Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Apuntes políticos de la semana

Dos estrategias bajo presión: Sánchez con Junts, Feijóo con Vox

El Gobierno busca recomponer su mayoría para aprobar los Presupuestos Generales del Estado mientras el PP hace frente al auge de la ultraderecha en un contexto marcado por la tragedia de Adamuz

APUNTES POLÍTICOS

APUNTES POLÍTICOS

Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La semana ha estado atravesada por la tragedia de Adamuz (Córdoba) y el caos de Rodalies mientras Pedro Sánchez sigue tratando de recomponer la mayoría de la investidura para aprobar unos Presupuestos. Está gobernando con los de 2023 prorrogados por tercer año. 

Si el jefe del Ejecutivo lograra superar la aritmética endiablada, con socios con intereses contrapuestos en algunos asuntos, acallaría en parte al PP, que denuncia que “quien gobierna sin Presupuestos” y “sin mayoría parlamentaria” lo que hace es “secuestrar a la nación” (Alberto Núñez Feijóo, 12 de septiembre de 2025).

El PP empezó el lunes queriendo convertir la misa de Huelva del jueves por el accidente de los trenes en una réplica del tenso episodio que se vivió con Carlos Mazón en el homenaje de Estado a las víctimas de la dana. El vicesecretario Juan Bravo dijo que sería un “insulto a las víctimas” que el ministro de Transportes, Óscar Puente, asistiera al acto religioso, que estuvo presidido por los Reyes, pero a la vez Feijóo se quejó de que Sánchez no fuera. 

La Moncloa envió a María Jesús Montero y varios ministros, aunque no al del ramo, Puente, porque a esa hora estaba dando explicaciones en el Senado. Y el jefe del Ejecutivo, según contaron sus portavoces, tampoco acudió, porque ha querido repetir su manera de actuar en las lluvias de 2024: no fue a la misa, pero sí al homenaje de Estado, que en este caso se ha aplazado a petición de las familias. 

Pese a todo, la solemnidad se impuso en la misa gracias en parte a la línea marcada por Juanma Moreno. El presidente de Andalucía se ha resistido a la estrategia de Génova e Isabel Díaz Ayuso para ir al choque con el Gobierno y por ahora está consiguiendo salir fortalecido de esta delicada situación. 

Es sideral la distancia que hay entre la reacción de Puente con la que tuvo Mazón el día de la dana y los meses siguientes. Pero no tiene mérito ganar en esa comparación. Puente sabe que para salir del atolladero habrá que asumir responsabilidades por Adamuz, superar los retrasos de la alta velocidad y, sobre todo, sacar del caos a Rodalies en Catalunya, donde sus críticos (el ‘president’ Salvador Illa y los independentistas) tienen más influencia en Sánchez que el PP. 

Junts exigió la dimisión de Puente en el Senado. “El sistema ha fallado. En el AVE y en Rodalies (...) Esto va en serio. Usted debe dimitir”, le lanzó Eduard Pujol. El partido posconvergente sigue siendo para Sánchez su socio más esquinado y solo tiene unas semanas para tratar de que, pese al divorcio anunciado por Carles Puigdemont, Junts le conceda el visado de los Presupuestos Generales. 

El presidente lleva unas semanas intentando contentar a sus aliados para recomponer la mayoría que le podría facilitar alcanzar el 2027. Para ello está dejando que esos socios (intermitentes) se cuelguen algunas medallas. Empezó en diciembre con Bildu, al que le permitió anunciar un acuerdo para mantener las medidas del escudo social durante 2026. Después llegó la reunión con Oriol Junqueras, de la que el líder de ERC salió blandiendo un acuerdo de financiación para Catalunya. Esta semana Sánchez ha cerrado cinco transferencias pendientes con el lendakari, Imanol Pradales (PNV), y ha concedido a Podemos el tanto de la regularización de 500.000 extranjeros, un guiño con el que busca que los morados se abran a transferir la competencia de inmigración a Catalunya. Podemos evitó que Sánchez cediera ese poder a la Generalitat en una votación en septiembre. Ione Belarra justificó su ‘no’ por considerar que esa medida servirá a Junts “para competir” con Aliança Catalana para “ver quién es más racista”. En las próximas semanas veremos si Sánchez logra que unos y otros olviden las graves acusaciones y las amenazas de divorcio. 

La gestión de la tragedia de Adamuz y las negociaciones de Sánchez discurren a la vez que sigue la cascada de elecciones convocadas por el PP en varias autonomías para remarcar la debilidad del PSOE en las urnas. Las votaciones están dejando claro el debilitamiento socialista, pero también que los populares tienen que pactar y ceder ante la ultraderecha si quieren ser presidentes, un retrato que no beneficia a Feijóo cara a las próximas generales. Aragón vota el 8 de febrero y Castilla y León, el 15 de marzo.

“Hay un viento de cola que favorece a un partido como Vox”, admitió el lunes el líder del PP en referencia a Donald Trump y la ola conservadora que recorre Occidente. Cómo cambiar ese rumbo es el principal quebradero de los populares. El político gallego puede analizar si sumarse a una parte de la estrategia de Santiago Abascal (imitando bulos como que los inmigrantes que se regularicen podrán votar en las próximas generales, poniendo reparos a Mercosur o plantando al Rey, por ejemplo) es lo que está permitiendo que hasta un millón de españoles, según algunos sondeos, digan ahora que votarían por Vox pese a que en 2023 lo hicieron por el PP.

Suscríbete para seguir leyendo