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Regularización migratoria

Feijóo llevará a la UE la regularización masiva de migrantes por el impacto en los socios europeos

El Partido Popular se distancia de la Iglesia al discrepar sobre la regularización de inmigrantes, tras el acuerdo entre PSOE y Podemos, que la Conferencia Episcopal Española celebra

En el PP no descartan algún tipo de recurso por considerar que abrirá la puerta a que el inmigrante regularizado en España pueda recalar en cualquier otro Estado miembro de la UE

Alberto Núñez Feijóo. Pleno en el Congreso de los Diputados.

Alberto Núñez Feijóo. Pleno en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

Mariano Alonso Freire

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Madrid
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"Nosotros no trabajamos para la Iglesia, ni tenemos por qué estar siempre de acuerdo con ella". Así explican fuentes de la dirección del Partido Popular (PP) la discrepancia más clara que nunca ocasionada entre la jerarquía eclesiástica, representada por el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello, y los de Alberto Núñez Feijóo -en principio, y a grandes rasgos, la formación política heredera de la tradición demócrata cristiana española- sobre el proceso de regularización de inmigrantes al que el Consejo de Ministros dio luz verde en su reunión ordinaria de este martes, tras el acuerdo entre el PSOE y Podemos que trascendió a última hora del lunes.

Más allá de que los dirigentes populares, empezando por el propio Feijóo, hayan denunciado una "cortina de humo" de Pedro Sánchez para desviar el foco de la crisis por la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) y por el caos vivido los últimos días en Rodalies en Catalunya, lo cierto es que tarde o temprano al primer partido de la oposición le iba a tocar posicionarse sobre un proceso, el de regularizar la situación de medio millón de personas que viven 'sin papeles' en nuestro país, que trae causa de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que llegó esta legislatura al Congreso de los Diputados con el mayor apoyo que nunca en cincuenta años de democracia haya recibido una iniciativa de este tipo. Y con el aval de la CEE, que no ha tardado en celebrar la medida.

El propio Grupo Popular permitió en su momento con su voto la admisión a trámite de la ILP, la primera criba parlamentaria a la que solo se opuso Vox, cuyo líder, Santiago Abascal, ha vuelto a hablar ahora de una "invasión" migratoria que a su juicio supondrá el "colapso" de la sanidad, la vivienda y la seguridad.

Durante meses, y cada vez que fueron preguntados por el particular, los populares explicaron su voto afirmativo por la enorme cantidad de apoyos de la ILP, pero dejaron claro, como hizo en varias ocasiones la vicesecretaria Alma Ezcurra, responsable del discurso migratorio del partido, que su apoyo final dependería de hasta qué punto se aceptasen las enmiendas al proyecto que ya habían presentado. Entre ellas varias que endurecían las condiciones iniciales del proyecto, como vetar la regularización de quienes tuvieran cualquier tipo de antecedente penal, establecer la obligación de que quien quisiera acogerse a una regularización mostrase un compromiso expreso con los "valores constitucionales y democráticos de la sociedad española y europea" o dotar de más medios materiales, humanos y económicos a las oficinas de extranjería, todo bajo la filosofía, expresada por el propio Grupo Popular, de evitar que el proceso de regularización se convirtiese, eventualmente, en un "coladero".

Encuentro con los populares europeos

Ahora, la fórmula elegida por el Ejecutivo para sacar adelante la iniciativa, mediante un decreto que modificará el reglamento de extranjería, y que, por lo tanto, ni siquiera necesitará la convalidación del Parlamento, alivia en parte el rechazo que ya desde el lunes expresó Feijóo. Incluso entre quienes dentro del PP eran en principio, y con todos los matices, partidarios de la regularización, cunde esa sensación, al estimar que lo que ha hecho Pedro Sánchez es saltarse por las bravas cualquier tipo de tramitación parlamentaria o consenso con los grupos para, primero, desviar la atención de los sucesos derivados de la crisis ferroviaria, y segundo, atraerse el apoyo de los cuatro diputados de Podemos, que ahora incluso aceptarían el traslado de las competencias migratorias a Catalunya, algo a lo que siempre se habían opuesto, e incluso a voz en grito, los de Ione Belarra, cuando el Ejecutivo lo pactó con Junts.

Pero más allá de las coyunturas, Feijóo culmina con esta oposición rotunda el giro migratorio del PP larvado desde que llegó en 2022 a Génova y que tuvo su hito más importante en el plan presentado este otoño en Barcelona. Una propuesta que habla ya de deportaciones a los migrantes con antecedentes o que hayan reincidido en el delito, de limitar extraordinariamente la figura del arraigo o de recortar drásticamente las ayudas sociales que reciben el colectivo de quienes llegan a España desde fuera de nuestras fronteras, entre ellas el Ingreso Mínimo Vital (IMV). En su equipo trasladan que es por donde soplan los vientos en la Unión Europea (UE), y no solo en la familia de los conservadores comunitarios, por lo que según explican es Sánchez el que va a contracorriente.

Precisamente Feijóo tendrá oportunidad de explicar su posición a todos sus correligionarios europeos, en el encierro que los principales líderes del Partido Popular Europeo (PPE), incluidos varios primeros ministros, celebrarán este fin de semana en Zagreb (Croacia), donde el líder de los populares españoles explicará también su posición sobre el futuro de Venezuela, un asunto en el que en la UE siempre se concede gran importancia a lo que piensen los dirigentes españoles.

Hablará Feijóo ante una familia política que ha decidido imprimir un rumbo más restrictivo a sus políticas migratorias, dos décadas después de que la permisividad en la materia de la ex canciller Angela Merkel provocara, en parte, el auge de la extrema derecha en todo el continente. Entre quienes se encontrarán con Feijóo en la capital croata está, no en vano, el actual canciller, primer jefe de gobierno germano de la conservadora CDU después de Merkel, Friedrich Merz. A la espera de lo que diga ante sus correligionarios, fuentes del PP no descartan algún tipo de recurso ante la medida, por considerar que abrirá la puerta a que el inmigrante regularizado en España, en virtud de la libre circulación de trabajadores en la UE, pueda recalar en cualquier otro Estado miembro.

Por lo demás, y en clave más doméstica, en Génova cunde el pleno convencimiento de que quien pierde en esta cuestión, en términos electorales, es la izquierda. La cúpula del PP afirma tener datos demoscópicos internos que demuestran que la fuga de votantes del PSOE hacia Vox se produce fundamentalmente por dos asuntos: la vivienda y la inmigración. Y consideran que la regularización masiva ahora adoptada no hará sino ahondar en esa tendencia.

En cuanto a la posible fisura con la Iglesia, en el PP subrayan que tampoco en otras cuestiones delicadas, como el aborto, la postura de Feijóo (el primer líder nacional de la derecha que aboga por defender el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo) se alinea precisamente con la de los obispos. Pese a todo, confían en mantener la buena interlocución con la CEE, y aseguran que ya en su día les explicaron sus objeciones o enmiendas a la ILP de regularización migratoria, recibiendo cierta comprensión a esa postura. Nada que ver con el claro antagonismo de Vox con la Iglesia, a la que no ha dudado en atacar en los últimos tiempos, precisamente a cuenta de la inmigración.

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