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GOBIERNO

Moncloa da un balón de oxígeno a Podemos frente a Yolanda Díaz en plena pugna en la izquierda

Podemos aprovecha el acuerdo para exhibir su utilidad frente a Sumar: "Nuestro método funciona"

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, atiende a los medios de comunicación ante el Parlament de Catalunya, a 17 de julio de 2025, en Barcelona, Catalunya (España).

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, atiende a los medios de comunicación ante el Parlament de Catalunya, a 17 de julio de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). / David Zorrakino - Europa Press - Archivo

Ana Cabanillas

Ana Cabanillas

Madrid
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El pacto entre Moncloa y Podemos para aprobar una regularización exprés de entre 500.000 y 800.000 migrantes residentes en España se convierte en un arma arrojadiza en la pugna abierta en la izquierda. La cesión de Moncloa ha servido a Podemos para reafirmarse en su estrategia dura contra el Gobierno, todo un balón de oxígeno en la pugna con Yolanda Díaz, fuertemente desdibujada esta legislatura tras importantes derrotas como la reducción de la jornada laboral y ante las serias dificultades para impulsar medidas dentro del Consejo de Ministros y capitalizar su presencia en la coalición.

El Consejo de Ministros inició el martes el trámite de esta regularización extraordinaria para todos aquellos migrantes sin antecedentes penales que estuvieran en el país antes del 31 de diciembre y que pudieran demostrar cinco meses de estancia.

La medida depende únicamente del Gobierno y no tendrá que votarse en el Congreso. Pero el Ejecutivo optó por regalar esta victoria política a Podemos a cambio de una contrapartida, la disposición a negociar el traspaso de las competencias migratorias a Catalunya, una exigencia que reclama Junts, cuyos siete votos son necesarios para la legislatura.

Así, el Gobierno concedió al partido morado la bandera de esta medida y delegó su anuncio oficial a su candidata para las próximas generales, Irene Montero, que detalló las condiciones en un acto de Podemos y pasó a colgarse una valiosa medalla como es la inmigración, especialmente sensible en el electorado de izquierdas.

La formación ha utilizado este acuerdo como una palanca para demostrar la utilidad frente a Yolanda Díaz, que afronta serias dificultades para capitalizar su presencia en el Consejo de Ministros y que no logra arrancar al PSOE medidas que puedan abanderar en materias clave como vivienda.

"Método Podemos"

"El método de Podemos funciona"; proclamó el lunes ante sus militantes Montero, que prevé liderar la candidatura de Podemos en las próximas generales, enfrentándose a la coalición que lanzarán en unas semanas IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar.

Un mantra que vienen repitiendo desde entonces, comparando a Podemos con el resto de fuerzas políticas. "Todo el mundo ve que el método Podemos funciona. Que plantarse, que soportar la presión mediática cuando hay que decir que no al PSOE, aguantar las críticas, nos permite estar en una posición negociadora en la que incluso con solo cuatro diputados y después de ser echadas del Gobierno por el propio PSOE, podemos sentarnos a negociar con ellos", argumentó Montero en RNE, advirtiendo de que "muchos otros partidos habían tirado la toalla".

La dirigente aprovechó además para hacer su particular ajuste de cuentas con Sumar, a quien volvió a describir como un artefacto político diseñado por el PSOE para sustituirles. "Cuando estábamos en el Gobierno y exigíamos cosas, la propia progresista y el Partido Socialista nos decía que hacíamos ruido", comenzó la exministra de Igualdad.

"Hay cosas que no conseguimos porque nos echó el Partido Socialista porque creía que podía prescindir de nosotras y porque crearon una fuerza política que precisamente su razón de ser era cambiar la relación con el PSOE porque nosotras hacíamos mucho ruido", continuó. "Hoy se muestra que el método Podemos sí funciona", insistió.

Sumar minimiza el papel de Podemos

Frente a la exhibición de fuerza de Podemos, desde Sumar distintas voces han tratado de minimizar la medalla política de los morados, asegurando que el acuerdo sobre esta regularización era un consenso de los distintos partidos de izquierda. La Iniciativa Legislativa Popular que pedía esta medida y que entró al Congreso con 700.000 firmas fue admitida a trámite con el apoyo de todos los partidos salvo Vox, pero nunca llegó a avanzar en su trámite.

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, defendió el anuncio como "maravilloso" pero diluyó el papel de los morados asegurando que "se negocia con todas las formaciones políticas", y advirtió de que "las políticas no son de la política, son de todo el mundo", señaló en RNE.

