concejal contra el alcalde de Móstoles para cuestionar que la dirección del PP negase “lo que parece ser verdad”. Una “vergüenza”, lo tildó, por “apoyar al acosador y no a la víctima”. Sánchez se preguntó por qué Feijóo “no actúa y exige la dimisión del alcalde de Móstoles” para acto responder que “no quiere que le pase lo que le pasó a Pablo Casado, que denunció la corrupción de [Isabel Díaz] Ayuso y al día siguiente lo sacaron” de Génova. Por ello, aseguró que “enfrente” hay un partido y un líder de la oposición “que no es autónomo”.

No pareció importar este retraso en el arranque del mitin a los simpatizantes y militantes que tuvieron que esperar en la plaza fuera del recinto, al llenarse los asientos dispuestos en el interior, quienes recibieron al ritmo de Viva Suecia y con gritos de “presidenta, presidenta” la llegada de Sánchez y de una emocionada candidata socialista Pilar Alegría. Según la organización, cerca de 2.000 personas se dieron cita en este mitin de cierre de campaña del PSOE en Zaragoza.

Alegría ha querido poner en valor su “campaña en ruta”, “de proximidad y cercanía” con la que visitó unos 80 municipios desde que dejó el Gobierno, para asociarla con su modelo de gobierno. “Para comprender lo que le pasa a la gente de esta tierra hay que mirar a la gente a los ojos”, aseguró apostar por desplegar un Gobierno “de proximidad”. También un “Gobierno que proteja”, a los aragoneses y especialmente a los servicios públicos.

La exministra tuvo asimismo reproches para su principal oponente, Jorge Azcón, a quien replicó una campaña sucia. “Está tan sediento de poder que se ha bebido ese veneno del odio”, apuntó, acusándolo de “utilizar la mentira y la infamia, aún sabiendo que eran mentiras y eran infamias”. “Esa es la verdadera cara que hemos descubierto del señor Azcón en esta campaña electoral”, dijo oponiendo un Aragón “basado en el respeto” y una papeleta del PSOE “que busca construir desde el diálogo” en lugar de “traernos esa política extremista que no nos ayuda en nada”.

“El único voto capaz de frenar a un gobierno de las derechas y que trabaje por los intereses de los aragoneses es la papeleta del PSOE”, concluyó llamando “a la máxima movilización”. “Cada voto que se quede en casa es un regalo a las dos derechas”.

"Remontada"

Esta ha sido la tercera y última incursión de Sánchez en la campaña aragonesa, tras estar el primer fin de semana en Huelva y el segundo en Teruel. Los tres únicos mítines que ha celebrado Pilar Alegría, quien ha optado por “campaña de proximidad” cambiando los grandes actos por encuentros sectoriales y con vecinos a pie de calle. Una forma de desprenderse de su corsé en el Gobierno como ministra de Sánchez, buscando que la campaña se nacionalizase lo menos posible. Limando asimismo dudas de ‘paracaidismo’ y fijando su identificación no con el Consejo de Ministros, sino con el territorio, apartándose de cualquier cuestionamiento de estar teledirigida desde Madrid. 

Sánchez no solo se juega en estas elecciones frenar una tendencia de cambio de ciclo, iniciada con la debacle en las extremeñas, sino que también pone a prueba su estrategia de los ministros-candidatos, tras promover a Pilar Alegría como cabeza de cartel. Una apuesta que se repetirá con María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, que dejará el Gobierno para concurrir como candidata en las elecciones andaluzas, previstas para el próximo mes de junio.

Desde Moncloa, de forma preventiva, tratan de diferenciar unas citas electorales de otras, alentando el voto dual, y niegan cualquier posibilidad de adelanto de las generales. Un intento de encapsular los resultados, sin dejar de poner la presión sobre los populares en caso de que la aritmética los ate más a la ultraderecha. Los socialistas aspiran a aguantar y a quedar por encima de su suelo histórico de 2015, cuando consiguió 18 diputados (ahora tiene 23), con recurrentes apelaciones a la "remontada" en la recta final de campaña.

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