Fuentes de Sumar en el Gobierno rechazan que la medida sea una "cesión" a Podemos, asegurando que todas las fuerzas están ahí y que el socio minoritario del Gobierno también trabaja en la elaboración del texto. Sin embargo, admiten desconocer las negociaciones mantenidas entre Podemos y PSOE y las contrapartidas que el pacto supone.

Así, en Sumar tratan de enmarcar el acuerdo con Podemos dentro de la "normalidad", recalcando que el Ejecutivo llega a acuerdos "con todos los partidos y que "lo que no es normal" es que haya fuerzas progresistas que "acusen al Gobierno de ser de derechas", en una crítica directa a los morados.

Punto de inflexión en la legislatura

En Sumar han tenido serias dificultades para capitalizar su presencia en el Gobierno. En octubre sus cinco ministros anunciaron un real decreto sobre vivienda del que todavía no han logrado sacar ninguna medida. Lejos de eso, y más lejos aún de la reivindicación de Sumar de prorrogar todos los contratos que vencieran este año, el presidente de Gobierno anunció de forma unilateral una bonificación para propietarios que mantuvieran los precios.

La propuesta fue rechazada de inmediato por la coalición de Yolanda Díaz, donde advierten de un cambio de tendencia esta legislatura, alertando de la "deriva autoritaria" del PSOE, que ha dejado de tener en cuenta a su socio minoritario de coalición para, en su lugar, comenzar a pactar con Podemos, en guerra declarada con Díaz.

Una suerte de pinza PSOE-Podemos que algunos interpretan como una vendetta contra la vicepresidenta segunda del Gobierno, que antes de navidad pidió una remodelación profunda del Gobierno a raíz de los casos de corrupción y de acoso en el PSOE. Una petición que fue desoída por Sánchez.

Iglesias relata la negociación

El acuerdo firmado entre Gobierno y Podemos tiene una contrapartida. "Hemos pactado, pero el PSOE nos ha pedido discreción", argumentó este lunes Montero. Los morados desvinculan este acuerdo de una negociación presupuestaria y apuntan a que esta regularización es condición previa para abordar el traspaso de la inmigración a Catalunya pactado entre PSOE y Junts, y que Podemos tumbó en septiembre.

El exsecretario general de Podemos y una de sus principales figuras, Pablo Iglesias, narró en su canal audiovisual la negociación, relatando que el rechazo de Podemos al acuerdo de PSOE y Junts para el traspaso migratorio abrió las conversaciones entre el partido morado y el Gobierno. Un relato en el que aprovechó para lanzar sus críticas al resto de fuerzas de izquierda, desde Sumar a ERC y Bildu.

"Es normal que Junts quiera parecerse a Aliança Catalana, lo que no es normal que una parte de la izquierda se zampe con patatas que la inmigración es un problema de seguridad y orden público", dictaminó en Canal Red. "¿Quieres transferir las competencias? Pues entonces, dijo Podemos, regularización y papeles o no hay trato. Y hubo trato", continuó. "Gracias a que Podemos dijo 'no' a lo que Sumar, ERC y Bildu dijeron 'sí', tenemos una regularización masiva de trabajadores migrantes", se felicitó el exvicepresidente del Gobierno.

Desde septiembre

Fuentes del partido morado se remiten al pasado 23 de septiembre, durante el debate de la iniciativa pactada por PSOE y Junts para el traspaso migratorio; una norma que cayó el rechazo de Podemos, que argumentaba que el texto tenía tintes xenófobos y racistas, unas acusaciones que provocaron duros enfrentamientos con figuras del independentismo. "Es una gilipollez del señor Turull decir que somos catalanafobos", llegó a decir el portavoz del partido, Pablo Fernández.

En el debate de la iniciativa, Podemos retó a Junts a apoyar la Iniciativa Legislativa Popular para una regularización extraordinaria de migrantes como condición para apoyar su traspaso migratorio. "Le pido a Turrul que desbloquee esa ILP y demuestre con hechos que no tiene intenciones xenófobas con esa proposición de ley", le retó Belarra.

Una regularización que finalmente han logrado por la vía rápida y que es el preámbulo de una negociación a tres bandas -con PSOE y Junts- para acordar un texto que esté "libre de racismo", según defienden los morados. Sólo así, avanzan, podrán apoyar el traspaso. Una disposición que mostró este martes en el Congreso la secretaria general de Podemos, Ione Belarra: "Estamos dispuestas a abrir esa negociación".

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